El mundo de los jóvenes (VI)
6. Los jóvenes y la Iglesia
6. – 1 Jóvenes sin raíces religiosas
La mayor parte de las encuestas sobre los jóvenes y la religión confirma cuanto ya sabemos. Los jóvenes son los hijos de aquellos que fueron adolescentes entre 1960 y 1970 y que en su tiempo habían hecho la elección de no transmitir siempre aquello que ellos mismos habían recibido en su educación. Por lo tanto, han dejado que sus hijos se las arreglaran por sí mismos en el ámbito moral y espiritual, sin tener otra preocupación en la educación que cuidar de su realización afectiva. Así en muchos casos han carecido de referencias espirituales, quedándose desamparados. Los querían ver felices, pero sin enseñarles las reglas de la urbanidad, de cómo se emplean las riquezas de un pueblo y de la fe cristiana, que ha sido la fuente de muchas civilizaciones. Hay que reconocerlo, el sentido de la persona humana, el sentido de la propia conciencia, el sentido de la libertad, el sentido de la fraternidad, el sentido del igualitarismo, todo esto se lo debemos al mensaje de Cristo transmitido por la Iglesia. Se han banalizado estos valores separándolos de su fuente, con el riesgo de ya no poderlos transmitir, una vez que se desconoce su origen. Por este planteamiento mental anti-educativo, los hijos no han sido bautizados ni catequizados. Necesitaban hacer tabula rasa del pasado para liberarse de la tradición, actitud que ha producido ignorantes culturales, privados de una formación y cultura religiosa. Son incapaces de entender períodos enteros de la Historia de nuestra civilización, como también del arte, de la literatura, de la música. No son alérgicos a los dogmas, o sea a las verdades de la fe cristiana, y menos a la Iglesia; ¡la cosa es que no saben nada de ella! Por ello, en las encuestas más serias, sus respuestas revelan ignorancia, indiferencia y falta de educación religiosa. Están condicionados por todos los clichés y por todos los conformismos que circulan sobre la fe cristiana. En pocas palabras, están lejos de la Iglesia, porque al no haber sido educados en ella no se han integrado en la tradición religiosa.
6. – 2 Confusión entre lo religioso y lo paranormal
Hay que reconocer que muchos jóvenes son bastante ajenos a cualquier dimensión religiosa, la cual, a pesar de todo, no quiere otra cosa que surgir. ¿Cómo podría ser de otro modo en un mundo que elimina lo religioso? Lo confunden con lo parapsicológico, lo irracional y la magia. Son atraídos por los fenómenos del “más allá de la realidad” que provocan una resonancia emotiva y suscitan sentimientos capaces de hacerles creer en la existencia de un ser del más allá. Pero en este caso sólo se encuentran a sí mismos, sus sensaciones y su imaginación. La espiritualidad que está ahora de moda es aquélla carente de palabras, de reflexiones y de contenido intelectual, o sea, aquélla consistente en muchas corrientes de filosofía y de sabiduría sin Dios que, venidas del Oriente y de Asia; éstas son en sí interesantes, pero no son religiones, a pesar de ser valorizadas y deformadas actualmente, aún sin representar un movimiento de masas. Según esta mentalidad hay que ser “cool”, “zen” y tranquilos, o sea, no hay que probar nada, sino hay que vivir en una inercia moderada. Toda desviación es posible porque no hay ningún control institucional o intelectual.
Todo, y lo contrario de todo, puede ser puesto en lugar de Dios, actitud totalmente opuesta al cristianismo que es la religión de la Encarnación del Hijo de Dios y que transmite un mensaje de verdad y de amor con el que se puede construir la vida y luchar contra todo lo que la arruina y la destruye. Los jóvenes cristianos advierten que la presencia de Dios y su mensaje llevan consigo una esperanza inmensa que les abre los caminos de la vida. Pero cuando el sentimiento religioso, inherente a la psicología humana, no ha sido educado y enriquecido con un mensaje auténtico, permanece primitivo y prisionero de una mentalidad supersticiosa y mágica. La falta de educación religiosa anima a las sectas y a los falsos profetas a que se autoproclamen como tales para hablar en nombre de una divinidad hecha a su imagen. El hombre necesita ser introducido en una dimensión diferente a la suya, dimensión que el Creador ha inscrito en el corazón de cada ser humano. Así es vinculado por Dios a los demás, a la Historia, y, sobre todo, a un proyecto de vida que lo revela a sí mismo, lo humaniza y lo enriquece. He aquí el sentido de la Palabra del Evangelio transmitida por la Iglesia.
