<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Aprendiendo a vivir &#187; General</title>
	<atom:link href="http://opusdeiblogs.es/kristin/category/general/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opusdeiblogs.es/kristin</link>
	<description>Otro blog de Opusdeiblogs.es</description>
	<lastBuildDate>Wed, 25 Jan 2012 10:07:08 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.2</generator>
		<item>
		<title>7 hábitos del católico altamente efectivo</title>
		<link>http://opusdeiblogs.es/kristin/7-habitos-del-catolico-altamente-efectivo.html</link>
		<comments>http://opusdeiblogs.es/kristin/7-habitos-del-catolico-altamente-efectivo.html#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 12:27:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeiblogs.es/kristin/?p=1521</guid>
		<description><![CDATA[Por Juanjo Romero en Infocatolica.com Tiempos de libros de auto-ayuda y «personal trainer», carísimos, por cierto. En el ámbito de la dirección de empresas causó furor el libro de Stephen R. Covey: Los siete hábitos de las personas altamente efectivas. Marcel de Aggie Catholics propone una adaptación de los hábitos de Covey, el tradicional «plan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2010/11/manos.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1191" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2010/11/manos-300x224.jpg" alt="" width="180" height="134" /></a>Por<strong> Juanjo Romero</strong> en Infocatolica.com</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">Tiempos de libros de auto-ayuda y «personal trainer», carísimos, por cierto. En el ámbito de la dirección de empresas causó furor el libro de <strong>Stephen R. Covey</strong>: <strong>Los siete hábitos de las personas altamente efectivas</strong>.</span><br />
<span style="color: #003366"> <strong>Marcel</strong> de <strong>Aggie Catholics</strong> propone una adaptación de los hábitos de <strong>Covey</strong>, el tradicional «plan de vida cristina», ascesis de la buena, para querer más al <strong>Señor</strong>, no para «ser mejores», que no es lo mismo.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">Que lo disfruten, me limito a traducir, aunque cada uno de ellos daría para tratar extensamente:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 1: Vida sacramental con más regularidad</strong></span><br />
<span style="color: #003366"> Desde luego la misa dominical. Pero para ser eficaz también debes participar regularmente de la confesión habitual (una vez al mes es un buen comienzo) y cuando sea posible de la misa diaria. También podemos incluir en este epígrafe la Adoración al Santísimo Sacramento.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 2: Sumergirse en la oración</strong></span><br />
<span style="color: #003366"> La oración es el vínculo entre Dios y el hombre. No se puede esperar ser buen católico si no estamos en continua relación personal con Dios. El fundamento de esta relación es una vida de oración personal diaria.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 3: Construir la virtud, desenraizar el vicio</strong></span><br />
<span style="color: #003366"> ¿Qué virtudes nos faltan? En estas nos tenemos que centrar. Elige una de las virtudes en las que detectes que flaqueas y trabaja en ella. Si mejoramos en esa virtud, por lo general, mejoramos en todas las demás. En paralelo trabaja por erradicar un vicio que tengas asentado, en especial aquellos que no puedes controlar con regularidad.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 4: Conoce las Escrituras y las enseñanzas de la Iglesia</strong>.</span><br />
<span style="color: #003366"> Cuanto más sabemos acerca de Cristo y su Iglesia, más se acrecentará nuestro amor. Cuanto más conozcamos más lo podremos aplicar a nuestra vida. Eso sí, es conveniente que nos formemos bien, para saber lo que realmente lo enseñado, no lo que nosotros creemos que enseñan. Desde luego es un proceso que durará toda nuestra vida.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 5: Actúa alegre sin importar las circunstancias</strong></span><br />
<span style="color: #003366"> Es fácil decirlo pero no hacerlo. La alegría es una actitud (virtud) no un sentimiento. No hay que confundir alegría con momentos de felicidad terrena que van y vienen. Podemos ejercitar la alegría con actos de la voluntad, siempre contando con la gracia. ¿Cómo podría la Madre Teresa de Calcuta servir a los más pobre entre los pobres, a pesar de que sufría profundamente en su alma? Con alegría.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 6: Dirección espiritual</strong></span><br />
<span style="color: #003366"> Debemos vivir en un constante estado de discernimiento preguntándonos: ¿qué quiere Dios de mí ahora? Esto supone vivir en todo momento con los ojos puestos en corresponder a la gracia y distinguir lo que es nuestra voluntad de lo que es la voluntad de Dios. Un buen director espiritual tiene un valor incalculable para lograr esto. Es un observador objetivo de nuestra vida y de los mociones del Espíritu Santo.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 7: Compartir la fe</strong></span><br />
<span style="color: #003366"> Hay que evitar el egoísmo de que algo tan preciado como el tesoro la verdad, la bondad y la belleza de Cristo se quede en nosotros mismos. Los católicos han de evangelizar de modo natural a través de sus palabras y hechos a todos. El papa Pablo VI dijo que la Iglesia «existe para evangelizar»</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">Entiendo que no sean unos ‘hábitos’ políticamente correctos. Pero así son las cosas, ya estaba todo inventado. Echo en falta referencia explícita al trato con la Virgen, pero lo supongo incluido en varios hábitos. Ahora viene lo difícil, ponerlos en práctica</span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeiblogs.es/kristin/7-habitos-del-catolico-altamente-efectivo.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Tres deseos del Papa para Navidad</title>
		<link>http://opusdeiblogs.es/kristin/tres-deseos-del-papa-para-navidad.html</link>
		<comments>http://opusdeiblogs.es/kristin/tres-deseos-del-papa-para-navidad.html#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 16 Dec 2011 10:18:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Virgen María]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeiblogs.es/kristin/?p=1510</guid>
		<description><![CDATA[Benedicto XVI encendió en la tarde del miércoles, 7 de diciembre -desde su apartamento pontificio y gracias a un &#8220;tablet&#8221; conectado con el cuadro eléctrico-, el árbol de Navidad más grande del mundo, que se encuentra en la ciudad italiana de Gubbio. Previamente, dirigió unas palabras -transmitidas por televisión- a cuantos asistían a la ceremonia. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300"><strong><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2010/01/h1top.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-718" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2010/01/h1top-300x158.jpg" alt="" width="300" height="158" /></a>Benedicto XVI</strong> encendió en la tarde del miércoles, 7 de diciembre -desde su apartamento pontificio y gracias a un &#8220;tablet&#8221; conectado con el cuadro eléctrico-, el árbol de <strong>Navidad</strong> más grande del mundo, que se encuentra en la ciudad italiana de Gubbio. Previamente, dirigió unas palabras -transmitidas por televisión- a cuantos asistían a la ceremonia.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;<em>Antes de encender el árbol</em> -dijo- <em>quisiera expresar tres deseos. Este árbol de <strong>Navidad</strong> tan grande está en las laderas del monte Ingino, en cuya cima se encuentra la basílica del patrón de Gubbio, <strong>San Ubaldo</strong>. Cuando lo miramos, nuestros ojos se dirigen hacia arriba, hacia el cielo, hacia el mundo de <strong>Dios</strong>&#8220;</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;<strong>Mi primer deseo</strong> es, por lo tanto, que nuestra mirada, la de la mente y la del corazón, no se detenga solamente en el horizonte de este mundo, en las cosas materiales, sino que sea de alguna forma como este árbol, que tienda hacia arriba, que se dirija a <strong>Dios</strong>. <strong>Dios</strong> nunca nos olvida, pero también nos pide que no nos olvidemos de <strong>Él</strong>&#8220;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;El <strong>Evangelio</strong> narra que en la noche santa de <strong>Navidad</strong> una luz envolvió a los pastores, anunciándoles una gran alegría: el nacimiento de <strong>Jesús</strong>, de <strong>Aquel</strong> que nos trajo la luz, más aún, de <strong>Aquel</strong> que es la luz verdadera que ilumina a todos. El gran árbol que encenderé dentro de poco domina la ciudad de <strong>Gubbio</strong> e iluminará con su luz la oscuridad de la noche&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;<strong>El segundo deseo</strong> es que nos recuerde que también nosotros necesitamos una luz que ilumine el camino de nuestra vida y nos de esperanza, especialmente en esta época en que sentimos tanto el peso de las dificultades, de los problemas, de los sufrimientos, y parece que nos envuelve un velo de tinieblas. Pero ¿qué luz puede iluminar verdaderamente nuestro corazón y darnos una esperanza firme y segura? Es el <strong>Niño</strong> que contemplamos en la <strong>Navidad</strong> santa, en un pobre y humilde pesebre, porque es el <strong>Señor</strong> que se acerca a cada uno de nosotros y pide que lo acojamos nuevamente en nuestra vida, nos pide que lo queramos, que tengamos confianza en <strong>Él</strong>, que sintamos su presencia que nos acompaña, nos sostiene y nos ayuda&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;Pero este árbol tan grande lo forman muchas luces. <strong>El último deseo</strong> es que cada uno de nosotros aporte algo de luz en los ambientes en que vive: en la familia, en el trabajo, en el barrio, en los pueblos, en las ciudades&#8230; Que cada uno sea una luz para quien tiene al lado; que deje de lado el egoísmo que, tan a menudo, cierra el corazón y lleva a pensar sólo en uno mismo; que preste más atención a los demás, que los ame más. Cualquier pequeño gesto de bondad es como una luz de este gran árbol: junto con las otras luces ilumina la oscuridad de la noche, incluso de la noche más oscura&#8221;.</span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeiblogs.es/kristin/tres-deseos-del-papa-para-navidad.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Madre de Dios</title>
		<link>http://opusdeiblogs.es/kristin/madre-de-dios.html</link>
		<comments>http://opusdeiblogs.es/kristin/madre-de-dios.html#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 06 Dec 2011 18:27:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Santísima Trinidad]]></category>
		<category><![CDATA[Virgen María]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeiblogs.es/kristin/?p=1493</guid>
		<description><![CDATA[La Maternidad divina de María es la raíz de todas las perfecciones y privilegios que la adornan. Por ese título, fue concebida inmaculada y está llena de gracia, es siempre virgen, subió en cuerpo y alma a los cielos, ha sido coronada como Reina de la creación entera, por encima de los ángeles y de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2010/12/giuseppe-crespi-madonna_con_il_bambino_dormiente.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1349" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2010/12/giuseppe-crespi-madonna_con_il_bambino_dormiente-300x232.jpg" alt="" width="300" height="232" /></a>La Maternidad divina de <strong>María</strong> es la raíz de todas las perfecciones y privilegios que la adornan. Por ese título, fue concebida inmaculada y está llena de gracia, es siempre virgen, subió en cuerpo y alma a los cielos, ha sido coronada como <strong>Reina</strong> de la creación entera, por encima de los ángeles y de los santos. Más que <strong>Ella</strong>, sólo <strong>Dios</strong>. La <strong>Santísima Virgen</strong>, por ser <strong>Madre de Dios</strong>, posee una dignidad en cierto modo infinita, del bien infinito que es <strong>Dios</strong>. No hay peligro de exagerar. Nunca profundizaremos bastante en este misterio inefable; nunca podremos agradecer suficientemente a <strong>Nuestra Madre</strong> esta familiaridad que nos ha dado con la<strong> Trinidad Beatísima</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">(San Josemaría, Amigos de Dios, 276)</span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeiblogs.es/kristin/madre-de-dios.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Dios es mi Padre</title>
