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	<title>Aprendiendo a vivir</title>
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	<description>Otro blog de Opusdeiblogs.es</description>
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		<title>12 consejos para conseguir la paz</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 09:42:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[San Josemaría]]></category>
		<category><![CDATA[Virgen María]]></category>
		<category><![CDATA[Filiación Divina]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Voluntad de Dios]]></category>

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		<description><![CDATA[Textos de san Josemaría. 1. Santa María es —así la invoca la Iglesia— la Reina de la paz. Por eso, cuando se alborota tu alma, el ambiente familiar o el profesional, la convivencia en la sociedad o entre los pueblos, no ceses de aclamarla con ese título: «Regina pacis, ora pro nobis!» —Reina de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2009/07/mano-sobre.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-295" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2009/07/mano-sobre-300x234.jpg" alt="" width="300" height="234" /></a>Textos de <a href="http://www.es.josemariaescriva.info/"><span style="color: #003366">san Josemaría</span></a>.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">1. <strong>Santa María</strong> es —así la invoca la <strong>Iglesia</strong>— la <strong>Reina de la paz</strong>. Por eso, cuando se alborota tu alma, el ambiente familiar o el profesional, la convivencia en la sociedad o entre los pueblos, no ceses de aclamarla con ese título: «<em>Regina pacis, ora pro nobis!</em>» —Reina de la paz, ¡ruega por nosotros! ¿Has probado, al menos, cuando pierdes la tranquilidad?&#8230; —Te sorprenderás de su inmediata eficacia.</span><br />
<span style="color: #003366"> Surco, 874</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">2. Fomenta, en tu alma y en tu corazón —en tu inteligencia y en tu querer—, el espíritu de confianza y de abandono en la amorosa Voluntad del <strong>Padre</strong> celestial&#8230; —De ahí nace la paz interior que ansías.</span><br />
<span style="color: #003366"> Surco, 850</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">3.  Un remedio contra esas inquietudes tuyas: tener paciencia, rectitud de intención, y mirar las cosas con perspectiva sobrenatural.</span><br />
<span style="color: #003366"> Surco, 853</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">4.  Aleja enseguida de ti —¡si <strong>Dios</strong> está contigo!— el temor y la perturbación de espíritu&#8230;: evita de raíz esas reacciones, pues sólo sirven para multiplicar las tentaciones y acrecentar el peligro.</span><br />
<span style="color: #003366"> Surco, 854</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">5.  Aunque todo se hunda y se acabe, aunque los acontecimientos sucedan al revés de lo previsto, con tremenda adversidad, nada se gana turbándose. Además, recuerda la oración confiada del profeta: “<em>el <strong>Señor</strong> es nuestro Juez, el Señor es nuestro Legislador, el <strong>Señor</strong> es nuestro Rey; <strong>Él</strong> es quien nos ha de salvar</em>”.</span><br />
<span style="color: #003366"> —Rézala devotamente, a diario, para acomodar tu conducta a los designios de la Providencia, que nos gobierna para nuestro bien.</span><br />
<span style="color: #003366"> Surco, 855</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">6. Si —por tener fija la mirada en Dios— sabes mantenerte sereno ante las preocupaciones, si aprendes a olvidar las pequeñeces, los rencores y las envidias, te ahorrarás la pérdida de muchas energías, que te hacen falta para trabajar con eficacia, en servicio de los hombres.</span><br />
<span style="color: #003366"> Surco, 856</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">7.  Cuando te abandones de verdad en el <strong>Señor</strong>, aprenderás a contentarte con lo que venga, y a no perder la serenidad, si las tareas —a pesar de haber puesto todo tu empeño y los medios oportunos— no salen a tu gusto&#8230; Porque habrán “salido” como le conviene a Dios que salgan.</span><br />
<span style="color: #003366"> Surco, 860</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">8.  Cuando se está a oscuras, cegada e inquieta el alma, hemos de acudir, como <strong>Bartimeo</strong>, a la Luz. Repite, grita, insiste con más fuerza, «<em>Domine, ut videam!</em>» —¡Señor, que vea!&#8230; Y se hará el día para tus ojos, y podrás gozar con la luminaria que <strong>Él</strong> te concederá.</span><br />
<span style="color: #003366"> Surco, 862</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">9. Lucha contra las asperezas de tu carácter, contra tus egoísmos, contra tu comodidad, contra tus antipatías&#8230; Además de que hemos de ser corredentores, el premio que recibirás —piénsalo bien— guardará relación directísima con la siembra que hayas hecho.</span><br />
<span style="color: #003366"> Surco, 863</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">10.  Tarea del cristiano: ahogar el mal en abundancia de bien. No se trata de campañas negativas, ni de ser antinada. Al contrario: vivir de afirmación, llenos de optimismo, con juventud, alegría y paz; ver con comprensión a todos: a los que siguen a <strong>Cristo</strong> y a los que le abandonan o no le conocen.</span><br />
<span style="color: #003366"> —Pero comprensión no significa abstencionismo, ni indiferencia, sino actividad.</span><br />
<span style="color: #003366"> Surco, 864</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">11.  Por caridad cristiana y por elegancia humana, debes esforzarte en no crear un abismo con nadie&#8230;, en dejar siempre una salida al prójimo, para que no se aleje aún más de la Verdad.</span><br />
<span style="color: #003366"> Surco, 865</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">12.  Paradoja: desde que me decidí a seguir el consejo del Salmo: “arroja sobre el <strong>Señor</strong> tus preocupaciones, y <strong>Él</strong> te sostendrá”, cada día tengo menos preocupaciones en la cabeza&#8230; Y a la vez, con el trabajo oportuno, se resuelve todo, ¡con más claridad!</span><br />
<span style="color: #003366"> Surco, 873</span></p>
