Benedicto XVI habla de su ordenación sacerdotal

El día de mi ordenación
Después de la guerra, tras una larga espera, finalmente había llegado el momento en el que el Seminario de Frisinga podía abrir la puerta a cuantos volvían. Éramos felices, no sólo porque finalmente habíamos escapado a las miserias y a las amenazas de la guerra y del dominio nazi, sino también porque éramos libres y, sobre todo, porque estábamos en el camino al que nos sentíamos llamados. Sabíamos que Cristo era más fuerte que la tiranía, que el de la ideología nazi y que sus mecanismos de opresión. Sabíamos que a Cristo pertenecen el tiempo y el futuro, y sabíamos que Él nos había llamado y que nos necesitaba, que había necesidad de nosotros. Sabíamos que la gente de aquellos tiempos cambiados nos esperaba, esperaba sacerdotes que llegaran con un nuevo empuje de fe para construir la casa viva de Dios.
Recuerdo, durante mi ordenación sacerdotal, el estar tumbados por tierra durante las Letanías de los santos. Uno se hace consciente una vez más de la propia pobreza y se pregunta: ¿De verdad soy capaz de ello? Y al mismo tiempo resuenan los nombres de todos los santos de la Historia y la imploración de los fieles: «Escúchanos, ayúdalos». Crece así la conciencia: Sí, soy débil e inadecuado, pero no estoy solo, hay otros conmigo, la entera comunidad de los santos está conmigo.
Recuerdo la imposición de las manos por parte del venerable cardenal Faulhaber, y la conciencia de que es el Señor el que pone sus manos sobre mí y me dice: Me perteneces a mí, no te perteneces simplemente a ti mismo, te quiero, estás a mi servicio. Y también la conciencia de que esta imposición de las manos es una gracia, que no crea sólo obligaciones, sino que es sobre todo un don, que Él está conmigo y que su amor me protege y me acompaña.
(20-I-2010)
Enero 31st, 2010 a las 13:33
Después de haber de estado en las juventudes hitlerianas y reclutado en una unidad antiárea es una cosa muy chunga decir que escapó del dominio nazi porque Dios quiso. A lo mejor Dios quería que no hubiese colaborado con el terror, que hubiese formado parte de la resistencia que escondía a judíos, saboteaba comunicaciones… En fin, que al final hasta el Papa fue un cobarde que no supo enfrentarse a la Histora, si no que se amoldó a lo que había sin discutir…Vaya libre albedrío!
Febrero 1st, 2010 a las 20:02
Libera, creo que te falta información. En mayo del 2009 el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, aclaró el tema. En palabras de Benedicto XVI: “con 16 años fuí enrolado a la fuerza en el cuerpo de los auxiliares para la defensa aérea, como ocurría en aquella época a todos los jóvenes alemanes”.
Vamos, que lo hizo como todos, sí o sí, muy a su pesar.
Febrero 1st, 2010 a las 21:32
libera: no está bien eso de hacer acusaciones tan graves tan alegremente. Y mucho menos insultar. ¿Es sólo falta de información?
Febrero 1st, 2010 a las 21:50
La información es que hubo personas valientes que se plantaron al reclutamiento forzoso. Personas que sufrieron cárcel y penurias, incluso la muerte. Plantarse ante la barbarie es ser valiente, algo que han hecho muchas personas de muchos credos. Pero a la Iglesia siempre se le ha dado mejor ponerse del lado más poderoso, mirando hacia otro lado con sus crímenes. Aún esperamos una explicación por Pinochet, por Videla y otros tantos.
Febrero 1st, 2010 a las 21:58
Libera, este post va sobre el recuerdo del día de la ordenación sacerdotal de Benedicto XVI. A quién admiro por muchas cosas; entre ellas, por su entrega en servicio a todas las almas. Su espíritu de sacrificio en un anciano de su edad es admirable.
No entiendo a qué viene sacar a relucir a esos dictadores. Ya te lo dije el otro día: ¿algún descendiente de Franco ha pedido perdón por los errores de la dictadura?
No mezcles churras con merinas, por favor.