		<link>http://opusdeiblogs.es/kristin/dios-es-mi-padre.html</link>
		<comments>http://opusdeiblogs.es/kristin/dios-es-mi-padre.html#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 04 Nov 2011 10:15:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeiblogs.es/kristin/?p=1486</guid>
		<description><![CDATA[—¡Dios es mi Padre! —Si lo meditas, no saldrás de esta consoladora consideración. —¡Jesús es mi Amigo entrañable! (otro Mediterráneo), que me quiere con toda la divina locura de su Corazón. —¡El Espíritu Santo es mi Consolador!, que me guía en el andar de todo mi camino. Piénsalo bien. —Tú eres de Dios&#8230;, y Dios [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><span style="color: #333399"><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/11/Dios-es-Padre.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1488" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/11/Dios-es-Padre.jpg" alt="" width="269" height="290" /></a>—¡Dios es mi Padre! —Si lo meditas, no saldrás de esta consoladora consideración.</span></p>
<p><span style="color: #333399">—¡Jesús es mi Amigo entrañable! (otro Mediterráneo), que me quiere con toda la divina locura de su Corazón.</span></p>
<p><span style="color: #333399">—¡El Espíritu Santo es mi Consolador!, que me guía en el andar de todo mi camino.</span></p>
<p><span style="color: #333399">Piénsalo bien. —Tú eres de Dios&#8230;, y Dios es tuyo.</span></p>
<p><span style="color: #333399">(San Josemaría, Forja, nº 2)</span></p></blockquote>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeiblogs.es/kristin/dios-es-mi-padre.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La religión al servicio de la paz</title>
		<link>http://opusdeiblogs.es/kristin/la-religion-al-servicio-de-la-paz.html</link>
		<comments>http://opusdeiblogs.es/kristin/la-religion-al-servicio-de-la-paz.html#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 02 Nov 2011 21:38:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeiblogs.es/kristin/?p=1472</guid>
		<description><![CDATA[El Papa invita en Asís a los líderes religiosos y a los no creyentes a defender &#8220;la paz y la dignidad humana&#8221; Intervención del Santo Padre Benedicto XVI en la Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo &#8220;Peregrinos de la Verdad, peregrinos de la Paz&#8221;, en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><strong><em><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/11/paz.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1475" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/11/paz-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>El Papa invita en Asís a los líderes religiosos y a los no creyentes a defender &#8220;la paz y la dignidad humana&#8221;</em></strong></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><em>Intervención del <strong>Santo Padre Benedicto XVI</strong> en la<strong> Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo &#8220;Peregrinos de la Verdad, peregrinos de la Paz&#8221;</strong>, en la Basílica de Santa María de los Ángeles, de Asís, el 27 de octubre de 2011</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><em>Queridos hermanos y hermanas,</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><em>Distinguidos Jefes y representantes de las Iglesias y Comunidades eclesiales</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><em>y de las Religiones del mundo,</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><em>queridos amigos</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      Han pasado veinticinco años desde que el beato <strong>Papa Juan Pablo II</strong> invitó por vez primera a los representantes de las religiones del mundo a <strong>Asís</strong> para una oración por la paz. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? ¿A qué punto está hoy la causa de la paz? En aquel entonces, la gran amenaza para la paz en el mundo provenía de la división del planeta en dos bloques contrastantes entre sí. El símbolo llamativo de esta división era el muro de <strong>Berlín</strong> que, pasando por el medio de la ciudad, trazaba la frontera entre dos mundos. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">En 1989, tres años después de Asís, el muro cayó sin derramamiento de sangre. De repente, los enormes arsenales que había tras el muro dejaron de tener sentido alguno. Perdieron su capacidad de aterrorizar. El deseo de los pueblos de ser libres era más fuerte que los armamentos de la violencia. La cuestión sobre las causas de este derrumbe es compleja y no puede encontrar una respuesta con fórmulas simples. Pero, junto a los factores económicos y políticos, la causa más profunda de dicho acontecimiento es de carácter espiritual: detrás del poder material ya no había ninguna convicción espiritual. Al final, la voluntad de ser libres fue más fuerte que el miedo ante la violencia, que ya no contaba con ningún respaldo espiritual. Apreciamos esta victoria de la libertad, que fue sobre todo también una victoria de la paz. Y es preciso añadir en este contexto que, aunque no se tratara sólo, y quizás ni siquiera en primer lugar, de la libertad de creer, también se trataba de ella. Por eso podemos relacionar también todo esto en cierto modo con la oración por la paz.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      Pero, ¿qué ha sucedido después? Desgraciadamente, no podemos decir que desde entonces la situación se haya caracterizado por la libertad y la paz. Aunque no haya a la vista amenazas de una gran guerra, el mundo está desafortunadamente lleno de discordia. No se trata sólo de que haya guerras frecuentemente aquí o allá; es que la violencia en cuanto tal siempre está potencialmente presente, y caracteriza la condición de nuestro mundo. La libertad es un gran bien. Pero el mundo de la libertad se ha mostrado en buena parte carente de orientación, y muchos tergiversan la libertad entendiéndola como libertad también para la violencia. La discordia asume formas nuevas y espantosas, y la lucha por la paz nos debe estimular a todos nosotros de modo nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      Tratemos de identificar más de cerca los nuevos rostros de la violencia y la discordia. A grandes líneas —según mi parecer— se pueden identificar dos tipologías diferentes de nuevas formas de violencia, diametralmente opuestas por su motivación, y que manifiestan luego muchas variantes en sus particularidades. Tenemos ante todo el terrorismo, en el cual, en lugar de una gran guerra, se emplean ataques muy precisos, que deben golpear destructivamente en puntos importantes al adversario, sin ningún respeto por las vidas humanas inocentes que de este modo resultan cruelmente heridas o muertas. A los ojos de los responsables, la gran causa de perjudicar al enemigo justifica toda forma de crueldad. Se deja de lado todo lo que en el derecho internacional ha sido comúnmente reconocido y sancionado como límite a la violencia. Sabemos que el terrorismo es a menudo motivado religiosamente y que, precisamente el carácter religioso de los ataques sirve como justificación para una crueldad despiadada, que cree poder relegar las normas del derecho en razón del «bien» pretendido. Aquí, la religión no está al servicio de la paz, sino de la justificación de la violencia.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      A partir de la Ilustración, la crítica de la religión ha sostenido reiteradamente que la religión era causa de violencia, y con eso ha fomentado la hostilidad contra las religiones. En este punto, que la religión motive de hecho la violencia es algo que, como personas religiosas, nos debe preocupar profundamente. De una forma más sutil, pero siempre cruel, vemos la religión como causa de violencia también allí donde se practica la violencia por parte de defensores de una religión contra los otros. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">Los representantes de las religiones reunidos en <strong>Asís</strong> en 1986 quisieron decir —y nosotros lo repetimos con vigor y gran firmeza— que esta no es la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a su destrucción. Contra eso, se objeta: Pero, ¿cómo sabéis cuál es la verdadera naturaleza de la religión? Vuestra pretensión, ¿no se deriva quizás de que la fuerza de la religión se ha apagado entre vosotros? Y otros dirán: ¿Acaso existe realmente una naturaleza común de la religión, que se manifiesta en todas las religiones y que, por tanto, es válida para todas? Debemos afrontar estas preguntas si queremos contrastar de manera realista y creíble el recurso a la violencia por motivos religiosos. Aquí se coloca una tarea fundamental del diálogo interreligioso, una tarea que se ha de subrayar de nuevo en este encuentro. A este punto, quisiera decir como cristiano: Sí, también en nombre de la fe cristiana se ha recurrido a la violencia en la historia. Lo reconocemos llenos de vergüenza. Pero es absolutamente claro que éste ha sido un uso abusivo de la fe cristiana, en claro contraste con su verdadera naturaleza. El <strong>Dios</strong> en que nosotros los cristianos creemos es el <strong>Creador</strong> y <strong>Padre</strong> de todos los hombres, por el cual todos son entre sí hermanos y hermanas y forman una única familia. La <strong>Cruz</strong> de <strong>Cristo</strong> es para nosotros el signo del <strong>Dios</strong> que, en el puesto de la violencia, pone el sufrir con el otro y el amar con el otro. Su nombre es «<strong>Dios</strong> del amor y de la paz» (<em>2 Co</em>13,11). Es tarea de todos los que tienen alguna responsabilidad de la fe cristiana el purificar constantemente la religión de los cristianos partiendo de su centro interior, para que —no obstante la debilidad del hombre— sea realmente instrumento de la paz de <strong>Dios</strong> en el mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      Si bien una tipología fundamental de la violencia se funda hoy religiosamente, poniendo con ello a las religiones frente a la cuestión sobre su naturaleza, y obligándonos todos a una purificación, una segunda tipología de violencia de aspecto multiforme tiene una motivación exactamente opuesta: es la consecuencia de la ausencia de <strong>Dios</strong>, de su negación, que va a la par con la pérdida de humanidad. Los enemigos de la religión —como hemos dicho— ven en ella una fuente primaria de violencia en la historia de la humanidad, y pretenden por tanto la desaparición de la religión. Pero el «no» a <strong>Dios</strong> ha producido una crueldad y una violencia sin medida, que ha sido posible sólo porque el hombre ya no reconocía norma alguna ni juez alguno por encima de sí, sino que tomaba como norma solamente a sí mismo. Los horrores de los campos de concentración muestran con toda claridad las consecuencias de la ausencia de <strong>Dios</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      Pero no quisiera detenerme aquí sobre el ateísmo impuesto por el Estado; quisiera hablar más bien de la «<em>decadencia</em>» del hombre, como consecuencia de la cual se produce de manera silenciosa, y por tanto más peligrosa, un cambio del clima espiritual. La adoración de Mamón, del tener y del poder, se revela una anti-religión, en la cual ya no cuenta el hombre, sino únicamente el beneficio personal. El deseo de felicidad degenera, por ejemplo, en un afán desenfrenado e inhumano, como se manifiesta en el sometimiento a la droga en sus diversas formas. Hay algunos poderosos que hacen con ella sus negocios, y después muchos otros seducidos y arruinados por ella, tanto en el cuerpo como en el ánimo. La violencia se convierte en algo normal y amenaza con destruir nuestra juventud en algunas partes del mundo. Puesto que la violencia llega a hacerse normal, se destruye la paz y, en esta falta de paz, el hombre se destruye a sí mismo</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      La ausencia de <strong>Dios</strong> lleva al decaimiento del hombre y del humanismo. Pero, ¿dónde está <strong>Dios</strong>? ¿Lo conocemos y lo podemos mostrar de nuevo a la humanidad para fundar una verdadera paz? Resumamos ante todo brevemente las reflexiones que hemos hecho hasta ahora. He dicho que hay una concepción y un uso de la religión por la que esta se convierte en fuente de violencia, mientras que la orientación del hombre hacia Dios, vivido rectamente, es una fuerza de paz. En este contexto me he referido a la necesidad del diálogo, y he hablado de la purificación, siempre necesaria, de la religión vivida. Por otro lado, he afirmado que la negación de <strong>Dios</strong> corrompe al hombre, le priva de medidas y le lleva a la violencia.