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		<title>7 hábitos del católico altamente efectivo</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 12:27:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Juanjo Romero en Infocatolica.com Tiempos de libros de auto-ayuda y «personal trainer», carísimos, por cierto. En el ámbito de la dirección de empresas causó furor el libro de Stephen R. Covey: Los siete hábitos de las personas altamente efectivas. Marcel de Aggie Catholics propone una adaptación de los hábitos de Covey, el tradicional «plan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2010/11/manos.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1191" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2010/11/manos-300x224.jpg" alt="" width="180" height="134" /></a>Por<strong> Juanjo Romero</strong> en Infocatolica.com</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">Tiempos de libros de auto-ayuda y «personal trainer», carísimos, por cierto. En el ámbito de la dirección de empresas causó furor el libro de <strong>Stephen R. Covey</strong>: <strong>Los siete hábitos de las personas altamente efectivas</strong>.</span><br />
<span style="color: #003366"> <strong>Marcel</strong> de <strong>Aggie Catholics</strong> propone una adaptación de los hábitos de <strong>Covey</strong>, el tradicional «plan de vida cristina», ascesis de la buena, para querer más al <strong>Señor</strong>, no para «ser mejores», que no es lo mismo.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">Que lo disfruten, me limito a traducir, aunque cada uno de ellos daría para tratar extensamente:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 1: Vida sacramental con más regularidad</strong></span><br />
<span style="color: #003366"> Desde luego la misa dominical. Pero para ser eficaz también debes participar regularmente de la confesión habitual (una vez al mes es un buen comienzo) y cuando sea posible de la misa diaria. También podemos incluir en este epígrafe la Adoración al Santísimo Sacramento.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 2: Sumergirse en la oración</strong></span><br />
<span style="color: #003366"> La oración es el vínculo entre Dios y el hombre. No se puede esperar ser buen católico si no estamos en continua relación personal con Dios. El fundamento de esta relación es una vida de oración personal diaria.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 3: Construir la virtud, desenraizar el vicio</strong></span><br />
<span style="color: #003366"> ¿Qué virtudes nos faltan? En estas nos tenemos que centrar. Elige una de las virtudes en las que detectes que flaqueas y trabaja en ella. Si mejoramos en esa virtud, por lo general, mejoramos en todas las demás. En paralelo trabaja por erradicar un vicio que tengas asentado, en especial aquellos que no puedes controlar con regularidad.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 4: Conoce las Escrituras y las enseñanzas de la Iglesia</strong>.</span><br />
<span style="color: #003366"> Cuanto más sabemos acerca de Cristo y su Iglesia, más se acrecentará nuestro amor. Cuanto más conozcamos más lo podremos aplicar a nuestra vida. Eso sí, es conveniente que nos formemos bien, para saber lo que realmente lo enseñado, no lo que nosotros creemos que enseñan. Desde luego es un proceso que durará toda nuestra vida.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 5: Actúa alegre sin importar las circunstancias</strong></span><br />
<span style="color: #003366"> Es fácil decirlo pero no hacerlo. La alegría es una actitud (virtud) no un sentimiento. No hay que confundir alegría con momentos de felicidad terrena que van y vienen. Podemos ejercitar la alegría con actos de la voluntad, siempre contando con la gracia. ¿Cómo podría la Madre Teresa de Calcuta servir a los más pobre entre los pobres, a pesar de que sufría profundamente en su alma? Con alegría.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 6: Dirección espiritual</strong></span><br />
<span style="color: #003366"> Debemos vivir en un constante estado de discernimiento preguntándonos: ¿qué quiere Dios de mí ahora? Esto supone vivir en todo momento con los ojos puestos en corresponder a la gracia y distinguir lo que es nuestra voluntad de lo que es la voluntad de Dios. Un buen director espiritual tiene un valor incalculable para lograr esto. Es un observador objetivo de nuestra vida y de los mociones del Espíritu Santo.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong>Hábito 7: Compartir la fe</strong></span><br />
<span style="color: #003366"> Hay que evitar el egoísmo de que algo tan preciado como el tesoro la verdad, la bondad y la belleza de Cristo se quede en nosotros mismos. Los católicos han de evangelizar de modo natural a través de sus palabras y hechos a todos. El papa Pablo VI dijo que la Iglesia «existe para evangelizar»</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">Entiendo que no sean unos ‘hábitos’ políticamente correctos. Pero así son las cosas, ya estaba todo inventado. Echo en falta referencia explícita al trato con la Virgen, pero lo supongo incluido en varios hábitos. Ahora viene lo difícil, ponerlos en práctica</span></p>
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		<title>La Santa Sede perfila el programa del Año de la fe</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 13:06:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Jesús colina en alfayomega.es Cuando el cardenal Joseph Ratzinger fue elegido Papa, algunos vaticinaron una reforma a fondo de la Curia romana. Han pasado ya casi siete años desde su elección, y Benedicto XVI, sin abandonar el surco trazado por Juan Pablo II, ha demostrado, en efecto, que es un Papa reformador. Pero la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Por Jesús colina en alfayomega.es</p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399">Cuando el cardenal Joseph Ratzinger fue elegido Papa, algunos vaticinaron una reforma a fondo de la Curia romana. Han pasado ya casi siete años desde su elección, y Benedicto XVI, sin abandonar el surco trazado por Juan Pablo II, ha demostrado, en efecto, que es un Papa reformador. Pero la gran reforma que él propone no es la que muchos podrían haber esperado; es mucho más profunda y ambiciosa. Las líneas maestras de esa reforma se concentran en el Año de la fe, que se abrirá en octubre.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399">Esta hoja de ruta ha sido detallada con la publicación, el 7 de enero, de una Nota con indicaciones pastorales para el Año de la fe de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Con este documento, Benedicto XVI busca que el Año de la fe, que ha convocado entre octubre de 2012 y noviembre de 2013, se convierta en un hecho transformador para cada bautizado. Un plan pastoral tan detallado y ambicioso no había sido publicado para la Iglesia universal desde el gran Jubileo del año 2000, que se convirtió en uno de los grandes esfuerzos del pontificado de Karol Wojtyla. En este caso, como ha explicado el mismo Papa a sus colaboradores de la Curia romana, el 22 de diciembre, el objetivo busca promover una verdadera reforma de la Iglesia, pues el núcleo de la crisis que, en estos momentos, afronta es la crisis de fe, manifestada por esa enorme indiferencia ante Dios, típica del consumismo.