6. – 3 Los jóvenes de la JMJ están en búsqueda de una vida espiritual
La mayor parte de los jóvenes que participan en la JMJ irradian bienestar y la alegría de vivir, llaman la atención por su calma, la sonrisa, la delicadeza, la gentileza, la cooperación y la apertura. Tenemos que tener fe en estos jóvenes, que preparan una revolución espiritual silenciosa, pero muy activa. Como sus coetáneos, también ellos tienen problemas: alguno ya habrá tenido cierta experiencia con la droga o se habrá comportado de cierta manera sin tener en cuenta la moral cristiana. Viven experiencias y fracasos, pero tienen hambre de otra cosa y están en búsqueda de una esperanza. Anhelan un ideal de vida y una espiritualidad fundada en alguien, en Dios. La sociedad europea que cada vez está más vieja, escéptica y sin esperanza, es sacudida por estos jóvenes que creen en Dios y que quieren vivir en consecuencia. La mayor parte proviene de comunidades cristianas y ha invitado a jóvenes que están en búsqueda. Saben que la vida no es fácil, pero al tener una esperanza firme no se resignan. Más o menos cristianos, se dirigen a la Iglesia para encontrar respuestas a su inmensa necesidad espiritual. Su presencia radiante deja un signo en todos países en los que se desarrolla la JMJ. Invierten, de hecho, la imagen reducida que se tiene de la juventud, porque cada vez que se habla de ella, es sólo para evocar una sexualidad impulsiva, la droga, la delincuencia, etc. Pero si algunos viven de ese modo es porque han sido abandonados a su suerte.
La sociedad es infantil hacia los jóvenes porque los utiliza como modelo, cuando en realidad son los jóvenes los que necesitan puntos de referencia. Se les adula, pero la sociedad no ama a los propios hijos, a juzgar por todas las dimensiones educativas de las cuales son objeto. También la acción pastoral local tiene su propia parte de responsabilidad en la medida en que a veces se han desatendido las tareas educativas o han sido abandonadas por las órdenes religiosas y los sacerdotes, que las habían tenido como vocación. Pero hay que reconocer que su tarea no era fácil en aquella época de rotura (1960-1970), en la que los jóvenes rechazaban masivamente toda reflexión religiosa. Los jóvenes de hoy carecen totalmente de una base desde el punto de vista religioso y hacen unas afirmaciones sorprendentes. Hace poco uno de ellos preguntó a un sacerdote: “¿Por qué mezcláis la Navidad con la religión?”. ¡Él no sabía que la Navidad es el día en el que se celebra la natividad de Jesús! La Navidad es así reducida a una fiesta comercial en familia. Gracias al éxito de la JMJ, este modo de ver las cosas puede cambiar desde el momento en el que los jóvenes se empeñen en una búsqueda espiritual y descubran que gran parte de la visión del hombre, como también enteros sectores de la vida social, han sido modelados por el mensaje de la Iglesia y de generaciones de cristianos.
6. – 4 ¿Por qué Juan Pablo II atrae a tantos jóvenes, a pesar de que el mensaje cristiano es exigente, sobre todo en materia de moral sexual?
A menudo hacen esta pregunta y la respuesta viene por sí sola: es el mensaje de Cristo transmitido por la Iglesia, y siempre ha sido exigente; pero también es fuente de alegría. Es difícil vivir no sólo en el campo sexual sino en todas las realidades de la vida. Nada auténtico, coherente y duradero se construye sin dificultad. Juan Pablo II presenta el camino a seguir para vivir como cristianos en nombre del amor de Dios, y este amor es un modo de buscar el bien y la vida para sí mismo y para los demás. Siempre seremos capaces de este amor que no es un sentimiento, ni tampoco un bienestar afectivo, pero corresponde al deseo de buscar en Dios aquello que nos hace vivir. Los jóvenes son sensibles a este lenguaje y a la persona de Juan Pablo II que lo afirma tranquilamente, a pesar de las críticas y el sarcasmo. Les habla de la vida allí donde no escuchan otra cosa que muerte, droga y suicidio, de fracasos en el campo afectivo con el divorcio, de desempleo, por no citar una sociedad que los descuida.