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      Junto a estas dos formas de religión y anti-religión, existe también en el mundo en expansión del agnosticismo otra orientación de fondo: personas a las que no les ha sido dado el don de poder creer y que, sin embargo, buscan la verdad, están en la búsqueda de <strong>Dios</strong>. Personas como éstas no afirman simplemente: «<em>No existe ningún <strong>Dios</strong></em>». Sufren a causa de su ausencia y, buscando lo auténtico y lo bueno, están interiormente en camino hacia <strong>Él</strong>. Son «<em>peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz</em>». Plantean preguntas tanto a una como a la otra parte. Despojan a los ateos combativos de su falsa certeza, con la cual pretenden saber que no hay un <strong>Dios</strong>, y los invitan a que, en vez de polémicos, se conviertan en personas en búsqueda, que no pierden la esperanza de que la verdad exista y que nosotros podemos y debemos vivir en función de ella. Pero también llaman en causa a los seguidores de las religiones, para que no consideren a <strong>Dios</strong> como una propiedad que les pertenece a ellos hasta el punto de sentirse autorizados a la violencia respecto a los demás. Estas personas buscan la verdad, buscan al verdadero <strong>Dios</strong>, cuya imagen en las religiones, por el modo en que muchas veces se practican, queda frecuentemente oculta. Que ellos no logren encontrar a <strong>Dios</strong>, depende también de los creyentes, con su imagen reducida o deformada de <strong>Dios</strong>. Así, su lucha interior y su interrogarse es también una llamada a nosotros creyentes, a todos los creyentes a purificar su propia fe, para que <strong>Dios</strong> –el verdadero <strong>Dios</strong>– se haga accesible. Por eso he invitado de propósito a representantes de este tercer grupo a nuestro encuentro en <strong>Asís</strong>, que no sólo reúne representantes de instituciones religiosas. Se trata más bien del estar juntos en camino hacia la verdad, del compromiso decidido por la dignidad del hombre y de hacerse cargo en común de la causa de la paz, contra toda especie de violencia destructora del derecho. Para concluir, quisiera aseguraros que la<strong> Iglesia católica</strong> no cejará en la lucha contra la violencia, en su compromiso por la paz en el mundo. Estamos animados por el deseo común de ser «peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz». Muchas gracias.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong><em>Benedicto XVI</em></strong></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeiblogs.es/kristin/la-religion-al-servicio-de-la-paz.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Aniversario canonización de san Josemaría</title>
		<link>http://opusdeiblogs.es/kristin/aniversario-canonizacion-de-san-josemaria.html</link>
		<comments>http://opusdeiblogs.es/kristin/aniversario-canonizacion-de-san-josemaria.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 06 Oct 2011 18:20:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeiblogs.es/kristin/?p=1468</guid>
		<description><![CDATA[Se cumplen hoy 9 años desde que el 4 de octubre de 2002 el beato Juan Pablo II canonizase al fundador del Opus Dei. Ofrecemos la homilía pronunciada por Juan Pablo II ese día. &#8220;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios&#8221; (Rm 8,14). Estas palabras del apóstol Pablo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Se cumplen hoy 9 años desde que el 4 de octubre de 2002 el beato Juan Pablo II canonizase al fundador del Opus Dei. Ofrecemos la homilía pronunciada por Juan Pablo II ese día.</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios&#8221; (Rm 8,14). Estas palabras del apóstol Pablo que acaban de resonar en nuestra asamblea, nos ayudan a comprender mejor el significativo mensaje de la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, que celebramos hoy. Él se dejó guiar dócilmente por el Espíritu, convencido de que sólo así se puede cumplir plenamente la voluntad de Dios.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Esta verdad cristiana fundamental era un tema recurrente de su predicación. En efecto, no dejaba de invitar a sus hijos espirituales a invocar al Espíritu Santo para hacer que la vida interior -la vida de relación con Dios- y la vida familiar, profesional y social, plena de pequeñas realidades terrenas, no estuvieran separadas, sino que constituyeran una única existencia &#8220;santa y llena de Dios&#8221;. &#8220;A ese Dios invisible —escribió—, lo encontramos en las cosas más visibles y materiales&#8221; (Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, 114).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">También hoy esta enseñanza suya es actual y urgente. El creyente, en virtud del bautismo, que lo incorpora a Cristo, está llamado a entablar con el Señor una relación ininterrumpida y vital.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y lo dejó en el jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase&#8221; (Gn 2, 15). El Libro del Génesis, como hemos escuchado en la primera lectura, nos recuerda que el Creador ha confiado la tierra al hombre, para que la ‘labrase’ y ‘cuidase’. Los creyentes, actuando en las diversas realidades de este mundo, contribuyen a realizar este proyecto divino universal. El trabajo y cualquier otra actividad, llevada a cabo con la ayuda de la gracia, se convierten en medios de santificación cotidiana.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;La vida habitual de un cristiano que tiene fe &#8211; solía afirmar Josemaría Escrivá -, cuando trabaja o descansa, cuando reza o cuando duerme, en todo momento, es una vida en la que Dios siempre está presente&#8221; (Meditación, 3 de marzo de 1954). Esta visión sobrenatural de la existencia abre un horizonte extraordinariamente rico de perspectivas salvíficas, porque, también en el contexto sólo aparentemente monótono del normal acontecer terreno, Dios se hace cercano a nosotros y nosotros podemos cooperar a su plan de salvación. Por tanto, se comprende más fácilmente, lo que afirma el concilio Vaticano II, esto es, que &#8220;el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la construcción del mundo [...], sino que les obliga más a llevar a cabo esto como un deber&#8221; (Gaudium et spes, 34).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Elevar el mundo hacia Dios y transformarlo desde dentro: he aquí el ideal que el santo fundador os indica, queridos hermanos y hermanas que hoy os alegráis por su elevación a la gloria de los altares. Él continúa recordándoos la necesidad de no dejaros atemorizar ante una cultura materialista, que amenaza con disolver la identidad más genuina de los discípulos de Cristo. Le gustaba reiterar con vigor que la fe cristiana se opone al conformismo y a la inercia interior.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Siguiendo sus huellas, difundid en la sociedad, sin distinción de raza, clase, cultura o edad, la conciencia de que todos estamos llamados a la santidad. Esforzaos por ser santos vosotros mismos en primer lugar, cultivando un estilo evangélico de humildad y servicio, de abandono en la Providencia y de escucha constante de la voz del Espíritu. De este modo, seréis &#8220;sal de la tierra&#8221; (cf. Mt 5, 13) y brillará &#8220;vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos&#8221; (Mt., 5, 16).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Ciertamente, no faltan incomprensiones y dificultades para quien intenta servir con fidelidad la causa del Evangelio. El Señor purifica y modela con la fuerza misteriosa de la Cruz a cuantos llama a seguirlo; pero en la Cruz – repetía el nuevo Santo &#8211; encontramos luz, paz y gozo: Lux in Cruce, requies in Cruce, gaudium in Cruce!</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Desde que el 7 de agosto de 1931, durante la celebración de la santa misa, resonaron en su alma las palabras de Jesús: &#8220;Cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí&#8221; (Jn 12, 32), Josemaría Escrivá comprendió más claramente que la misión de los bautizados consiste en elevar la Cruz de Cristo sobre toda realidad humana, y sintió surgir de su interior la apasionante llamada a evangelizar todos los ambientes. Acogió entonces sin vacilar la invitación hecha por Jesús al apóstol Pedro y que hace poco ha resonado en esta plaza: &#8220;Duc in altum!&#8221;. Lo transmitió a toda su familia espiritual, para que ofreciese a la Iglesia una aportación válida de comunión y servicio apostólico. Esta invitación se extiende hoy a todos nosotros. &#8220;Rema mar adentro &#8211; nos dice el divino Maestro &#8211; y echad las redes para la pesca&#8221; (Lc 5, 4).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Pero para cumplir una misión tan ardua hace falta un incesante crecimiento interior alimentado por la oración. San Josemaría fue un maestro en la práctica de la oración, que consideraba un extraordinaria &#8220;arma&#8221; para redimir el mundo. Aconsejaba siempre: &#8220;Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en «tercer lugar», acción&#8221; (Camino, 82). No es una paradoja, sino una verdad perenne: la fecundidad del apostolado reside, ante todo, en la oración y en una vida sacramental intensa y constante. Éste es, en el fondo, el secreto de la santidad y del verdadero éxito de los santos.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Que el Señor os ayude, queridísimos hermanos y hermanas, a acoger esta exigente herencia ascética y evangelizadora. Os sostenga María, a quien el santo fundador invocaba como Spes nostra, Sedes Sapientiae, Ancilla Domini.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Que la Virgen haga de cada uno un testigo auténtico del Evangelio, dispuesto a dar en todo lugar una generosa contribución a la construcción del reino de Cristo. Que nos estimulen el ejemplo y las enseñanzas de San Josemaría para que, al final de nuestro peregrinar terreno, participemos también nosotros en la herencia bienaventurada del cielo. Allí, juntamente con los ángeles y con todos los santos, contemplaremos el rostro de Dios, y cantaremos su gloria por toda la eternidad.</span></p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeiblogs.es/kristin/aniversario-canonizacion-de-san-josemaria.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Diez claves para la comunicación de la fe</title>
		<link>http://opusdeiblogs.es/kristin/diez-claves-para-la-comunicacion-de-la-fe.html</link>
		<comments>http://opusdeiblogs.es/kristin/diez-claves-para-la-comunicacion-de-la-fe.html#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Sep 2011 09:20:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeiblogs.es/kristin/?p=1455</guid>
		<description><![CDATA[Artículo publicado en L’Osservatore Romano por Juan Manuel Mora, Vicerrector de Comunicación Institucional de la Universidad de Navarra. Entre 1991 y 2006 trabajó en el Departamento de Comunicación del Opus Dei en Roma. En su especialidad, la Comunicación institucional, ha combinado el ejercicio profesional y la consultoría con la docencia y la investigación. La comunicación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/09/periotecnologias.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1456" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/09/periotecnologias-162x300.jpg" alt="" width="162" height="300" /></a><span style="color: #800000">Artículo publicado en <strong>L’Osservatore Romano</strong> por <strong>Juan Manuel Mora</strong>, Vicerrector de Comunicación Institucional de la <strong><a href="http://unav.es/"><span style="color: #800000">Universidad de Navarra</span></a></strong>. Entre 1991 y 2006 trabajó en el Departamento de Comunicación del <a href="http://opusdei.es/"><span style="color: #800000"><strong>Opus Dei</strong> </span></a>en Roma. En su especialidad, la Comunicación institucional, ha combinado el ejercicio profesional y la consultoría con la docencia y la investigación.</span></span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">La comunicación de la fe es una cuestión antigua, presente en los dos mil años de vida de la comunidad cristiana, que siempre se ha considerado mensajera de una noticia que le ha sido revelada y es digna de ser comunicada. Es una cuestión antigua, pero es también un tema de candente actualidad. Desde Pablo VI hasta Benedicto XVI, los Papas no han dejado de señalar la necesidad de mejorar la comunicación la fe.</span><br />