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399">Las indicaciones que presenta la Santa Sede en ese documento tienen características particulares, pues no sólo se dirigen a Conferencias Episcopales y obispos, como suele suceder, sino que ofrecen iniciativas concretas también para renovar las parroquias, comunidades católicas, asociaciones o movimientos. Se evita así un debate que ha tenido lugar, en años precedentes, en la Iglesia, según el cual, estas realidades eclesiales corren el riesgo de vivir programas pastorales paralelos a los del resto de la Iglesia.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399"><strong>Indicaciones para la Iglesia</strong></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399">Diez de las indicaciones pastorales ofrecidas por la Santa Sede se aplican al ámbito de la Iglesia universal. Entre otras cosas, el documento propone promover peregrinaciones de Profesión de la fe a la tumba de los apóstoles Pedro y Pablo, en Roma, así como a los santos lugares en Tierra Santa, y a los santuarios marianos esparcidos por el mundo. El documento promueve ya la movilización para la celebración de la próxima Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, en julio de 2013, que «ofrecerá a los jóvenes una ocasión privilegiada para experimentar el gozo que proviene de la fe en el Señor Jesús y de la comunión con el Santo Padre, en la gran familia de la Iglesia». En el Año de la fe se celebrarán también iniciativas ecuménicas «dirigidas a invocar de Dios y favorecer la restauración de la unidad entre todos los cristianos». En particular, tendrá lugar una solemne celebración ecuménica para reafirmar la fe en Cristo de todos los bautizados, ortodoxos, hijos de la Reforma luterana, anglicanos, etc.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399"> El Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, creado por Benedicto XVI en el Vaticano, establecerá una Secretaría especial para coordinar las diversas iniciativas sobre el Año de la fe y abrirá un sitio especial en Internet, para proporcionar información útil para vivir de manera efectiva el Año de la fe.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399"><strong>Para los diferentes países</strong></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399">El Vaticano ha dado también indicaciones a las Conferencias Episcopales para que, en los diferentes países, se promueva la vivencia de este año de renovación. Se busca, sobre todo, hacer de los bautizados pregoneros de la fe. Para ello, se organizarán Jornadas de estudio y Congresos sobre el Catecismo de la Iglesia católica y las enseñanzas del Concilio Vaticano II. En este sentido, las iniciativas pueden realmente suponer auténticos cambios. Como, por ejemplo, cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe pide «promover transmisiones televisivas o radiofónicas, películas y publicaciones, incluso a nivel popular, accesibles a un público amplio, sobre el tema de la fe, sus principios y contenidos, así como la importancia eclesial del Concilio Vaticano II».</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399"> Dado que «el mundo contemporáneo es sensible a la relación entre fe y arte», se recomienda a las Conferencias Episcopales que, «para enriquecimiento de la catequesis y una eventual colaboración ecuménica, se fomente el aprecio por el patrimonio artístico que se encuentra en lugares confiados a su cuidado pastoral». El texto invita también a los profesores de los centros de estudios teológicos, Seminarios y Universidades católicas a verificar la relevancia que, en su enseñanza, tienen los contenidos del Catecismo de la Iglesia católica y las implicaciones que se derivan para sus respectivas disciplinas.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399">El Vaticano pide preparar con la ayuda de teólogos y escritores de renombre, publicaciones divulgativas «para que los fieles puedan responder mejor a las preguntas que surgen en los distintos contextos culturales. Se trata de los desafíos de las sectas, los problemas asociados con el secularismo y el relativismo, y de los interrogantes que provienen de un cambio de mentalidad que, sobre todo hoy, reduce el ámbito de las certezas racionales al de los logros científicos y tecnológicos, así como de otras dificultades específicas».</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399"><strong>En el ámbito diocesano</strong></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399">La Santa Sede pide que cada diócesis se una al Año de la fe, con la organización de una apertura y clausura solemne, con una Jornada sobre el Catecismo de la Iglesia, eventos catequísticos para jóvenes y para quienes buscan encontrar el sentido de la vida, «con el fin de descubrir la belleza de la fe de la Iglesia, aprovechando la oportunidad de reunirse con sus testigos más reconocidos». Se espera la participación del mundo académico y de la cultura «en un diálogo renovado y creativo entre fe y razón, a través de simposios, Congresos y Jornadas de estudio, especialmente en las Universidades católicas, que muestren cómo entre la fe y la verdadera ciencia no puede haber conflicto alguno, porque ambas, aunque por caminos distintos, tienden a la verdad». Se promoverán encuentros con personas que, «aun no reconociendo en ellos el don de la fe, buscan con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo».</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399"> El Año de la fe será, además, una ocasión para dar mayor atención a las escuelas católicas, lugares privilegiados para ofrecer a los alumnos un testimonio vivo del Señor, y cultivar la fe con una oportuna referencia al uso de buenos instrumentos catequísticos.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399"><strong>Parroquias y movimientos</strong></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399">El Papa quiere que, realmente, todos los fieles se unan al Año de la fe y, por eso, sus indicaciones se integran incluso en cada parroquia o movimiento. Ante todo, claro está, el Año de la fe «será también una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía».</span><br />
<span style="color: #333399"> «Se espera por parte de las parroquias un renovado compromiso en la difusión y distribución del Catecismo de la Iglesia católica y de otros subsidios aptos para las familias, auténticas Iglesias domésticas y lugares primarios de la transmisión de la fe -explica la Santa Sede-. El contexto de tal difusión podría ser, por ejemplo, las bendiciones de las casas, el Bautismo de adultos, las Confirmaciones y los Matrimonios. Esto contribuirá a confesar y profundizar la doctrina católica en nuestras casas y con nuestras familias, para que cada uno sienta con fuerza la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre».</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399"> Las asociaciones y los movimientos eclesiales están invitados a hacerse promotores de iniciativas específicas que, mediante la contribución del propio carisma y en colaboración con los pastores locales, se incorporen al gran evento del Año de la fe.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #333399">Por último, concluye el Vaticano, «todos los fieles, llamados a reavivar el don de la fe, tratarán de comunicar su propia experiencia de fe y caridad, dialogando con sus hermanos y hermanas, incluso de otras confesiones cristianas, sin dejar de lado a los creyentes de otras religiones y a los que no creen o son indiferentes. Así se espera que todo el pueblo cristiano comience una especie de misión entre las personas con quienes viven y trabajan, conscientes de haber recibido la Buena Nueva de la salvación para comunicarla a todos».</span></p>