Juan Pablo II tiene fe en ellos y les da fe en la vida. Les dice que es posible vivir y triunfar en la vida, y les explica incluso cómo se hace. La generación precedente no siempre les ha transmitido convicciones firmes, ni les ha enseñado a vivir con un cierto número de valores, limitándose a repetir hasta la saciedad los valores de la sociedad de consumo. ¿Qué cosa hacen los jóvenes? Se dirigen a los ancianos para obtener aquello que no han tenido: son los ancianos los que, como lo hace el Papa, los enlazan con la Historia y la memoria cultural y religiosa, desbancando así a sus padres. No hay divisiones entre el Papa y los jóvenes. Cuando los jóvenes perciben palabras auténticas, se sienten respetados y valorizados: “Por fin hemos sido tomados en serio, él tiene fe en nosotros”.
A la Iglesia se le atribuye una obsesión en cuanto a la moral sexual. Aunque este tema no represente ni el 9% de los discursos y de los escritos del Papa, los medios de comunicación se detienen sólo en este aspecto, silenciando todo el resto. La historia del preservativo es característica de esta desinformación y de la manipulación de la que son objeto sus discursos. Juan Pablo II en cambio dice una cosa diferente: se apoya en el Evangelio y no depende de las ideas ligadas a una moda pasajera. Apela al sentido del amor y de la responsabilidad. Como Cristo, prefiere dirigirse a la conciencia humana, para que cada uno se interrogue sobre el propio comportamiento para saber si se ha vivido en el sentido de un amor auténtico, leal y honesto hacia uno mismo y hacia el otro.
Persigue su misión. La reflexión sobre la sexualidad no puede reducirse a un discurso sobre la salud, sobre todo cuando ésta descuida la responsabilidad moral de las personas. La valoración moral concierne también a la sexualidad y no sólo a la vida social, a no ser que se quiera crear una escisión aberrante. Los cristianos son invitados a inspirarse en este modelo y así su propio comportamiento nazca de una conciencia evangélica iluminada.

Enero 24th, 2010 a las 20:02
No soy cristiana, ni musulmana ni budista. No creo en que haya una fuerza superior, ni siquiera algo llamado destino. Creo en una sucesión de hechos, tal vez se pueda decir que creo en la Historia. Me eduqué en un colegio católico, con unos padres ateos. Mi formación humana corrió a cargo de mis padres, ya que en el colegio me enseñaron que no eran iguales los niños con beca que aquellos cuyos padres podían permitirse el pagarnos los estudios. En el colegio también me enseñaron a martirizar a los homosexuales y a los diferentes, y trataron de enseñarme qué libros eran correctos y cuáles no. También me enseñaron que cuando un cura abusa de niños de 5 y 6 años lo mejor es llamar mentirosos a esos niños, y si no, pagar a sus padres para silenciarles y trasladar al agresor a otro centro para que siga con sus “actividades”. Frente a esto mis padres me enseñaron a querer a todo el mundo, a no maltratar al débil y a formarme mi criterio propio eligiendo entre el bien y el mal. No por leer un libro sobre drogas, sexo o malas personas me convierto en una mala persona. Puedo llegar a disfrutar, pero tengo claro que se trata de un entretenimiento. Colaboro con la Cruz Roja en la atención a menores chabolistas en Madrid. ¿Podrías decirme por qué soy peor joven que tú si no creo en Dios? ¿Podrías decirme en voz alta que soy peor que tú por tener relaciones sexuales sin estar casada? Porque una de las cosas que sí que aprendí en el colegio es que la Iglesia hace cosas que son contrarias a la palabra de Cristo, como aquello de: Aquel que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Hay veces que no entiendo nada…
Enero 24th, 2010 a las 21:48
Siento tu mala experiencia. Yo también estudié en un colegio católico, de monjas. Por suerte, me enseñaron que todos somos iguales, jamás a martirizar a nadie. Y mis padres no son ateos. Así que mi educación fue uniforme. No arrastro traumas por haber conocido curas pederastas o monjas lesbianas y maltratadoras. Sencillamente porque en los 16 años que estudié en ese colegio jamás vi nada de eso. Tampoco me dijeron qué debía leer o qué no. Lo que leíamos era lo que marcaba el ministerio de educación del Psoe. Y en mi casa había una buena biblioteca de la que nunca se me prohibió coger algún libro.
Me parece estupendo tu espíritu solidario y que dediques tiempo a echar una mano en los barrios chabolistas de Madrid. Te felicito, porque eso no lo hace cualquiera.
¿Quién es mejor, tú o yo? Ni idea. Como sí creo en Dios, lo de juzgar se lo dejo a Él. Tu crees en la historia, yo en Dios, que es el Señor de la historia. Y Él cree en ti. Tus ideales de igualdad y solidaridad es lo que los católicos llamamos caridad y seguro que a Dios le gusta que los tengas, aunque a ti no te importe.