<span style="color: #000080"> Con frecuencia, esta cuestión se relaciona con la “nueva evangelización”. En ese contexto, Juan Pablo II afirmó que la comunicación de la fe ha de ser nueva &#8220;en su ardor, en sus métodos, en su expresión&#8221;. Aquí nos referiremos en particular a la novedad en los métodos.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">Hay factores externos que obstaculizan la difusión del mensaje cristiano, sobre los que es difícil incidir. Pero cabe avanzar en otros factores que están a nuestro alcance. En ese sentido, quien pretende comunicar la experiencia cristiana necesita conocer la fe que desea transmitir, y debe conocer también las reglas de juego de la comunicación pública.</span><br />
<span style="color: #000080"> Partiendo, por un lado, de los documentos eclesiales más relevantes y, por otro, de la bibliografía esencial del ámbito de la comunicación institucional, articularé mis reflexiones en una serie de principios. Los primeros se refieren al mensaje que se quiere difundir; los siguientes, a la persona que comunica; y los últimos, al modo de transmitir ese mensaje en la opinión pública. Ante todo, el mensaje ha de ser ser positivo. Los públicos atienden a informaciones de todo género, y toman buena nota de las protestas y las críticas. Pero secundan sobre todo proyectos, propuestas y causas positivas.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><strong>Características del mensaje </strong></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">1. <strong>Positivo.</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> Juan Pablo II afirma en la exhortación apostólica Familiaris consortio que la moral es un camino hacia la felicidad y no una serie de prohibiciones. Esta idea ha sido repetida con frecuencia por Benedicto XVI, de diferentes maneras: Dios nos da todo y no nos quita nada; la enseñanza de la Iglesia no es un código de limitaciones, sino una luz que se recibe en libertad.</span><br />
<span style="color: #000080"> El mensaje cristiano ha de transmitirse como lo que es: un sí inmenso al hombre, a la mujer, a la vida, a la libertad, a la paz, al desarrollo, a la solidaridad, a las virtudes&#8230; Para transmitirla adecuadamente los demás, antes hay que entender y experimentar la fe de ese modo positivo.</span><br />
<span style="color: #000080"> Adquieren particular valor en este contexto unas palabras del Cardenal Ratzinger: “La fuerza con que la verdad se impone tiene que ser la alegría, que es su expresión más clara. Por ella deberían apostar los cristianos y en ella deberían darse a conocer al mundo”. La comunicación mediante la irradiación de la alegría es el más positivo de los planteamientos.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">2. <strong>Relvante</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> En segundo lugar, el mensaje ha de ser relevante, significativo para quien escucha, no solamente para quien habla. Tomás de Aquino afirma que hay dos tipos de comunicación: la locutio, un fluir de palabras que no interesan en absoluto a quienes escuchan; y la illuminatio, que consiste en decir algo que ilustra la mente y el corazón de los interlocutores sobre algún aspecto que realmente les afecta.</span><br />
<span style="color: #000080"> Comunicar la fe no es discutir para vencer, sino dialogar para convencer. El deseo de persuadir sin derrotar marca profundamente la actitud de quien comunica. La escucha se convierte en algo fundamental: permite saber qué interesa, qué preocupa al interlocutor. Conocer sus preguntas antes de proponer las respuestas. Lo contrario de la relevancia es la auto-referencialidad: limitarse a hablar de uno mismo no es buena base para el diálogo.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">3. <strong>Claro</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> En tercer lugar, el mensaje ha de ser claro. La comunicación no es principalmente lo que el emisor explica, sino lo que el destinatario entiende. Sucede en todos los campos del saber (ciencia, tecnología, economía): para comunicar es preciso evitar la complejidad argumental y la oscuridad del lenguaje. También en materia religiosa conviene buscar argumentos claros y palabras sencillas. En este sentido, habría que reivindicar el valor de la retórica, de la literatura, de las metáforas, del cine, de la publicidad, de las imágenes, de los símbolos, para difundir el mensaje cristiano.</span><br />
<span style="color: #000080"> A veces, cuando la comunicación no funciona, se traslada la responsabilidad al receptor: se considera a los demás como incapaces de entender. Más bien, la norma ha de ser la contraria: esforzarse por ser cada vez más claros, hasta lograr el objetivo que se pretende.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><strong>Cualidades de la persona que comunica</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> 1. <strong>Credibilidad</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> Para que un destinatario acepte un mensaje, la persona o la organización que lo propone ha de merecer credibilidad. Así como la credibilidad se fundamenta en la veracidad y la integridad moral, la mentira y la sospecha anulan en su base el proceso de comunicación. La pérdida de credibilidad es una de las consecuencias más serias de algunas crisis que se han producido en estos años.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">2. Empatía</span><br />
<span style="color: #000080"> El segundo principio es la empatía. La comunicación es una relación que se establece entre personas, no un mecanismo anónimo de difusión de ideas. El Evangelio se dirige a personas: políticos y electores, periodistas y lectores. Personas con sus propios puntos de vista, sus sentimientos y sus emociones. Cuando se habla de modo frío, se amplía la distancia que separa del interlocutor. Una escritora africana ha afirmado que la madurez de una persona está en su capacidad de descubrir que puede “herir” a los demás y de obrar en consecuencia. Nuestra sociedad está superpoblada de corazones rotos y de inteligencias perplejas. Hay que aproximarse con delicadeza al dolor físico y al dolor moral. La empatía no implica renunciar a las propias convicciones, sino ponerse en el lugar del otro. En la sociedad actual, convencen las respuestas llenas de sentido y de humanidad.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">3. <strong>Cortesía</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> El tercer principio relativo a la persona que comunica es la cortesía. La experiencia muestra que en los debates públicos proliferan los insultos personales y las descalificaciones mutuas. En ese marco, si no se cuidan las formas, se corre el riesgo de que la propuesta cristiana sea vista como una más de las posturas radicales que están en el ambiente. Aun a riesgo de parecer ingenuo, pienso que conviene desmarcarse de este planteamiento. La claridad no es incompatible con la amabilidad.</span><br />
<span style="color: #000080"> Con amabilidad se puede dialogar; sin amabilidad, el fracaso está asegurado de antemano: quien era partidario antes de la discusión, lo seguirá siendo después; y quien era contrario raramente cambiará de postura.</span><br />
<span style="color: #000080"> Recuerdo un cartel situado a la entrada de un “pub” cercano al Castillo de Windsor, en el Reino Unido. Decía, más o menos: “En este local son bienvenidos los caballeros. Y un caballero lo es antes de beber cerveza y también después”. Podríamos añadir: un caballero lo es cuando le dan la razón y cuando le llevan la contraria.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><strong>Principios sobre el modo de comunicar</strong></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">1. <strong>Profesionalidad</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> “Gaudium et Spes” recuerda que cada actividad humana tiene su propia naturaleza, que es preciso descubrir, emplear y respetar, si se quiere participar en ella. Cada campo del saber tiene su metodología; cada actividad, sus normas; y cada profesión, su lógica. La evangelización no se producirá desde fuera de las realidades humanas, sino desde dentro: los políticos, los empresarios, los periodistas, los profesores, los guionistas, los sindicalistas, son quienes pueden introducir mejoras prácticas en sus respectivos ámbitos.</span><br />
<span style="color: #000080"> San Josemaría Escrivá recordaba que es cada profesional, comprometido con sus creencias y con su profesión, quien ha de encontrar las propuestas y soluciones adecuadas. Si se trata de un debate parlamentario, con argumentos políticos; si de un debate médico, con argumentos científicos; y así sucesivamente. Este principio se aplica a las actividades de comunicación, que están conociendo un desarrollo extraordinario en los últimos años, tanto por la calidad creciente de las formas narrativas, como por las audiencias cada vez más amplias y por la participación ciudadana cada día más activa.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">2. <strong>Transversalidad</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> El segundo principio podría denominarse transversalidad. La profesionalidad es imprescindible cuando en un debate pesan las convicciones religiosas. La transversalidad, cuando pesan las convicciones políticas.</span><br />
<span style="color: #000080"> En este punto, vale la pena mencionar la situación de Italia. Al hacer la declaración de la renta, más del 80% de los italianos marcan la casilla correspondiente a la Iglesia, porque desean apoyar económicamente sus actividades. Eso quiere decir que la Iglesia merece la confianza de una gran mayoría de ciudadanos, no solamente de quienes se reconocen en una tendencia política.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">3. <strong>Gradualidad</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> El tercer principio relativo al modo de comunicar es la gradualidad. Las tendencias sociales tienen una vida compleja: nacen, crecen, se desarrollan, cambian y mueren. En consecuencia, la comunicación de ideas tiene mucho que ver con el “cultivo”: sembrar, regar, podar, limpiar, esperar, antes de cosechar.</span><br />
<span style="color: #000080"> El fenómeno de la secularización se ha ido consolidando en los últimos siglos. Procesos de tan larga gestación no se resuelven en años, meses o semanas. El cardenal Ratzinger explicaba que nuestra visión del mundo suele seguir un paradigma “masculino&#8221;, donde lo importante es la acción, la eficacia, la programación y la rapidez. Y concluía que conviene dar más espacio a un paradigma “femenino&#8221;, porque la mujer sabe que todo lo que tiene que ver con la vida requiere espera, reclama paciencia.</span><br />
<span style="color: #000080"> Lo contrario de este principio es la prisa y el cortoplacismo que llevan a la impaciencia y muchas veces también al desánimo, porque es imposible lograr objetivos de entidad en plazos cortos.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">4. <strong>Caridad</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> A estos nueve principios habría que agregar otro que afecta a todos los aspectos mencionados: al mensaje, a la persona que comunica y al modo de comunicar. El principio de la caridad.</span><br />
<span style="color: #000080"> Algunos autores han destacado que, en los primeros siglos, la Iglesia se extendió de forma muy rápida porque era una comunidad acogedora, donde era posible vivir una experiencia de amor y libertad. Los católicos trataban al prójimo con caridad, cuidaban de los niños, los pobres, los ancianos, los enfermos. Todo eso se convirtió en un irresistible imán de atracción.</span><br />
<span style="color: #000080"> La caridad es el contenido, el método y el estilo de la comunicación de la fe; la caridad convierte el mensaje cristiano en positivo, relevante y atractivo; proporciona credibilidad, empatía y amabilidad a las personas que comunican; y es la fuerza que permite actuar de forma paciente, integradora y abierta. Porque el mundo en que vivimos es también con demasiada frecuencia un mundo duro y frío, donde muchas personas se sienten excluidas y maltratadas y esperan algo de luz y de calor. En este mundo, el gran argumento de los católicos es la caridad. Gracias a la caridad, la evangelización es siempre y verdaderamente, nueva.</span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeiblogs.es/kristin/diez-claves-para-la-comunicacion-de-la-fe.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los 50 pensamientos de Benedicto XVI que marcaron la JMJ Madrid 2011</title>