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		<title>Tres deseos del Papa para Navidad</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Dec 2011 10:18:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Virgen María]]></category>

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		<description><![CDATA[Benedicto XVI encendió en la tarde del miércoles, 7 de diciembre -desde su apartamento pontificio y gracias a un &#8220;tablet&#8221; conectado con el cuadro eléctrico-, el árbol de Navidad más grande del mundo, que se encuentra en la ciudad italiana de Gubbio. Previamente, dirigió unas palabras -transmitidas por televisión- a cuantos asistían a la ceremonia. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300"><strong><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2010/01/h1top.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-718" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2010/01/h1top-300x158.jpg" alt="" width="300" height="158" /></a>Benedicto XVI</strong> encendió en la tarde del miércoles, 7 de diciembre -desde su apartamento pontificio y gracias a un &#8220;tablet&#8221; conectado con el cuadro eléctrico-, el árbol de <strong>Navidad</strong> más grande del mundo, que se encuentra en la ciudad italiana de Gubbio. Previamente, dirigió unas palabras -transmitidas por televisión- a cuantos asistían a la ceremonia.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;<em>Antes de encender el árbol</em> -dijo- <em>quisiera expresar tres deseos. Este árbol de <strong>Navidad</strong> tan grande está en las laderas del monte Ingino, en cuya cima se encuentra la basílica del patrón de Gubbio, <strong>San Ubaldo</strong>. Cuando lo miramos, nuestros ojos se dirigen hacia arriba, hacia el cielo, hacia el mundo de <strong>Dios</strong>&#8220;</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;<strong>Mi primer deseo</strong> es, por lo tanto, que nuestra mirada, la de la mente y la del corazón, no se detenga solamente en el horizonte de este mundo, en las cosas materiales, sino que sea de alguna forma como este árbol, que tienda hacia arriba, que se dirija a <strong>Dios</strong>. <strong>Dios</strong> nunca nos olvida, pero también nos pide que no nos olvidemos de <strong>Él</strong>&#8220;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;El <strong>Evangelio</strong> narra que en la noche santa de <strong>Navidad</strong> una luz envolvió a los pastores, anunciándoles una gran alegría: el nacimiento de <strong>Jesús</strong>, de <strong>Aquel</strong> que nos trajo la luz, más aún, de <strong>Aquel</strong> que es la luz verdadera que ilumina a todos. El gran árbol que encenderé dentro de poco domina la ciudad de <strong>Gubbio</strong> e iluminará con su luz la oscuridad de la noche&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;<strong>El segundo deseo</strong> es que nos recuerde que también nosotros necesitamos una luz que ilumine el camino de nuestra vida y nos de esperanza, especialmente en esta época en que sentimos tanto el peso de las dificultades, de los problemas, de los sufrimientos, y parece que nos envuelve un velo de tinieblas. Pero ¿qué luz puede iluminar verdaderamente nuestro corazón y darnos una esperanza firme y segura? Es el <strong>Niño</strong> que contemplamos en la <strong>Navidad</strong> santa, en un pobre y humilde pesebre, porque es el <strong>Señor</strong> que se acerca a cada uno de nosotros y pide que lo acojamos nuevamente en nuestra vida, nos pide que lo queramos, que tengamos confianza en <strong>Él</strong>, que sintamos su presencia que nos acompaña, nos sostiene y nos ayuda&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;Pero este árbol tan grande lo forman muchas luces. <strong>El último deseo</strong> es que cada uno de nosotros aporte algo de luz en los ambientes en que vive: en la familia, en el trabajo, en el barrio, en los pueblos, en las ciudades&#8230; Que cada uno sea una luz para quien tiene al lado; que deje de lado el egoísmo que, tan a menudo, cierra el corazón y lleva a pensar sólo en uno mismo; que preste más atención a los demás, que los ame más. Cualquier pequeño gesto de bondad es como una luz de este gran árbol: junto con las otras luces ilumina la oscuridad de la noche, incluso de la noche más oscura&#8221;.</span></p>
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		<title>Madre de Dios</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Dec 2011 18:27:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Santísima Trinidad]]></category>
		<category><![CDATA[Virgen María]]></category>

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		<description><![CDATA[La Maternidad divina de María es la raíz de todas las perfecciones y privilegios que la adornan. Por ese título, fue concebida inmaculada y está llena de gracia, es siempre virgen, subió en cuerpo y alma a los cielos, ha sido coronada como Reina de la creación entera, por encima de los ángeles y de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2010/12/giuseppe-crespi-madonna_con_il_bambino_dormiente.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1349" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2010/12/giuseppe-crespi-madonna_con_il_bambino_dormiente-300x232.jpg" alt="" width="300" height="232" /></a>La Maternidad divina de <strong>María</strong> es la raíz de todas las perfecciones y privilegios que la adornan. Por ese título, fue concebida inmaculada y está llena de gracia, es siempre virgen, subió en cuerpo y alma a los cielos, ha sido coronada como <strong>Reina</strong> de la creación entera, por encima de los ángeles y de los santos. Más que <strong>Ella</strong>, sólo <strong>Dios</strong>. La <strong>Santísima Virgen</strong>, por ser <strong>Madre de Dios</strong>, posee una dignidad en cierto modo infinita, del bien infinito que es <strong>Dios</strong>. No hay peligro de exagerar. Nunca profundizaremos bastante en este misterio inefable; nunca podremos agradecer suficientemente a <strong>Nuestra Madre</strong> esta familiaridad que nos ha dado con la<strong> Trinidad Beatísima</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">(San Josemaría, Amigos de Dios, 276)</span></p>