Tampoco tú o yo somos la una mejor que la otra por tener relaciones o no sin estar casadas. Para mí es una cuestión de coherencia con mis ideas. Y comprendo que si tú no crees en nada trascendente, no valores la parte espiritual de tu persona. Creo que tu postura también es coherente con tus ideas.
Gracias por visitar el blog y por haber dejado tu opinión.
¡Saludos!
Enero 26th, 2010 a las 1:04
Muchas gracias por tu respuesta. Por fin algo coherente, me ha gustado muchísimo. Sí me gustaría puntualizar algunas cosas.
En mi colegio, el día que me vieron con “El guardián entre el centeno” en el recreo me regañaron. Porque tenía once años y ese libro contenía escenas de borracheras y sexo. No por ser pequeña soy idiota, ya sé que Holden no es un joven modelo. Y como ese podría decirte unos cuantos más, como “Las amistades peligrosas” o “La conjura de los necios” o “Ponche de Ácido Lisérgico”. No creo que sea asunto de nadie lo que decida leer en mi tiempo libre. En todo caso a mis padres, que jamás me ocultaron nada y que me permitieron acceder a esos libros y que me explicaron que era el derecho de pernada sin ponerse colorados. A eso me refería.
Tampoco creo que ninguna sea mejor que la otra. Lo que me da rabia es que, a veces, los católicos parecéis ser los únicos amos y señores de los valores. Tú misma lo has dicho, lo que yo llamo solidaridad tú lo llamas caridad. No hay uno mejor ni peor sólo porque lleve el “respaldo” de Dios, por decirlo de algún modo.
Otra cosa que me molesta es el empeño que ponéis en rematar todo lo que decimos con que es de Dios. Será para vosotros, porque para mí y para mucha gente en este planeta la Historia no tiene mucho que ver con Dios. Es más, para mí es la certificación de que no existe. Si existiese no hubiese permitido tantas veces que tomáramos su nombre para matarnos los unos a los otros como ha pasado a lo largo de la Historia.
No espero que Dios crea en mí, como tú dices. No lo espero, y es más, no lo deseo. Cuando dices eso parece que lo que quieres decir es: pobre, menos mal que Dios es bueno y le perdonará todas estas cosas que dice. Sé que no es tu intención porque eres muy respetuosa, pero a veces resulta molesta y petulante esa condescendencia.
Por último quería decirte que puede ser que mis ideas no sean como las tuyas y que no crea en una fuerza superior, pero sí me preocupa mi espíritu. No de una forma trascendental, si no de un modo más terrenal. ME preocupa ser mejor persona, más amable y más inteligente para trabajar de forma colectiva con el resto de la Humanidad, católicos, judíos o turcochipriotas. Para mí cuidar del espíritu no pasa por pensar en lo que me espera más allá, si no en mirar a mi alrededor y trabajar para evolucionar en mi pequeña parcela.
Muchas veces veo que la Iglesia como institución (no me refiero a tí o a un católico en concreto) hace cosas que no creo que sean muy constructivas, como darle la comunión a dictadores o negar las investigaciones con células madre. Igual que en su momento persiguieron a Miguel Servet o a Galileo, cuyos únicos pecados fueron tratar de que el Hombre avanzara, supiera más. Y como mi pasión es el Hombre, su increíble avance y sus enormes potenciales, no puedo apoyar a una institución que niega los avances. O que publica en “L’Osservatore Romano” en el día de la mujer trabajadora que la mayor revolución para nuestro género en el siglo XX fue el invento de la lavadora. Como profunda demócrata creo que cualquier hombre o mujer puede ser sacerdote, como ocurre en las iglesias protestantes.
En definitiva, creo que por mucho que busque y rebusque no encuentro en mi corazón ni en mi conciencia motivos para creer. He leído la Biblia, y conozco de forma adecuada el catolicismo. Mi tía abuela es monja y mis abuelos son personas creyentes. Tras poner en la balanza, mi elección de un mundo sin más allá es tan correcta como la de creer que no. Procuro no ofender, ya que no creo que el hecho de no ser católica me autorice a ridiculizar a aquellos que creen. EL respeto debe ser la base, y respetar no es pensar que Dios me perdonará. Mi creencia me dice que cuando me entierren mi cuerpo se deshará, y que lo único que tendrá permanencia será el bien que haga en el mundo. Repito que no espero que Dios me perdone, porque si viniera a hacerlo no tendría más remedio que contestar que no puedo aceptar el perdón de aquel a quien mi conciencia no acepta como ser superior.