		<link>http://opusdeiblogs.es/kristin/los-50-pensamientos-de-benedicto-xvi-que-marcaron-la-jmj-madrid-2011.html</link>
		<comments>http://opusdeiblogs.es/kristin/los-50-pensamientos-de-benedicto-xvi-que-marcaron-la-jmj-madrid-2011.html#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 06 Sep 2011 10:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeiblogs.es/kristin/?p=1452</guid>
		<description><![CDATA[Religión en libertad ha seleccionado cincuenta textos tomados de las distintas intervenciones del Papa Benedicto XVI durante los días que estuvo en Madrid con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud. Encontrarse y seguir a Cristo 1. &#8220;Cuando no se camina al lado de Cristo, que nos guía, nos dispersamos por otras sendas, como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">Religión en libertad ha seleccionado cincuenta textos tomados de las distintas intervenciones del <strong>Papa Benedicto XVI</strong> durante los días que estuvo en <strong>Madrid</strong> con ocasión de la <strong>Jornada Mundial de la Juventud</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">Encontrarse y seguir a Cristo</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 1. &#8220;Cuando no se camina al lado de <strong>Cristo</strong>, que nos guía, nos dispersamos por otras sendas, como la de nuestros propios impulsos ciegos y egoístas, la de propuestas halagadoras pero interesadas, engañadas y volubles, que dejan el vacío y la frustración tras de sí&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">2. &#8220;Sed prudentes y sabios, edificad vuestras vidas sobre el cimiento firme que es <strong>Cristo</strong>. Esta sabiduría y prudencia guiará vuestros pasos, nada os hará temblar y en vuestro corazón reinará la paz. Entonces seréis bienaventurados, dichosos, y vuestra alegría contagiará a los demás. Se preguntarán por el secreto de vuestra vida y descubrirán que la roca que sostiene todo el edificio y sobre la que se asienta toda vuestra existencia es la persona misma de <strong>Cristo</strong>, vuestro amigo, hermano y <strong>Señor</strong>&#8220;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">3. &#8220;El encuentro personal con <strong>Cristo</strong> que nutre vuestra consagración debe testimoniarse con toda su fuerza transformadora en vuestras vidas; y cobra una especial relevancia hoy, cuando «se constata una especie de &#8220;<em>eclipse de <strong>Dios</strong></em>&#8220;, una cierta amnesia, más aún, un verdadero rechazo del cristianismo y una negación del tesoro de la fe recibida, con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza»&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">4. &#8220;Por <strong>Cristo</strong> sabemos que no somos caminantes hacia el abismo, hacia el silencio de la nada o de la muerte, sino viajeros hacia una tierra de promisión, hacia Él que es nuestra meta y también nuestro principio&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">5. &#8220;Quien valora su vida desde esta perspectiva sabe que al amor de <strong>Cristo</strong> solo se puede responder con amor, y eso es lo que os pide el Papa en esta despedida: que respondáis con amor a quien por amor se ha entregado por vosotros&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">La fe y Jesucristo</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 6. &#8220;La fe va más allá de los simples datos empíricos o históricos, y es capaz de captar el misterio de la persona de <strong>Cristo</strong> en su profundidad&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">7. &#8220;Fe y seguimiento de <strong>Cristo</strong> están estrechamente relacionados&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">8. &#8220;La fe no es la simple aceptación de unas verdades abstractas, sino una relación íntima con <strong>Cristo</strong> que nos lleva a abrir nuestro corazón a este misterio de amor y a vivir como personas que se saben amadas por <strong>Dios</strong>&#8220;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">9. &#8220;La fe no se opone a vuestros ideales más altos, al contrario, los exalta y perfecciona&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">Jesucristo y la Iglesia</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 10. &#8220;La <strong>Iglesia</strong> no es una simple institución humana, como otra cualquiera, sino que está estrechamente unida a <strong>Dios</strong>&#8230;no se puede separar a Cristo de la Iglesia&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">11. &#8220;Seguir a <strong>Jesús</strong> en la fe es caminar con <strong>Él</strong> en la comunión de la <strong>Iglesia</strong>. No se puede seguir a <strong>Jesús</strong> en solitario. Quien cede a la tentación de ir ´por su cuenta´ o de vivir la fe según la mentalidad individualista, que predomina en la sociedad, corre el riesgo de no encontrar nunca a Jesucristo, o de acabar siguiendo una imagen falsa de Él&#8221;, resaltó el Santo Padre.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">Amistad con Jesús y evangelización</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 12. &#8220;De esta amistad con Jesús nacerá también el impulso que lleva a dar testimonio de la fe en los más diversos ambientes, incluso allí donde hay rechazo o indiferencia&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">13. &#8220;No se puede encontrar a <strong>Cristo</strong> y no darlo a conocer a los demás&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">14. &#8220;No os guardéis a <strong>Cristo</strong> para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">15. &#8220;El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a <strong>Dios</strong>&#8220;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">16. &#8220;Conservad la llama que <strong>Dios</strong> ha encendido en vuestros corazones en esta noche: procurad que no se apague, alimentadla cada día, compartidla con vuestros coetáneos que viven en la oscuridad y buscan una luz para su camino&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">17. &#8220;Apoyados en su amor, no os dejéis intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a <strong>Dios</strong> y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia. Puede que os menosprecien, como se suele hacer con quienes evocan metas más altas o desenmascaran los ídolos ante los que hoy muchos se postran. Será entonces cuando una vida hondamente enraizada en <strong>Cristo</strong> se muestre realmente como una novedad y atraiga con fuerza a quienes de veras buscan a <strong>Dios</strong>, la verdad y la justicia&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">Jesucristo es la felicidad</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 18. &#8220;Solamente <strong>Cristo</strong> puede responder a vuestras aspiraciones. Dejaros conquistar por <strong>Dios</strong> para que vuestra presencia dé a la <strong>Iglesia</strong> un impulso nuevo&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">19. &#8220;En el fondo, lo que nuestro corazón desea es lo bueno y bello de la vida. No permitáis que vuestros deseos y anhelos caigan en el vacío, antes bien haced que cobren fuerza en <strong>Cristo</strong>. Él es el cimiento firme, el punto de referencia seguro para una vida plena&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">20. &#8220;Jóvenes amigos, vale la pena escuchar en nuestro interior la Palabra de <strong>Jesús</strong> y caminar siguiendo sus pasos&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">La lluvia y la fuerza de los jóvenes</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 21. &#8220;Gracias por su alegría y resistencia&#8221;. &#8220;Vuestra fuerza es mayor que la lluvia&#8221;. &#8220;El <strong>Señor</strong> con la lluvia os manda muchas bendiciones&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">El amor de Dios</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 22. &#8220;Sí, queridos amigos, Dios nos ama. Ésta es la gran verdad de nuestra vida y que da sentido a todo lo demás. No somos fruto de la casualidad o la irracionalidad, sino que en el origen de nuestra existencia hay un proyecto de amor de <strong>Dios</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">Los jóvenes y Jesucristo</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 23. &#8220;Queridos jóvenes, no os conforméis con menos que la <strong>Verdad</strong> y el <strong>Amor</strong>, no os conforméis con menos que Cristo&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">24. &#8220;Seguros de su amor, acercaos a <strong>Él</strong> con la llama de vuestra fe. <strong>Él</strong> os colmará de su vida. Edificad vuestra vida sobre <strong>Cristo</strong> y su Evangelio&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">25. &#8220;Los jóvenes responden con diligencia cuando se les propone con sinceridad y verdad el encuentro con <strong>Jesucristo</strong>, único redentor de la humanidad. Ellos regresan ahora a sus casas como misioneros del <strong>Evangelio</strong>, «arraigados y cimentados en <strong>Cristo</strong>, firmes en la fe», y necesitarán ayuda en su camino&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">26. &#8220;No hay que desanimarse ante las contrariedades que, de diversos modos, se presentan en algunos países. Más fuerte que todas ellas es el anhelo de <strong>Dios</strong>, que el <strong>Creador</strong> ha puesto en el corazón de los jóvenes, y el poder de lo alto, que otorga fortaleza divina a los que siguen al Maestro y a los que buscan en Él alimento para la vida&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">Relativismo y búsqueda de la Verdad</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 27. &#8220;Precisamente ahora, en que la cultura relativista dominante renuncia y desprecia la búsqueda de la verdad, que es la aspiración más alta del espíritu humano, debemos proponer con coraje y humildad el valor universal de <strong>Cristo</strong>, como salvador de todos los hombres y fuente de esperanza para nuestra vida&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">28. &#8220;Hemos sido creados libres, a imagen de <strong>Dios</strong>, precisamente para que seamos protagonistas de la búsqueda de la verdad y del bien, responsables de nuestras acciones, y no meros ejecutores ciegos, colaboradores creativos en la tarea de cultivar y embellecer la obra de la creación. <strong>Dios</strong> quiere un interlocutor responsable, alguien que pueda dialogar con <strong>Él</strong> y amarle. Por <strong>Cristo</strong> lo podemos conseguir verdaderamente y, arraigados en <strong>ÉL</strong>, damos alas a nuestra libertad&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">29. &#8220;Os animo encarecidamente a no perder nunca dicha sensibilidad e ilusión por la verdad; a no olvidar que la enseñanza no es una escueta comunicación de contenidos, sino una formación de jóvenes a quienes habéis de comprender y querer, en quienes debéis suscitar esa sed de verdad que poseen en lo profundo y ese afán de superación. Sed para ellos estímulo y fortaleza&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">30. &#8220;La verdad misma siempre va a estar más allá de nuestro alcance. Podemos buscarla y acercarnos a ella, pero no podemos poseerla del todo: más bien, es ella la que nos posee a nosotros y la que nos motiva. En el ejercicio intelectual y docente, la humildad es asimismo una virtud indispensable, que protege de la vanidad que cierra el acceso a la verdad. No debemos atraer a los estudiantes a nosotros mismos, sino encaminarlos hacia esa verdad que todos buscamos. A esto os ayudará el <strong>Señor</strong>, que os propone ser sencillos y eficaces como la sal, o como la lámpara, que da luz sin hacer ruido&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">No tengáis miedo</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 31. &#8220;Queridos amigos, que ninguna adversidad os paralice. No tengáis miedo al mundo, ni al futuro, ni a vuestra debilidad. El <strong>Señor</strong> os ha otorgado vivir en este momento de la historia, para que gracias a vuestra fe siga resonando su <strong>Nombre</strong> en toda la tierra.