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		<title>Dios es mi Padre</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Nov 2011 10:15:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[—¡Dios es mi Padre! —Si lo meditas, no saldrás de esta consoladora consideración. —¡Jesús es mi Amigo entrañable! (otro Mediterráneo), que me quiere con toda la divina locura de su Corazón. —¡El Espíritu Santo es mi Consolador!, que me guía en el andar de todo mi camino. Piénsalo bien. —Tú eres de Dios&#8230;, y Dios [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><span style="color: #333399"><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/11/Dios-es-Padre.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1488" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/11/Dios-es-Padre.jpg" alt="" width="269" height="290" /></a>—¡Dios es mi Padre! —Si lo meditas, no saldrás de esta consoladora consideración.</span></p>
<p><span style="color: #333399">—¡Jesús es mi Amigo entrañable! (otro Mediterráneo), que me quiere con toda la divina locura de su Corazón.</span></p>
<p><span style="color: #333399">—¡El Espíritu Santo es mi Consolador!, que me guía en el andar de todo mi camino.</span></p>
<p><span style="color: #333399">Piénsalo bien. —Tú eres de Dios&#8230;, y Dios es tuyo.</span></p>
<p><span style="color: #333399">(San Josemaría, Forja, nº 2)</span></p></blockquote>
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		<title>La religión al servicio de la paz</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Nov 2011 21:38:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[El Papa invita en Asís a los líderes religiosos y a los no creyentes a defender &#8220;la paz y la dignidad humana&#8221; Intervención del Santo Padre Benedicto XVI en la Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo &#8220;Peregrinos de la Verdad, peregrinos de la Paz&#8221;, en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><strong><em><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/11/paz.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1475" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/11/paz-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>El Papa invita en Asís a los líderes religiosos y a los no creyentes a defender &#8220;la paz y la dignidad humana&#8221;</em></strong></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><em>Intervención del <strong>Santo Padre Benedicto XVI</strong> en la<strong> Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo &#8220;Peregrinos de la Verdad, peregrinos de la Paz&#8221;</strong>, en la Basílica de Santa María de los Ángeles, de Asís, el 27 de octubre de 2011</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><em>Queridos hermanos y hermanas,</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><em>Distinguidos Jefes y representantes de las Iglesias y Comunidades eclesiales</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><em>y de las Religiones del mundo,</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><em>queridos amigos</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      Han pasado veinticinco años desde que el beato <strong>Papa Juan Pablo II</strong> invitó por vez primera a los representantes de las religiones del mundo a <strong>Asís</strong> para una oración por la paz. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? ¿A qué punto está hoy la causa de la paz? En aquel entonces, la gran amenaza para la paz en el mundo provenía de la división del planeta en dos bloques contrastantes entre sí. El símbolo llamativo de esta división era el muro de <strong>Berlín</strong> que, pasando por el medio de la ciudad, trazaba la frontera entre dos mundos. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">En 1989, tres años después de Asís, el muro cayó sin derramamiento de sangre. De repente, los enormes arsenales que había tras el muro dejaron de tener sentido alguno. Perdieron su capacidad de aterrorizar. El deseo de los pueblos de ser libres era más fuerte que los armamentos de la violencia. La cuestión sobre las causas de este derrumbe es compleja y no puede encontrar una respuesta con fórmulas simples. Pero, junto a los factores económicos y políticos, la causa más profunda de dicho acontecimiento es de carácter espiritual: detrás del poder material ya no había ninguna convicción espiritual. Al final, la voluntad de ser libres fue más fuerte que el miedo ante la violencia, que ya no contaba con ningún respaldo espiritual. Apreciamos esta victoria de la libertad, que fue sobre todo también una victoria de la paz. Y es preciso añadir en este contexto que, aunque no se tratara sólo, y quizás ni siquiera en primer lugar, de la libertad de creer, también se trataba de ella. Por eso podemos relacionar también todo esto en cierto modo con la oración por la paz.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      Pero, ¿qué ha sucedido después? Desgraciadamente, no podemos decir que desde entonces la situación se haya caracterizado por la libertad y la paz. Aunque no haya a la vista amenazas de una gran guerra, el mundo está desafortunadamente lleno de discordia. No se trata sólo de que haya guerras frecuentemente aquí o allá; es que la violencia en cuanto tal siempre está potencialmente presente, y caracteriza la condición de nuestro mundo. La libertad es un gran bien. Pero el mundo de la libertad se ha mostrado en buena parte carente de orientación, y muchos tergiversan la libertad entendiéndola como libertad también para la violencia. La discordia asume formas nuevas y espantosas, y la lucha por la paz nos debe estimular a todos nosotros de modo nuevo.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      Tratemos de identificar más de cerca los nuevos rostros de la violencia y la discordia. A grandes líneas —según mi parecer— se pueden identificar dos tipologías diferentes de nuevas formas de violencia, diametralmente opuestas por su motivación, y que manifiestan luego muchas variantes en sus particularidades. Tenemos ante todo el terrorismo, en el cual, en lugar de una gran guerra, se emplean ataques muy precisos, que deben golpear destructivamente en puntos importantes al adversario, sin ningún respeto por las vidas humanas inocentes que de este modo resultan cruelmente heridas o muertas. A los ojos de los responsables, la gran causa de perjudicar al enemigo justifica toda forma de crueldad. Se deja de lado todo lo que en el derecho internacional ha sido comúnmente reconocido y sancionado como límite a la violencia. Sabemos que el terrorismo es a menudo motivado religiosamente y que, precisamente el carácter religioso de los ataques sirve como justificación para una crueldad despiadada, que cree poder relegar las normas del derecho en razón del «bien» pretendido. Aquí, la religión no está al servicio de la paz, sino de la justificación de la violencia.