Espero que podamos seguir dialogando
Enero 26th, 2010 a las 1:31
Libera: para mí no hay vosotros y nosotros. Todos somos iguales. Creo y estoy convencida de la existencia de Dios, y que nos ha creado a todos.
En absoluto digo que Dios cree en ti en plan condescendiente, como si me dieses pena. Pienso en que te pierdes mucho al no conocer a Dios.
Me dices cosas que me han contado más veces: una lista de tópicos que soltáis los que decís que no tenéis fe.
Tengo amigos que tampoco tienen fe, y eso no impide que tengamos amistad. Porque tampoco hacen distinción entre “nosostros” o “vosotros”.
Tampoco me dedico a juzgar hechos aislados de gente de la Iglesia, porque pienso que la Iglesia es una madre santa con hijos pecadores. Si en una persona es un ladrón, eso no quiere decir que toda su familia lo sea.
… Y qué quieres que te diga… no sé si la lavadora es el invento del siglo XX, pero agradezco mucho no tener que ir al río a lavarme la ropa, juasssssssss. Yo también habría incluído el microondas, que mira que hace su apaño cuando hay prisa.
En fin, que gracias por tus comentarios.
Enero 26th, 2010 a las 18:48
Lamento que te hayas topado con algún intransigente. Si es que a mí me parece maravilloso que tengáis fe! Es más, te voy a confesar que muchas veces, cuando entro en una catedral o escucho música religiosa pienso en que me gustaría creer en Dios para poder tener la experiencia completa. No porque necesite o eche de menos la presencia de Dios, si no porque me gusta tanto lo que veo que me gustaría poder ir más allá. También que te digo que me encanta volar, y me gustaría saber pilotar aviones para poder ver por esa ventana frontal. Pero no soy piloto, y no creo que lo sea nunca. Simplemente imagino, dejo volar mi mente.
He usado el vosotros y nosotros no refiriéndonos a nosotras. Por lo que he visto nos llevaríamos bien, porque no hay nada que me guste más que debatir, y parece que no me vas corta en ese aspecto! A mí me parece genial que pienses que te ha creado Dios. Yo he recibido la explicación de la Iglesia y la de Darwin, y por lo que sea me ha convencido más la de Darwin. Tal vez porque eso me permite seguir una cadena lógica. Reconozco que tal vez soy demasiado escéptica, pero cuando miro a mi alrededor y veo la cantidad de cabestros que hay sueltos por el planeta no puedo reconocer la mano de Dios. Es más, si existiese, tendría que decirle que tampoco es tan poderoso si ha creado un mundo tan estúpido.
Procuro no usar tópicos cuando discuto. Digo lo que veo. Si veo una manifestación contra el aborto diciendo que ellos defienden la vida entiendo que afirman que los partidarios son unos asesinos. Hombre, está feo. Sobre todo está feo cuando en el caso de la niña guatemalteca de 12 que fue violada hace unos seis años. Ella y su familia fueron excomulgados porque eligieron abortar para que la niña sobreviviese. No abortando, lo único que se conseguía era la muerte de madre y feto. En fin, no sé cuál es el plan más homicida. Es un ejemplo, no quiero decir que me fije sólo en casos concretos. Los cito como ejemplo, no como dogma. Si me pongo a escribir todo lo que me ha dado cien patadas no termino nunca.
Por cierto, todavía estoy por encontrar a un católico que no defienda tópicos. Es lo malo de las ideas, que no pueden ser originales todo el rato. Que a veces son simplemente ideas.
No creo que porque una persona sea un ladrón, toda su familia lo sea. Es más, no creo que porque una persona robe, sea un ladrón. Pero sí creo que hay que pedir perdón. Uno puede equivocarse, pero debe ser valiente y pedir perdón. Y eso, reconóceme, no es el fuerte de la Iglesia. No digo de los católicos, digo de la Iglesia como institución.
Y por último, el artículo del Ossevatore decía que la lavadora había sido la auténtica responsable de la incorporación de la mujer al mercado laboral. No la lucha de miles de ellas en pro de sus derechos, el acceso al control de la natalidad o a una mejor educación. No, todo eso son chorradas comparadas con la aparición de la lavadora. Lo cual deja muy claro la opinión de la Iglesia acerca de la mujer y de su papel a día de hoy.