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">Descubrir y seguir la propia vocación</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 32. &#8220;Os invito a pedir a <strong>Dios</strong> que os ayude a descubrir vuestra vocación en la sociedad y en la Iglesia y a perseverar en ella con alegría y fidelidad. Vale la pena acoger en nuestro interior la llamada de <strong>Cristo</strong> y seguir con valentía y generosidad el camino que <strong>Él</strong> nos proponga&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">33. &#8220;Pedid al <strong>Señor</strong> que os ayude a descubrir vuestra vocación en la vida y en la <strong>Iglesia</strong>, y a perseverar en ella con alegría y fidelidad, sabiendo que Él nunca os abandonará ni os traicionará&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">34. &#8220;Reconocer la belleza y bondad del matrimonio, significa ser conscientes de que solo un ámbito de fidelidad e indisolubilidad, así como de apertura al don divino de la vida, es el adecuado a la grandeza y dignidad del amor matrimonial&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">35. &#8220;A otros, en cambio, <strong>Cristo</strong> los llama a seguirlo más de cerca en el sacerdocio o en la vida consagrada. Qué hermoso es saber que <strong>Jesús</strong> te busca, se fija en ti y con su voz inconfundible te dice también a ti: ´¡Sígueme!´&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">36. &#8220;Es posible que en muchos de vosotros se haya despertado tímida o poderosamente una pregunta muy sencilla: ¿Qué quiere <strong>Dios</strong> de mí? ¿Cuál es su designio sobre mi vida? ¿Me llama <strong>Cristo</strong> a seguirlo más de cerca? ¿No podría yo gastar mi vida entera en la misión de anunciar al mundo la grandeza de su amor a través del sacerdocio, la vida consagrada o el matrimonio? Si ha surgido esa inquietud, dejaos llevar por el <strong>Señor</strong> y ofreceos como voluntarios al servicio de <strong>Aquel</strong> que «no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mc 10,45). Vuestra vida alcanzará una plenitud insospechada. Quizás alguno esté pensando: el <strong>Papa</strong> ha venido a darnos las gracias y se va pidiendo. Sí, así es. Ésta es la misión del <strong>Papa</strong>, Sucesor de <strong>Pedro</strong>&#8220;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">El sufrimiento</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 37. &#8220;<strong>Jesús</strong> y, siguiendo sus huellas, su<strong> Madre Dolorosa</strong> y los santos son los testigos que nos enseñan a vivir el drama del sufrimiento para nuestro bien y la salvación del mundo&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">38. &#8220;Ninguna aflicción es capaz de borrar esta impronta divina grabada en lo más profundo del hombre&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">39. &#8220;Esta especial predilección del <strong>Señor</strong> por el que sufre nos lleva a mirar al otro con ojos limpios, para darle, además de las cosas externas que precisa, la mirada de amor que necesita&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">40. &#8220;Cuando el dolor aparece en el horizonte de una vida joven, quedamos desconcertados y quizá nos preguntemos: ¿Puede seguir siendo grande la vida cuando irrumpe en ella el sufrimiento? A este respecto, en mi encíclica sobre la esperanza cristiana, decía: ´La grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre (…). Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana´&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">41. &#8220;Sois también testigos del bien inmenso que constituye la vida de estos jóvenes para quien está a su lado y para la humanidad entera. De manera misteriosa pero muy real, su presencia suscita en nuestros corazones, frecuentemente endurecidos, una ternura que nos abre a la salvación. Ciertamente, la vida de estos jóvenes cambia el corazón de los hombres y, por ello, estamos agradecidos al Señor por haberlos conocido&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">Una falsa libertad</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 42. &#8220;Sí, hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos. Desearían decidir por si solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quien es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias; dar en cada instante un paso al azar, sin rumbo fijo, dejándose llevar por el impulso de cada momento. Estas tentaciones siempre están al acecho. Es importante no sucumbir a ellas, porque, en realidad, conducen a algo tan evanescente como una existencia sin horizontes, una libertad sin <strong>Dios</strong>&#8220;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">La santidad</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 43. &#8220;La santidad de la Iglesia es ante todo la santidad objetiva de la misma persona de <strong>Cristo</strong>, de su evangelio y de sus sacramentos, la santidad de aquella fuerza de lo alto que la anima e impulsa. Nosotros debemos ser santos para no crear una contradicción entre el signo que somos y la realidad que queremos significar&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">A los seminaristas</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 44. &#8220;¿Cómo vivir estos años de preparación? Ante todo, deben ser años de silencio interior, de permanente oración, de constante estudio y de inserción paulatina en las acciones y estructuras pastorales de la Iglesia. Iglesia que es comunidad e institución, familia y misión, creación de <strong>Cristo</strong> por su<strong> Santo Espíritu</strong> y a la vez resultado de quienes la conformamos con nuestra santidad y con nuestros pecados. Así lo ha querido <strong>Dios</strong>, que no tiene reparo en hacer de pobres y pecadores sus amigos e instrumentos para la redención del género humano&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">A los voluntarios: amor y servicio</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 45. &#8220;Con vuestro servicio habéis dado a la <strong>Jornada Mundial</strong> el rostro de la amabilidad, la simpatía y la entrega a los demás&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">46. &#8220;Tengo la certeza de que esta experiencia como voluntarios os ha enriquecido a todos en vuestra vida cristiana, que es fundamentalmente un servicio de amor. El <strong>Señor</strong> trasformará vuestro cansancio acumulado, las preocupaciones y el agobio de muchos momentos en frutos de virtudes cristianas: paciencia, mansedumbre, alegría en el darse a los demás, disponibilidad para cumplir la voluntad de <strong>Dios</strong>. Amar es servir y el servicio acrecienta el amor&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">España, una gran Nación</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 47. &#8220;España es una gran Nación que, en una convivencia sanamente abierta, plural y respetuosa, sabe y puede progresar sin renunciar a su alma profundamente religiosa y católica&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">48. &#8220;Dejo <strong>España</strong> contento y agradecido a todos. Pero sobre todo a <strong>Dios</strong>, <strong>Nuestro Señor</strong>, que me ha permitido celebrar esta Jornada, tan llena de gracia y emoción, tan cargada de dinamismo y esperanza&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">49. &#8220;Rezo igualmente por los jóvenes de <strong>España</strong>. Estoy convencido de que, animados por la fe en <strong>Cristo</strong>, aportarán lo mejor de sí mismos, para que este gran País afronte los desafíos de la hora presente y continúe avanzando por los caminos de la concordia, la solidaridad, la justicia y la libertad&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><strong><span style="color: #003366">Colaboración entre la Iglesia y la sociedad civil</span></strong><br />
<span style="color: #003366"> 50. &#8220;La eficacia de esta comisión manifiesta que no solo es posible la colaboración entre la <strong>Iglesia</strong> y las instituciones civiles, sino que, cuando se orientan al servicio de una iniciativa de tan largo alcance, como es la que nos ocupa, se hace verdad el principio de que el bien integra a todos en la unidad&#8221;.</span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeiblogs.es/kristin/los-50-pensamientos-de-benedicto-xvi-que-marcaron-la-jmj-madrid-2011.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Via Crucis de la JMJ</title>
		<link>http://opusdeiblogs.es/kristin/via-crucis-de-la-jmj.html</link>
		<comments>http://opusdeiblogs.es/kristin/via-crucis-de-la-jmj.html#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Aug 2011 21:19:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeiblogs.es/kristin/?p=1434</guid>
		<description><![CDATA[Estación 1: La última cena Evangelio: Y tomando pan, después de pronunciar la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: ”Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía. Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz, diciendo: ”Este cáliz es la nueva alianza en mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 1: La última cena</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Y tomando pan, después de pronunciar la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: ”Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía. Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz, diciendo: ”Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros”</em>. (Lc 22, 19-20).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Jesús, antes de tomar entre sus manos el pan, acoge con amor a todos los que están sentados en su mesa. Sin excluir a ninguno: ni al traidor, ni al que lo va a negar, ni a los que huirán. Los ha elegido como nuevo pueblo de Dios. La Iglesia, llamada a ser una.</span><br />
<span style="color: #000000"> Jesús muere para reunir a los hijos de Dios dispersos (Jn 11, 52). “No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno” (Jn 17, 20-21). El amor fortalece la unidad.</span><br />
<span style="color: #000000"> Y les dice: “Que os améis unos a otros” (Jn 13,34).</span><br />
<span style="color: #000000"> El amor fiel es humilde: “También vosotros debéis lavaros los pies unos a otros” (Jn 13, 14).</span><br />
<span style="color: #000000"> Unidos a la oración de Cristo, oremos para que la Iglesia viva unida y en paz en la Tierra del Señor; para que cese toda persecución y discriminación por causa de la fe; y para que todos los que creen en un único Dios vivan en justicia la fraternidad, hasta que Dios nos conceda sentarnos en torno a su única mesa.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 2: El beso de Judas</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. (Jn 13, 26).</em></span><br />
<span style="color: #000000"><em> Se acercó a Jesús… y le besó. Pero Jesús le contestó: “Amigo, ¿a qué vienes?</em>” (Mt 26, 49-50).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"> Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"> En la Cena se respira un hálito de Misterio sagrado. Cristo está sereno, pensativo, sufriente. Había dicho: “He deseado comer esta Pascua con vosotros” (Lc 22,15).Y ahora, a media voz, deja escapar su sentimiento más profundo: “en verdad os digo que uno de vosotros me entregará” (Jn 13, 21).</span><br />
<span style="color: #000000"> Judas se siente mal. Su ambición ha cambiado, a precio de traición, al Dios del Amor por el ídolo del dinero. Jesús lo mira y él desvía la mirada.</span><br />
<span style="color: #000000"> El Señor le llama la atención ofreciéndole pan con salsa, y le dice: “lo que vas a hacer, hazlo pronto” (Jn 13, 27). El corazón de Judas se había envilecido y se fue a contar su dinero, para entregar poco después a Jesús con un beso.</span><br />
<span style="color: #000000"> Cristo, al sentir el frío del beso traidor, no se lo reprocha; le dice: “Amigo”.</span><br />
<span style="color: #000000"> Si estás sintiendo en tu carne el frío de la traición, o el terrible sufrimiento que provoca la división entre hermanos o la lucha fratricida… ¡acude a Jesús! Él asumió las traiciones más dolorosas en el beso de Judas.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 3: Negación de Pedro</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> “<em>Es reo de muerte</em>” (Mt 26, 66).</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Entonces se lo entregó para que lo crucificaran</em>. (Jn 19, 16).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">La mayor injusticia es condenar a un inocente indefenso. Y un día la maldad juzgó y condenó a muerte a la misma inocencia.</span><br />
<span style="color: #000000"> ¿Por qué condenaron a Jesús? Porque hizo suyo</span><br />