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      A partir de la Ilustración, la crítica de la religión ha sostenido reiteradamente que la religión era causa de violencia, y con eso ha fomentado la hostilidad contra las religiones. En este punto, que la religión motive de hecho la violencia es algo que, como personas religiosas, nos debe preocupar profundamente. De una forma más sutil, pero siempre cruel, vemos la religión como causa de violencia también allí donde se practica la violencia por parte de defensores de una religión contra los otros. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">Los representantes de las religiones reunidos en <strong>Asís</strong> en 1986 quisieron decir —y nosotros lo repetimos con vigor y gran firmeza— que esta no es la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a su destrucción. Contra eso, se objeta: Pero, ¿cómo sabéis cuál es la verdadera naturaleza de la religión? Vuestra pretensión, ¿no se deriva quizás de que la fuerza de la religión se ha apagado entre vosotros? Y otros dirán: ¿Acaso existe realmente una naturaleza común de la religión, que se manifiesta en todas las religiones y que, por tanto, es válida para todas? Debemos afrontar estas preguntas si queremos contrastar de manera realista y creíble el recurso a la violencia por motivos religiosos. Aquí se coloca una tarea fundamental del diálogo interreligioso, una tarea que se ha de subrayar de nuevo en este encuentro. A este punto, quisiera decir como cristiano: Sí, también en nombre de la fe cristiana se ha recurrido a la violencia en la historia. Lo reconocemos llenos de vergüenza. Pero es absolutamente claro que éste ha sido un uso abusivo de la fe cristiana, en claro contraste con su verdadera naturaleza. El <strong>Dios</strong> en que nosotros los cristianos creemos es el <strong>Creador</strong> y <strong>Padre</strong> de todos los hombres, por el cual todos son entre sí hermanos y hermanas y forman una única familia. La <strong>Cruz</strong> de <strong>Cristo</strong> es para nosotros el signo del <strong>Dios</strong> que, en el puesto de la violencia, pone el sufrir con el otro y el amar con el otro. Su nombre es «<strong>Dios</strong> del amor y de la paz» (<em>2 Co</em>13,11). Es tarea de todos los que tienen alguna responsabilidad de la fe cristiana el purificar constantemente la religión de los cristianos partiendo de su centro interior, para que —no obstante la debilidad del hombre— sea realmente instrumento de la paz de <strong>Dios</strong> en el mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      Si bien una tipología fundamental de la violencia se funda hoy religiosamente, poniendo con ello a las religiones frente a la cuestión sobre su naturaleza, y obligándonos todos a una purificación, una segunda tipología de violencia de aspecto multiforme tiene una motivación exactamente opuesta: es la consecuencia de la ausencia de <strong>Dios</strong>, de su negación, que va a la par con la pérdida de humanidad. Los enemigos de la religión —como hemos dicho— ven en ella una fuente primaria de violencia en la historia de la humanidad, y pretenden por tanto la desaparición de la religión. Pero el «no» a <strong>Dios</strong> ha producido una crueldad y una violencia sin medida, que ha sido posible sólo porque el hombre ya no reconocía norma alguna ni juez alguno por encima de sí, sino que tomaba como norma solamente a sí mismo. Los horrores de los campos de concentración muestran con toda claridad las consecuencias de la ausencia de <strong>Dios</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      Pero no quisiera detenerme aquí sobre el ateísmo impuesto por el Estado; quisiera hablar más bien de la «<em>decadencia</em>» del hombre, como consecuencia de la cual se produce de manera silenciosa, y por tanto más peligrosa, un cambio del clima espiritual. La adoración de Mamón, del tener y del poder, se revela una anti-religión, en la cual ya no cuenta el hombre, sino únicamente el beneficio personal. El deseo de felicidad degenera, por ejemplo, en un afán desenfrenado e inhumano, como se manifiesta en el sometimiento a la droga en sus diversas formas. Hay algunos poderosos que hacen con ella sus negocios, y después muchos otros seducidos y arruinados por ella, tanto en el cuerpo como en el ánimo. La violencia se convierte en algo normal y amenaza con destruir nuestra juventud en algunas partes del mundo. Puesto que la violencia llega a hacerse normal, se destruye la paz y, en esta falta de paz, el hombre se destruye a sí mismo</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      La ausencia de <strong>Dios</strong> lleva al decaimiento del hombre y del humanismo. Pero, ¿dónde está <strong>Dios</strong>? ¿Lo conocemos y lo podemos mostrar de nuevo a la humanidad para fundar una verdadera paz? Resumamos ante todo brevemente las reflexiones que hemos hecho hasta ahora. He dicho que hay una concepción y un uso de la religión por la que esta se convierte en fuente de violencia, mientras que la orientación del hombre hacia Dios, vivido rectamente, es una fuerza de paz. En este contexto me he referido a la necesidad del diálogo, y he hablado de la purificación, siempre necesaria, de la religión vivida. Por otro lado, he afirmado que la negación de <strong>Dios</strong> corrompe al hombre, le priva de medidas y le lleva a la violencia.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366">      Junto a estas dos formas de religión y anti-religión, existe también en el mundo en expansión del agnosticismo otra orientación de fondo: personas a las que no les ha sido dado el don de poder creer y que, sin embargo, buscan la verdad, están en la búsqueda de <strong>Dios</strong>. Personas como éstas no afirman simplemente: «<em>No existe ningún <strong>Dios</strong></em>». Sufren a causa de su ausencia y, buscando lo auténtico y lo bueno, están interiormente en camino hacia <strong>Él</strong>. Son «<em>peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz</em>». Plantean preguntas tanto a una como a la otra parte. Despojan a los ateos combativos de su falsa certeza, con la cual pretenden saber que no hay un <strong>Dios</strong>, y los invitan a que, en vez de polémicos, se conviertan en personas en búsqueda, que no pierden la esperanza de que la verdad exista y que nosotros podemos y debemos vivir en función de ella. Pero también llaman en causa a los seguidores de las religiones, para que no consideren a <strong>Dios</strong> como una propiedad que les pertenece a ellos hasta el punto de sentirse autorizados a la violencia respecto a los demás. Estas personas buscan la verdad, buscan al verdadero <strong>Dios</strong>, cuya imagen en las religiones, por el modo en que muchas veces se practican, queda