Todo esto no es una acusación contra tí, ni contra la gente que cree. Yo creo descender del mono, y tú de una pareja creada por Dios. Lo más gracioso de todo es que nunca podremos saber quién tiene razón….
Enero 26th, 2010 a las 20:08
Hola Libera: a mí lo que me gusta es dialogar. Si el debate se convierte en discusión y falta de respeto, no. Hablar con quien piensa distinto me resulta enriquecedor. No opino como tú en lo que cuentas, pero no por ello me voy a dedicar a atacarte.
He conocido gente que no tenía fe, pero le pedía a Dios poder creer, y acabaron creyendo.
Yo también pienso que quizá nuestros antepasados fueran monos. Pero a sin olvidar que el mono primigenio y Darwin fueron creados por Dios.
Respecto al aborto, pienso que matar a un inocente no tiene justificación alguna. En ningún caso. Y no juzgo a quien haya abortado. Gente cercana a mí lo ha hecho, incluso varias veces. El caso de la niña de 12 años es algo extremo. No nos engañemos, también hay gente que aborta porque es la solución más rápida y cómoda. Pero no piensan en las consecuencias. Pero ya te digo que a las chicas que conozco y lo han hecho, intento no juzgarlas, y ofrecer mi apoyo. Porque se quedan mal.
Me gusta llamar a las cosas por su nombre, y en español, el que se queda con lo ajeno sin pedir permiso al propietario, se llama ladrón. No es un invento católico, es que ese es su nombre.
Lo de pedir perdón sí que es cosa de la Iglesia. De hecho, la Iglesia Católica es la única que tiene el sacramento de la confesión, al que podemos acudir siempre que queramos y por la que Dios nos perdona a través de un sacerdote. Ahora viene cuando los que no creen dicen que pasan de contarles su vida a un cura, que mejor pedir perdón a Dios directamente. En el sacerdote, yo veo Dios y creo firmemente que es el instrumento de Dios para perdonarme.
Y por supuesto, hay que pedir perdón a quien se le haya causado un daño.
Tanto Juan Pablo II, como Benedicto XVI han pedido perdón públicamente en numerosas ocasiones por los errores que hayan podido cometer personas humanas en nombre de la Iglesia. No tengo constancia de que eso mismo lo haya hecho el representante de alguna otra religión o algún jefe de Estado.
Aún no he visto no escuchado a un descendiente de Franco (al que por suerte no sufrí) pidiendo perdón por la dictadura. O si nos vamos al otro bando, tampoco a Carrillo pidiendo perdón por los asesinatos cometidos. Ambos me parecen igual de censurables.
No tengo interés en debates políticos, te pongo dos ejemplos extremos que ha vivido España. Tampoco he visto a representantes islámicos pidiendo perdón por las lapidaciones a mujeres o rebanar clítoris.
Quiero decirte, que si alguien ha pedido perdón en los últimos tiempos, ha sido la iglesia católica.
Lo de la lavadora me hizo gracia, y por eso me permití hacer la broma. Obviamente, me alegro de vivir en la época y el país que me ha tocado, donde no necesito un hombre para realizarme como mujer y profesional. Ahora, creo que hay mucho por hacer. La realidad es que te matas a currar y luego llega a casa a hacer cenas, poner lavadoras… Creo que la igualdad de verdad la tendremos cuando el hombre se dedique “siempre”, junto con nosotras a las labores del hogar.
Y no te lo tomes como un ataque, pero claro que sabremos quien tiene razón. Dios existe, ya lo verás
Mi vida estaría coja sin Dios, que no es una fantasía, o una idea, es real. El creador de TODO.
¿Tienes datos fiables de la no existencia de Dios?
Enero 26th, 2010 a las 21:36
Sigo sin estar muy de acuerdo con lo de pedir perdón. Sí que te reconozco que hay gente fuera de la Iglesia que tiene que pedir perdón, pero me tendrás que admitir que el Estado alemán pide perdón todos los años por la II Guerra Mundial.
Y en cuanto a los datos fiables de la no existencia de Dios creo que puedo afirmar que tengo los mismos datos que tú acerca de Su existencia. Empíricamente no podemos demostrar nada. Podemos creer o no, pero demostrar es difícil en un caso tan intangible.
Eso sí, te prometo que si al final del camino me encuentro con Dios le voy a dar un poco de guerra para que arregle todos los desaguisados que hay por aquí abajo. ¡Me tendré que comer mis palabras, pero me va a oir!