<span style="color: #000000"> todo el dolor del mundo. Al encarnarse, asumió nuestra humanidad y con ella, las heridas del pecado. “Las culpas de ellos él soportará” (Is 53, 11), para curarnos por el sacrificio de la Cruz.</span><br />
<span style="color: #000000"> “Conocedor de todos los quebrantos” (Is 53, 3 ) “indefenso se entregó a la muerte&#8230;” (Is 53, 11). Nos impresiona el silencio de Jesús. No se disculpa: “es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” ( Jn 1, 29) Fue azotado, machacado, sacrificado. No abrió la boca para defenderse (Is 52, 7).</span><br />
<span style="color: #000000"> En el silencio de Dios están presentes todas las víctimas inocentes de las guerras que arrasan los pueblos, dejando en ellos una semilla de odio difícil de curar. Jesús calla en el corazón de muchas personas que esperan en silencio la salvación de Dios.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 4: Jesús es sentenciado a muerte</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>¿Con que darás tu vida por mí? En verdad en verdad te digo: no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces</em> (Jn13,37).</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Y saliendo afuera, lloró amargamente</em> (Lc 22, 62).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">El cristiano valiente no se esconde por vergüenza, o por miedo a manifestar en público su fe. Jesús avisó a Pedro: “Satanás quiere cribaros como trigo&#8230; (Lc 22, 31), y yo he rogado por vosotros porque hoy, antes de que cante el gallo, tú me negarás tres veces”. El apóstol, por temor a unos criados, lo negó diciendo: “No lo conozco” (Lc 22, 57).</span><br />
<span style="color: #000000"> Al pasar Jesús por uno de los patios, lo mira&#8230; Pedro se estremece recordando sus palabras&#8230; y llora con amargura su traición.</span><br />
<span style="color: #000000"> La mirada de Dios cambia el corazón. Pero hay que dejarse mirar.</span><br />
<span style="color: #000000"> Con la mirada de Pedro, el Señor ha puesto sus ojos en los cristianos que se avergüenzan de su fe; en los que se mueven por respetos humanos y les falta valentía para defender la vida desde su inicio hasta su término natural; y en los que quieren quedar bien con criterios no evangélicos&#8230; para que, como Pedro, recobren la valentía y sean testigos convencidos de lo que creen.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 5: Jesús carga con su cruz</strong></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo</em> (Mc 15, 20).</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Y cargando Él mismo con la Cruz, salió al sitio llamado “de la calavera”</em> (Jn 19, 17).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Cruz no sólo significa madero. Cruz es todo lo que nos hace difícil la vida. Entre las diversas cruces que existen, hay una, la más profunda y dolorosa, que está muy arraigada en el interior del hombre: es la cruz del pecado, que endurece el corazón y pervierte las relaciones humanas.</span><br />
<span style="color: #000000"> Del corazón salen todos los males (Mt 15, 19). La Cruz que ha cargado Jesús sobre sus hombros para morir en ella, es la sobrecarga de todos los pecados de todos los hombres. “Los míos también”. “Llevó nuestros pecados en su cuerpo” (1Pe 2, 24).</span><br />
<span style="color: #000000"> Jesús muere para reconciliar a los hombres con Dios. Por eso hace a la Cruz “Redentora”. Pero la cruz, por sí sola, no nos salva. Nos salva el Crucificado.</span><br />
<span style="color: #000000"> Él hizo suyo el cansancio y el agotamiento de los que no encuentran trabajo; hizo suyo el dolor de los inmigrantes que reciben ofertas laborales indignas; y el sufrimiento de los que padecen actitudes racistas, o de los que mueren en el empeño, intentando conseguir una vida más justa y más humana.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 6: Jesús cae bajo el peso de la Cruz</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Triturado por nuestros crímenes</em> (Is, 53,5).</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Jesús cayó bajo el peso de la Cruz varias veces en el camino del Calvario</em> (Tradición de la Iglesia de Jerusalén).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">La Sagrada Escritura no hace referencia a las caídas de Jesús, pero es lógico que perdiera el equilibrio muchas veces. La pérdida de sangre por el desgarramiento de la piel en los azotes, los dolores musculares insoportables, la tortura de la corona, el peso del madero… no hay palabras para describir tanto sufrimiento.</span><br />
<span style="color: #000000"> Todos tenemos experiencia de haber tropezado y caído al suelo. ¡Con que rapidez nos levantamos, para no hacer el ridículo!</span><br />
<span style="color: #000000"> Contempla a Jesús en el suelo y a los que le rodean: le miran con sorna y alguno le da un puntapié para que se levante por sí mismo. ¡Qué ridículo, qué humillación!</span><br />
<span style="color: #000000"> Dice el salmo: “Y yo gusano, que no hombre, vergüenza de la gente, asco del pueblo; al verme se burlan de mí, hacen muecas, menean la cabeza” (Sal.22.7-8).</span><br />
<span style="color: #000000"> Jesús sufre con todos los que tropiezan en la misma piedra y se desploman sin fuerzas, víctimas del alcohol, de las drogas o de otras dependencias que los esclavizan; para que -apoyados en Él, y en quienes los socorren- se levanten.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 7: El Cirineo ayuda a llevar la cruz</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo</em> (Lc 23, 26).</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Y lo forzaron a llevar su Cru</em>z (Mat, 27,32).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Simón era un agricultor joven y fuerte que venía de trabajar en el campo. Los soldados le obligaron a llevar la Cruz de Nuestro Señor, no movidos por la compasión, sino por temor a que se les muriese en el camino.</span><br />
<span style="color: #000000"> Simón se resistió, pero tuvo que aceptar a la fuerza. Y al encontrarse con Jesús su corazón fue cambiando, hasta terminar compartiendo los sufrimientos de aquel ajusticiado desconocido que llevaba en silencio un peso muy superior a sus débiles fuerzas.</span><br />
<span style="color: #000000"> ¡Qué importante es que los cristianos sepamos descubrir los sufrimientos de las personas que pasan a nuestro lado y nos necesitan!</span><br />
<span style="color: #000000"> Jesús se siente aliviado con la ayuda del Cirineo. También miles de jóvenes de nuestro tiempo, de toda raza, credo y condición, marginados de la sociedad, encuentran cada día a cireneos que se entregan generosamente, se abrazan a la cruz con abnegación y se disponen a caminar a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 8: La Verónica enjuga el rostro de Jesús</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:” Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos</em>” (Luc 23, 27-28).</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>El Señor lo guarda y lo conserva en vida, para que sea dichoso en la tierra, y no lo entrega a la saña de sus enemigos</em> (Sal, 41,3).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Le seguía una multitud del pueblo y un grupo de mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban llorando. Jesús se volvió y les dijo: “No lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos” (Luc 23, 28).</span><br />
<span style="color: #000000"> Llorad –les dice el Señor-, no con ese llanto de tristeza que endurece el corazón y lo predispone para cometer nuevos crímenes&#8230; Llorad, con un llanto suave de súplica al cielo, pidiendo misericordia y perdón.</span><br />
<span style="color: #000000"> Una de aquellas mujeres, conmovida al ver el rostro del Señor lleno de sangre, tierra y salivazos, atravesó valiente por entre los soldados y se acercó hasta Él. Se quitó el velo y le limpió la cara suavemente.</span><br />
<span style="color: #000000"> Un soldado la retiró con violencia, pero, al mirar el velo, vio que llevaba plasmado el rostro ensangrentado y doliente de Cristo.</span><br />
<span style="color: #000000"> Jesús se compadece de las mujeres de Jerusalén y deja impresas sus facciones en el paño de la Verónica. Esas facciones nos recuerdan las de tantas personas que viven bajo regímenes ateos que las destruyen y desfiguran, privándolas de su dignidad.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 9: Jesús despojado de sus vestiduras</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Lo crucifican y se reparten sus ropas, echándolas a suerte</em> (Mc 25, 24).</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>De la planta del pie a la cabeza no queda parte ilesa</em> (Is 1,6).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Mientras preparan los clavos y las cuerdas para crucificarle, Jesús permanece de pie. Un soldado despiadado se le acerca y le quita la túnica, dando un fuerte tirón.</span><br />
<span style="color: #000000"> Las heridas comienzan a sangrar de nuevo, causándole un terrible dolor. Más tarde, los soldados se repartirán sus vestidos.</span><br />
<span style="color: #000000"> Jesús queda desnudo ante la plebe. Le han despojado de todo, como a un objeto de burla. No cabe mayor humillación y desprecio.</span><br />
<span style="color: #000000"> Los vestidos no sólo cubren el cuerpo, sino también lo que cada uno guarda en su interior: la intimidad, la dignidad. Jesús pasó por este bochorno y quiso cargar con todos los pecados que van contra la integridad y la pureza. “Cargó en su cuerpo con nuestros pecados” (1Pe.2, 24).</span><br />
<span style="color: #000000"> Jesús padece con todos los que sufren; con los que son víctimas de genocidios, violencias, violaciones y abusos sexuales, crímenes contra niños y adultos… ¡Cuántas personas desnudadas de su dignidad, de su inocencia, de su confianza en el hombre!</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 10: Jesús clavado en la Cruz</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Y cuando llegaron al lugar llamado“ La Calavera”, lo crucificaron allí, a Él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda</em> (Lc 23,33).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Han conducido a Jesús hasta el Gólgota. No va solo: le acompañan dos ladrones, que también son crucificados. “Y con Él a otros dos, uno a cada lado” (Jn 19, 18).</span><br />
<span style="color: #000000"> El Cordero que quita el pecado del mundo se hace pecado y paga por los pecados de los demás; por nuestros pecados.</span><br />
<span style="color: #000000"> El gran pecado del mundo es “la mentira de Satanás”. A Jesús lo condenan por declarar la Verdad: es el Hijo de Dios. La verdad es el argumento para justificar su crucifixión.</span><br />
<span style="color: #000000"> Es imposible describir lo que padeció físicamente el cuerpo de Cristo al ser colgado en la Cruz. Sufrió también moralmente, al verse allí, desnudo, entre dos malhechores y abandonado de los suyos.</span><br />
<span style="color: #000000"> Jesús clavado en la Cruz acoge el sufrimiento de todos los que viven clavados a situaciones dolorosas: tantos padres y madres de familia; tantos jóvenes que, por falta de trabajo, viven en la precariedad, sumidos en la pobreza y la desesperanza, sin recursos necesarios para sacar adelante a sus familias y llevar una vida digna.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 11: Jesús muere en la Cruz</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Jesús, clamando con voz potente, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y dicho esto, expiró</em> (Lc 23, 46).</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas</em> (Jn 19, 33).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Era sábado, el día de la preparación para la fiesta de la Pascua. Pilato dispuso que quebraran las piernas de los ajusticiados para acelerar su muerte, de forma que no quedaran pendientes de las cruces durante la fiesta.</span><br />
<span style="color: #000000"> Cuando uno de los soldados se acercó a Jesús vio que estaba muerto y, para asegurarse, le traspasó el corazón con una lanza. Así se cumplieron las Escrituras: “no le quebraron hueso alguno” (Jn19, 16).</span><br />
<span style="color: #000000"> El sol se oscureció y el velo del Templo se rasgó por la mitad. Tembló la tierra&#8230; Es momento sagrado de contemplación. Momento de adoración&#8230; y de situarse frente al cuerpo de nuestro Redentor: sin vida, machacado, triturado, clavado en una Cruz&#8230; Ha pagado el precio de nuestras maldades, de mis maldades&#8230;</span><br />
<span style="color: #000000"> ¡Señor, pequé, ten misericordia de mí, pecador!</span><br />