frecuentemente oculta. Que ellos no logren encontrar a <strong>Dios</strong>, depende también de los creyentes, con su imagen reducida o deformada de <strong>Dios</strong>. Así, su lucha interior y su interrogarse es también una llamada a nosotros creyentes, a todos los creyentes a purificar su propia fe, para que <strong>Dios</strong> –el verdadero <strong>Dios</strong>– se haga accesible. Por eso he invitado de propósito a representantes de este tercer grupo a nuestro encuentro en <strong>Asís</strong>, que no sólo reúne representantes de instituciones religiosas. Se trata más bien del estar juntos en camino hacia la verdad, del compromiso decidido por la dignidad del hombre y de hacerse cargo en común de la causa de la paz, contra toda especie de violencia destructora del derecho. Para concluir, quisiera aseguraros que la<strong> Iglesia católica</strong> no cejará en la lucha contra la violencia, en su compromiso por la paz en el mundo. Estamos animados por el deseo común de ser «peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz». Muchas gracias.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003366"><strong><em>Benedicto XVI</em></strong></span></p>
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		<title>Aniversario canonización de san Josemaría</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Oct 2011 18:20:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Se cumplen hoy 9 años desde que el 4 de octubre de 2002 el beato Juan Pablo II canonizase al fundador del Opus Dei. Ofrecemos la homilía pronunciada por Juan Pablo II ese día. &#8220;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios&#8221; (Rm 8,14). Estas palabras del apóstol Pablo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Se cumplen hoy 9 años desde que el 4 de octubre de 2002 el beato Juan Pablo II canonizase al fundador del Opus Dei. Ofrecemos la homilía pronunciada por Juan Pablo II ese día.</span></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios&#8221; (Rm 8,14). Estas palabras del apóstol Pablo que acaban de resonar en nuestra asamblea, nos ayudan a comprender mejor el significativo mensaje de la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, que celebramos hoy. Él se dejó guiar dócilmente por el Espíritu, convencido de que sólo así se puede cumplir plenamente la voluntad de Dios.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Esta verdad cristiana fundamental era un tema recurrente de su predicación. En efecto, no dejaba de invitar a sus hijos espirituales a invocar al Espíritu Santo para hacer que la vida interior -la vida de relación con Dios- y la vida familiar, profesional y social, plena de pequeñas realidades terrenas, no estuvieran separadas, sino que constituyeran una única existencia &#8220;santa y llena de Dios&#8221;. &#8220;A ese Dios invisible —escribió—, lo encontramos en las cosas más visibles y materiales&#8221; (Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, 114).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">También hoy esta enseñanza suya es actual y urgente. El creyente, en virtud del bautismo, que lo incorpora a Cristo, está llamado a entablar con el Señor una relación ininterrumpida y vital.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y lo dejó en el jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase&#8221; (Gn 2, 15). El Libro del Génesis, como hemos escuchado en la primera lectura, nos recuerda que el Creador ha confiado la tierra al hombre, para que la ‘labrase’ y ‘cuidase’. Los creyentes, actuando en las diversas realidades de este mundo, contribuyen a realizar este proyecto divino universal. El trabajo y cualquier otra actividad, llevada a cabo con la ayuda de la gracia, se convierten en medios de santificación cotidiana.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">&#8220;La vida habitual de un cristiano que tiene fe &#8211; solía afirmar Josemaría Escrivá -, cuando trabaja o descansa, cuando reza o cuando duerme, en todo momento, es una vida en la que Dios siempre está presente&#8221; (Meditación, 3 de marzo de 1954). Esta visión sobrenatural de la existencia abre un horizonte extraordinariamente rico de perspectivas salvíficas, porque, también en el contexto sólo aparentemente monótono del normal acontecer terreno, Dios se hace cercano a nosotros y nosotros podemos cooperar a su plan de salvación. Por tanto, se comprende más fácilmente, lo que afirma el concilio Vaticano II, esto es, que &#8220;el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la construcción del mundo [...], sino que les obliga más a llevar a cabo esto como un deber&#8221; (Gaudium et spes, 34).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Elevar el mundo hacia Dios y transformarlo desde dentro: he aquí el ideal que el santo fundador os indica, queridos hermanos y hermanas que hoy os alegráis por su elevación a la gloria de los altares. Él continúa recordándoos la necesidad de no dejaros atemorizar ante una cultura materialista, que amenaza con disolver la identidad más genuina de los discípulos de Cristo. Le gustaba reiterar con vigor que la fe cristiana se opone al conformismo y a la inercia interior.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Siguiendo sus huellas, difundid en la sociedad, sin distinción de raza, clase, cultura o edad, la conciencia de que todos estamos llamados a la santidad. Esforzaos por ser santos vosotros mismos en primer lugar, cultivando un estilo evangélico de humildad y servicio, de abandono en la Providencia y de escucha constante de la voz del Espíritu. De este modo, seréis &#8220;sal de la tierra&#8221; (cf. Mt 5, 13) y brillará &#8220;vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos&#8221; (Mt., 5, 16).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Ciertamente, no faltan incomprensiones y dificultades para quien intenta servir con fidelidad la causa del Evangelio. El Señor purifica y modela con la fuerza misteriosa de la Cruz a cuantos llama a seguirlo; pero en la Cruz – repetía el nuevo Santo &#8211; encontramos luz, paz y gozo: Lux in Cruce, requies in Cruce, gaudium in Cruce!</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Desde que el 7 de agosto de 1931, durante la celebración de la santa misa, resonaron en su alma las palabras de Jesús: &#8220;Cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí&#8221; (Jn 12, 32), Josemaría Escrivá comprendió más claramente que la misión de los bautizados consiste en elevar la Cruz de Cristo sobre toda realidad humana, y sintió surgir de su interior la apasionante llamada a evangelizar todos los ambientes. Acogió entonces sin vacilar la invitación hecha por Jesús al apóstol Pedro y que hace poco ha resonado en esta plaza: &#8220;Duc in altum!