Otro blog de Opusdeiblogs.es

Archivo para 6 Febrero 2010


Identidad sacerdotal, piedad sacerdotal

prelado

Con ocasión del Año sacerdotal y con el título “Identidad sacerdotal, piedad sacerdotal”, Mons. Javier Echevarría pronunció el 5 de febrero una conferencia en el marco de los Diálogos de Teología Almudí, invitado por Mons. Carlos Osoro, Arzobispo de Valencia.

Tras recordar el especial afecto que el fundador del Opus Dei, San Josemaría, tuvo por la ciudad de Valencia donde se produjo la primera expansión de la Obra, así como a destacados servidores de la Iglesia que pasaron por la ciudad del Turia, monseñor Echevarría entró e lleno en el tema de su conferencia para destacar algunas consecuencias del oficio sacerdotal ejercido en nombre de Cristo y en favor del hombres. En este sentido recordó que todo sacerdocio en la Iglesia es participación del único sacerdocio de Jesucristo, según muestra admirablemente la carta a los Hebreos. Dios, llegada «la plenitud de los tiempos», quiso suscitar un nuevo sacerdocio que sustituyera el sacerdocio levítico.

Seguidamente, en alusión a San Pablo, el prelado del Opus Dei afirmó que, en definitiva, el autor de la carta a los Hebreos “quiere decirnos que Cristo realizó un sacrificio de tal eficacia —infinita— que los que participan con sinceridad de corazón cuando se hace presente en el altar, pueden alcanzar la perfección, la santidad de vida, el perdón de los pecados, la pureza de conciencia, el acceso a la vida íntima de Dios”. Merced a la ofrenda hecha por Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, cabe repetir —con palabras de San Josemaría pronunciadas en una homilía del Viernes Santo— que «el abismo de malicia, que el pecado lleva consigo, ha sido salvado por una Caridad infinita. Dios no abandona a los hombres.

Para monseñor Echevarría, la condición de los presbíteros está caracterizada por una dimensión profundamente cristológica, razón por la que toda la vida sacerdotal ha de ser un reflejo de la santidad, autoridad y donación sin límites de Cristo. Por eso, sin dejar lugar a dudas, con una fe profunda, San Josemaría comentaba que la identidad del sacerdote es la de Cristo, que quiere perpetuar su sacerdocio —el único sacerdocio— a través de sus ministros.

Tras enumerar las caracteristicas del sacerdocio, el orador recordó otras palabras significativas de San Josemaría en las que salía al paso de la equivocación de quienes piensan que los cristianos desean ver, en el sacerdote, un hombre más, lo cual no es verdad. “En el sacerdote —decía—, quieren admirar las virtudes propias de cualquier cristiano, y aún de cualquier hombre honrado: la comprensión, la justicia, la vida de trabajo —labor sacerdotal en este caso—, la caridad, la educación, la delicadeza en el trato. Pero, junto a eso, los fieles pretenden que se destaque claramente el carácter sacerdotal».

Más adelante centró su atención en lo que ha de ser para el sacerdote el sacrificio eucarístico y afirmó que la Santa Misa ha de ser para todos nosotros «centro y raíz de la vida interior», como repetía San Josemaría a todos los fieles. Pero es preciso realizar una intensa tarea de catequesis, de formación y orientación en lo que se refiere a la vida sacramental, con el ejemplo y con la palabra. “Los sacerdotes –añadió- hemos de esmerarnos también en el culto eucarístico fuera de la Misa, en el trato con Jesucristo en el Sagrario”.

Como conclusión recordó lo que San Josemaría decía sobre el sacerdote: «El sacerdote, si tiene verdadero espíritu sacerdotal, si es hombre de vida interior, nunca se podrá sentir solo. ¡Nadie como él podrá tener un corazón tan enamorado! Es el hombre del Amor, el representante entre los hombres del Amor hecho hombre. Vive por Jesucristo, para Jesucristo, con Jesucristo y en Jesucristo. Es una realidad divina que me conmueve hasta las entrañas, cuando todos los días, alzando y teniendo en las manos el Cáliz y la Sagrada Hostia, repito despacio, saboreándolas, estas palabras del canon: Per Ipsum, et cum Ipso et in Ipso… Por Él, con Él, en Él, para Él y para las almas vivo yo. De su Amor y para su Amor vivo yo, a pesar de mis miserias personales. Y a pesar de esas miserias, quizá por ellas, es mi Amor un amor que cada día se renueva”.