<span style="color: #000000"> Jesús muere por mí. Jesús me alcanza la Misericordia del Padre. Jesús paga todo lo que yo debía. ¿Y yo? ¿Qué hago por Él?</span><br />
<span style="color: #000000"> Ante el drama de tantas personas que viven en el mundo crucificadas por diferentes discapacidades… ¿estoy luchando por extender y proclamar la dignidad de la persona y el evangelio de la Vida?</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 12: El descendimiento</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Pilato mandó que se lo entregaran</em> (Mt 27, 57).</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sabana limpia</em> (Mt 27, 59).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000">Acerquémonos a la Virgen y compartamos su dolor. Cristo ha muerto y hay que bajarlo de la Cruz.</span><br />
<span style="color: #000000"> ¿Qué pasaría por la mente de su Madre? ¿Quién me lo bajará? ¿Dónde lo colocaré? María diría, dentro de su alma, lo mismo que en Nazaret: ¡Hágase!; unida a la entrega incondicional de su Hijo: “Todo está consumado”.</span><br />
<span style="color: #000000"> Llegó entonces José de Arimatea junto con Nicodemo. Aunque los dos pertenecían al Sanedrín, no habían tenido parte en la muerte del Señor.</span><br />
<span style="color: #000000"> Le habían pedido a Pilato el cuerpo del Maestro para colocarlo en un sepulcro nuevo que tenía José de Arimatea en un campo de su propiedad, muy cerca del Calvario.</span><br />
<span style="color: #000000"> Cristo ha fracasado, y ha hecho suyos todos los fracasos de los hombres. El Hijo del Hombre comparte la suerte de los que son considerados, por distintas razones, como</span><br />
<span style="color: #000000"> la escoria de la humanidad: porque no saben, porque no pueden, porque no valen…</span><br />
<span style="color: #000000"> Y comparte la suerte de las víctimas del Sida, que -con las llagas de su cruz- esperan que alguien se ocupe de ellas.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 13: Jesús en brazos de su madre</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Una espada te traspasará el alma</em> (Lc 2,34).</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Ved si hay dolor como el dolor que me atormenta</em> (Lam 2, 12).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"> Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"> Aunque todos somos culpables de la muerte de Jesús, en estos momentos tan dolorosos la Virgen necesita nuestro amor y cercanía. Nuestra conciencia de pecadores arrepentidos le servirá de consuelo.</span><br />
<span style="color: #000000"> Situémonos con actitud filial a su lado y aprendamos a recibir a Jesús cada día con la ternura y amor con que Ella recibió en sus brazos el cuerpo destrozado y sin vida de su Hijo. ¿Hay dolor semejante a mi dolor?</span><br />
<span style="color: #000000"> Mientras preparaban “conforme a la costumbre judía” (Jn 19,40) el cuerpo del Señor para darle sepultura, María -adorando el Misterio que había guardado en su corazón sin entenderlo- repetiría conmovida, con el profeta: “pueblo mío, ¿qué te he hecho? (Mq 6, 3).</span><br />
<span style="color: #000000"> Al contemplar el dolor de la Virgen hacemos memoria del dolor y de la soledad de tantos padres y madres que han perdido a sus hijos a causa del hambre, mientras que las sociedades opulentas, engullidas por el dragón del consumismo y de la perversión materialista, se hunden en el nihilismo de sus vidas vacías.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 14: Jesús es colocado en el sepulcro</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> Evangelio:</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.</em> (Jn 19, 42).</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>José de Arimatea rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó</em> (Mt 27, 60).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"> Comentario:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"> En vista de la proximidad de la fiesta, prepararon con rapidez el cuerpo del Señor para colocarlo en el sepulcro.</span><br />
<span style="color: #000000"> Era un sepulcro nuevo en el que nadie había enterrado. Una vez que hubieron dispuesto el cuerpo en su interior, hicieron rodar la piedra de la puerta, dejando la entrada completamente cerrada. Si el grano de trigo no muere&#8230;</span><br />
<span style="color: #000000"> María, en el silencio de su soledad, aprieta la espiga que lleva en su corazón como primicia de la Resurrección.</span><br />
<span style="color: #000000"> Esa espiga recuerda el trabajo humilde y sacrificado de tantas personas que se entregan generosamente al servicio de Dios y del prójimo; sus vidas dan fruto en la medida en que se unen a la muerte de Jesús.</span><br />
<span style="color: #000000"> Y esa espiga evoca también la acción de los buenos samaritanos que, cuando se desatan las fuerzas de la naturaleza -tsunamis, terremotos, huracanes- saben compartir con corazón grande los sufrimientos de quienes les rodean.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"><strong>Estación 15: La soledad de la Virgen</strong></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000000"> Oración final del Santo Padre</span><br />
<span style="color: #000000"> <em>Madre y Señora nuestra, que permaneciste firme en la fe, unida a la Pasión de tu Hijo,</em></span><br />
<span style="color: #000000"><em> al concluir este Vía Crucis, ponemos en ti nuestra mirada y nuestro corazón.</em></span><br />
<span style="color: #000000"><em> Aunque no somos dignos, te acogemos en nuestra casa, como hizo el apóstol Juan, y te recibimos como Madre nuestra.</em></span><br />
<span style="color: #000000"><em> Te acompañamos en tu soledad y te ofrecemos nuestra compañía para seguir sosteniendo el dolor de tantos hermanos nuestros que completan en su carne lo que falta a la pasión de Cristo, por su cuerpo, que es la Iglesia.</em></span><br />
<span style="color: #000000"><em> Míralos con amor de Madre, enjuga sus lágrimas, sana sus heridas y acrecienta su esperanza para que experimenten siempre que la Cruz es el camino hacia la gloria.</em></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeiblogs.es/kristin/via-crucis-de-la-jmj.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Quién fue tía Carmen?</title>
		<link>http://opusdeiblogs.es/kristin/%c2%bfquien-fue-tia-carmen.html</link>
		<comments>http://opusdeiblogs.es/kristin/%c2%bfquien-fue-tia-carmen.html#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 16 Jul 2011 09:58:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opusdeiblogs.es/kristin/?p=1322</guid>
		<description><![CDATA[El 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen, celebraba su santo y su cumpleaños Carmen Escrivá, hermana del fundador del Opus Dei. Tía Carmen -como se le llama cariñosamente en el Opus Dei &#8211; forma parte de la historia de los primeros años de la Obra, a la que dedicó con generosidad y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/07/tiacarmen.jpg"><img class="size-medium wp-image-1328 alignright" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/07/tiacarmen-218x300.jpg" alt="" width="218" height="300" /></a>El 16 de julio, fiesta de la <strong>Virgen del Carmen</strong>, celebraba su santo y su cumpleaños <strong>Carmen Escrivá</strong>, hermana del fundador del<strong><a href="http://opusdei.es/"> Opus Dei</a></strong>.<strong> Tía Carmen</strong> -como se le llama cariñosamente en el <strong>Opus Dei</strong> &#8211; forma parte de la historia de los primeros años de la Obra, a la que dedicó con generosidad y alegría toda su vida.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">En una ocasión comentaba<strong><a href="http://www.es.josemariaescriva.info/"> san Josemaría</a></strong> refiriéndose a su hermana: “<em>Carmen me decía siempre: “Yo no tengo vocación”&#8230;Y era verdad: no la tenía, pero se sacrificó por la Obra con tanto cariño&#8230;”*.</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><strong>San Josemaría</strong> habló explícitamente del <strong>Opus Dei</strong> a su madre, a su hermana <strong>Carmen</strong> y a su hermano <strong>Santiago</strong>, en septiembre de 1934. Si hasta ese momento su madre había sido un apoyo seguro para el hijo, en adelante colaboraría de un modo más eficaz y silencioso. Secundó sus deseos, intuyendo lo que no sabía, y subordinó sus planes personales y familiares a los de <strong>Dios</strong>, poniendo a disposición todo su patrimonio.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">Después de la guerra, cuando se comenzó a instalar la residencia de la calle Jenner, el Fundador regaló a su madre un libro sobre <strong>San Juan Bosco</strong>. Ella le preguntó: «<em>¿Quieres que yo haga como la madre de <strong>don Bosco</strong>? Te aseguro que no tengo la más mínima intención»</em>. Su hijo replicó: &#8220;<em>Pero mamá: ¡si lo estás haciendo ya!&#8221;</em> Y la madre, que había entendido todo, rompió a reír y le dijo: «Y continuaré haciéndolo con mucho gusto». Lo mismo hizo su hermana <strong>Carmen</strong>: renunció a vivir su propia vida y se prodigó en servir a la Obra, en primer lugar quizá sobre todo por cariño a su hermano, pero siempre con mucho amor de <strong>Dios</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">Transmitieron el calor que había caracterizado la vida doméstica de la familia <strong>Escrivá</strong> a la familia sobrenatural que el Fundador estaba formando. Nosotros íbamos aprendiendo a reconocerlo en el buen gusto de tantos pequeños detalles, en la delicadeza en el trato mutuo, en el cuidado de las cosas materiales de la casa, que implican —es lo más importante— una constante preocupación por los demás y un espíritu de servicio, hecho de vigilancia y abnegación; lo habíamos contemplado en la persona del <strong>Padre</strong> y lo veíamos confirmado en la <strong>Abuela</strong> y en<strong> tía Carmen</strong>. Era natural que procurásemos atesorar todo esto, y así, con espontánea sencillez, arraigaron en nosotros costumbres y tradiciones familiares que aún se viven hoy en los Centros de la Obra: las fotografías o retratos de familia, que dan un tono más íntimo a la casa; un postre sencillo para festejar un santo; el poner con cariño y buen gusto unas flores delante de una imagen de la <strong>Virgen</strong>, o en un rincón de la casa, etc.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">La disponibilidad de la madre y la hermana de nuestro Fundador fue de una eficacia incalculable para el <strong>Opus Dei</strong>. <strong>Carmen</strong> afrontó siempre con un profundo sentido de responsabilidad el deber que había hecho propio libremente. Le tocó dirigir la administración doméstica de muchos Centros de la Obra y soportar las incomodidades y contratiempos de los comienzos; cuando las cosas empezaban a funcionar bien, <strong>Carmen</strong> se quitaba de en medio. jamás perdió la calma ni se dejó arrastrar por la agitación, el aturdimiento o la angustia: no se enfadaba nunca; es más, parecía siempre serena, con una paz interior y una confianza en <strong>Dios</strong> que multiplicaban su eficacia. Recuerdo, por ejemplo, cuando comenzó a ocuparse de la administración de las dos primeras casas de retiro del <strong>Opus Dei</strong>: La Pililla, en Ávila, y Molinoviejo, cerca de Segovia. En ambas, al principio no teníamos ni siquiera luz eléctrica. <strong>Carmen</strong>, como siempre, no puso ninguna dificultad para dirigir estos trabajos hasta disponer de las condiciones previstas para que se pudieran ocupar directamente las mujeres de la <strong>Obra</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">Hay que tener en cuenta que <strong>Carmen</strong> no perteneció nunca a la Obra: no tenía vocación y, sin embargo, siempre que el Fundador pidió a su hermana que ayudara a la Obra, ella respondió con generosidad.</span><br />
<span style="color: #000080"> Si la abnegación de doña <strong>Dolores</strong> duró hasta dos años después de la guerra civil española, <strong>Carmen</strong> se prodigó durante casi veinte años, yendo de una parte a otra, donde se hacía necesaria su presencia.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><strong>Álvaro del Portillo, Entrevista sobre el fundador del Opus Dei</strong>,(a cargo de<strong> Cesare Cavaller</strong>i), Rialp, Madrid, 1993</span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opusdeiblogs.es/kristin/%c2%bfquien-fue-tia-carmen.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