Me parece muy respetable que seas atea, pero que entres en un blog donde se proporciona información católica a faltar a la verdad, no me lo parece.
Febrero 2nd, 2010 a las 22:32
Libera, perdona pero me parece que e´stás sacando las cosas de quicio. Si los chicos de 16 años eran reclutados pues eran reclutados. Y creo que sin tener una idea clara de la ideología de Hitler. Era algo que no gustaba, que se rechazaba… pero sin saber por qué.
No creo prudente juzgar a una persona que se vió obligada
en plena adolescencia.
Febrero 7th, 2010 a las 16:51
Sólo quiero pediros que leais un artículo que viene en “El País” hoy domingo. Viene en el suplemento dominical interior del periódico. EN las páginas 14 y 15, se titula “Dijeron no a la esvástica”. Por favor, sólo pido que reconozcais errores del Papa. Leedlo, por favor, y a lo mejor cambia vuestra visión. Es lo que tiene estudiar la Historia, que se caen esos mitos ridículos que creamos los Seres Humanos, como que no había nadie contra los nazis. Leed ese homenaje a tanta gente valiente, por favor. Sólo pido eso.
Febrero 7th, 2010 a las 17:10
Libera, ¿por qué tu empecinamiento en no ver más allá de tus prejuicios? ¿Por qué iba a leer un artículo de un periódico anticlerical, conocido por sus ataques de la Iglesia, cuando puedo acudir a la buena fuente, que en este caso es la propia vida, mensaje y testimonio de Benedicto XVI?
No sé tú, pero yo sí estudio historia. Todos los días al menos dos horas. A parte de los estudios universitarios.
El Papa no es un mito para mí, ni creo que lo sea para ningún católico. Si estudias historia, puedes leer el evangelio, que aunque seas atea, reconoce que es un libro histórico. Y así sabrás que la figura del Papa, es instituida por el propio Jesús, como su representante en la tierra.
Febrero 8th, 2010 a las 2:16
Un libro histórico?? Me parece muy bien que te guste la Historia, pero la Historia tiene capacidad para distinguir. No niego su valor como libro religioso, pero decir que es un libro de carácter histórico es bastante inexacto.
Por cierto, yo estudio Historia en la universidad con un expediente bastante bueno. Lamento comunicarte, que excepto algunos radicales, todos los historiadores reconocidos que han tratado el tema hablan de esa diferencia. Por la lengua y algunos detalles, por ejemplo.
El artículo de “El País”no decía: mirad a todos estos alemanes que negaron el nazismo, no como Ratzinger. Ni se hacía mención al Papa. Sólo hablaba de alemanes (algunos de ellos sacerdotes) que fueron valientes. Entre esas personas, además de sacerdotes, había intelectuales, mujeres, militares, trabajadores… Los héroes son héroes, sea su condición la que sea. Y los cobardes también.
Por cierto, no creo que el que un periódico sea contrario a tus ideas sea malo. Yo leo el ABC, y no coincido en nada con lo que publica. Simplemente creo que es muuuuuuuy sano conocer puntos de vista diferentes al mío. No me da miedo enfrentar mis ideas a las de los “contrarios”, por llamarlos de algún modo. Es más, me ayuda a reconocer mis errores y los errores que cometen aquellos que me representan. Voté en su momento a un partido para que los gays se pudieran casar, pero eso no me impide ver que son la cosa más estúpida que ha gobernado en los últimos años. Es así, puedo reconocerlo sin sonrojo. Puedo reconocer que el que podría ser mi “lider” no sabe ni atarse lo zapatos sin rasgarme las vestiduras. ¿Podéis hacer vosotros lo mismo?
No creo ser una persona intolerante. Expongo mis ideas, si no gustan será por algo. A mí me parece fenomenal en lo que crees, todos creemos en algo. Pero la creencia sana nos obliga a dudar, a señalar fallos. Para que sea una creencia inteligente y no una ceguera. Si tú quieres creer, es maravilloso! Pero reconóceme que hay cosas erróneas. Hay cosas que están mal en todas partes. Y si todos nos negamos a ver los defectos de lo nuestro y las virtudes de lo ajeno nunca progresaremos. Yo