&#8221;. Lo transmitió a toda su familia espiritual, para que ofreciese a la Iglesia una aportación válida de comunión y servicio apostólico. Esta invitación se extiende hoy a todos nosotros. &#8220;Rema mar adentro &#8211; nos dice el divino Maestro &#8211; y echad las redes para la pesca&#8221; (Lc 5, 4).</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Pero para cumplir una misión tan ardua hace falta un incesante crecimiento interior alimentado por la oración. San Josemaría fue un maestro en la práctica de la oración, que consideraba un extraordinaria &#8220;arma&#8221; para redimir el mundo. Aconsejaba siempre: &#8220;Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en «tercer lugar», acción&#8221; (Camino, 82). No es una paradoja, sino una verdad perenne: la fecundidad del apostolado reside, ante todo, en la oración y en una vida sacramental intensa y constante. Éste es, en el fondo, el secreto de la santidad y del verdadero éxito de los santos.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Que el Señor os ayude, queridísimos hermanos y hermanas, a acoger esta exigente herencia ascética y evangelizadora. Os sostenga María, a quien el santo fundador invocaba como Spes nostra, Sedes Sapientiae, Ancilla Domini.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #003300">Que la Virgen haga de cada uno un testigo auténtico del Evangelio, dispuesto a dar en todo lugar una generosa contribución a la construcción del reino de Cristo. Que nos estimulen el ejemplo y las enseñanzas de San Josemaría para que, al final de nuestro peregrinar terreno, participemos también nosotros en la herencia bienaventurada del cielo. Allí, juntamente con los ángeles y con todos los santos, contemplaremos el rostro de Dios, y cantaremos su gloria por toda la eternidad.</span></p>
</blockquote>
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		<title>Confesonario con luz verde: una mano tendida</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Sep 2011 14:02:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Monseñor Javier Echevarría]]></category>
		<category><![CDATA[Opus Dei]]></category>
		<category><![CDATA[Sacerdocio]]></category>
		<category><![CDATA[San Josemaría]]></category>
		<category><![CDATA[Confesión]]></category>
		<category><![CDATA[Sacramentos]]></category>

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		<description><![CDATA[El Prelado del Opus Dei ha respondido a tres preguntas de la Agencia Zenit. Él ve en la luz verde del confesonario donde espera un sacerdote &#8220;una mano tendida a la conversión&#8221;. ¿Por qué la Eucaristía está en “el centro y la raíz” de la vida de cada cristiano? Poner la Eucaristía en el centro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El <strong><a href="http://www.opusdei.es/sec.php?s=145">Prelado del Opus Dei</a></strong> ha respondido a tres preguntas de la <strong><a href="http://www.zenit.org/">Agencia Zenit</a></strong>. Él ve en la luz verde del confesonario donde espera un sacerdote &#8220;una mano tendida a la conversión&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>¿Por qué la Eucaristía está en “el centro y la raíz” de la vida de cada cristiano?</strong></p>
<p style="text-align: justify">Poner la <strong>Eucaristía</strong> en el centro de la vida cristiana significa meter a <strong>Jesús</strong> en el corazón de todas las cosas. La <strong>Eucaristía</strong> nos llama a entrar en el amor de la <strong>Trinidad</strong>. Nos unimos a <strong>Jesús</strong> y en <strong>Él</strong> a toda la <strong>Iglesia</strong> y a todos los hombres.</p>
<p style="text-align: justify">Esto era lo que <strong><a href="http://www.es.josemariaescriva.info/">san Josemaría</a></strong> enseñaba continuamente: “<em>Si el centro de tus pensamientos y esperanzas está en el <strong>Sagrario</strong>, hijo, ¡qué abundantes los frutos de santidad y de apostolado!</em>”.<strong> Jesús Eucaristía</strong> es el culmen de su entrega a la humanidad; si nos identificamos con <strong>Él</strong>, Él nos transmitirá el mismo deseo de donarnos y servir a los demás.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>¿Qué importancia tienen en el espíritu del Opus Dei la confesión y la Eucaristía?</strong></p>
<p style="text-align: justify">En el espíritu del <strong>Opus Dei</strong>, cuentan tanto como en el resto de la <strong>Iglesia</strong>: como todos los cristianos, deseamos ser personas penitentes y eucarísticas, que acuden con frecuencia a la confesión y participan en la <strong>Misa</strong> cada día.</p>
<p style="text-align: justify">El sacramento de la <strong>Reconciliación</strong> está profundamente unido a la <strong>Eucaristía</strong>. La confesión presupone la conciencia de ser pecadores y la confianza en la misericordia divina. <strong>Jesús</strong> nos purifica en su <strong>Sangre</strong> derramada en la <strong>Cruz</strong>, para que el cristiano pueda participar con más fidelidad en el sacrificio del <strong>Calvario</strong>, que se actualiza cada día en la<strong> Santa Misa</strong>.</p>
<p style="text-align: justify">Ambos sacramentos llenan el alma de alegría y paz. Basta recordar cómo el buen ladrón, viendo a <strong>Cristo</strong> en la cruz, se sintió movido a reconocer los propios pecados y, contrito, encontró la salvación eterna. Insisto, la confesión cuenta mucho en la vida del cristiano, porque es sacramento de alegría y puerta de acceso a la paz y a la felicidad que lleva consigo la <strong>Eucaristía</strong>.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>La Iglesia en Italia ha celebrado un Congreso Eucaristico Nacional. ¿Qué aconsejaría para hacer para intensificar y difundir más la comunión y la confesión?</strong></p>
<p style="text-align: justify">La <strong>Iglesia</strong> nos enseña desde siempre que en el sagrario se esconde la <strong>Fortaleza</strong>, el refugio más seguro contra los temores y las inquietudes. Pero no basta que cada uno, singularmente, busque y encuentre al <strong>Señor</strong> en la <strong>Eucaristía</strong>; tenemos que lograr “contagiar” con nuestro ejemplo a otras muchas personas, para que vean y descubran esta amistad.</p>
<p style="text-align: justify">La comunión espiritual es una gran ayuda para prepararse a la comunión eucarística. Para ser hombres o mujeres conscientes de nuestra filiación divina, tenemos que frecuentar más y más a <strong>Cristo</strong>, recibiéndolo si es posible a diario.</p>
<p style="text-align: justify">En cuanto a la <strong>Penitencia</strong>, me parece especialmente importante la disponibilidad generosa de los sacerdotes para escuchar la confesión: un confesor disponibile, un confesonario “<strong>con la luz verde</strong>” es una mano tendida a la conversión. Sobre este punto, <strong>Benedicto XVI</strong> ha sugerido recentemente “<em>seguir el ejemplo de los grandes santos de la historia, desde san <strong>Giovanni Maria Vianney</strong> a san<strong> Giovanni Bosco</strong>, desde<strong> san Josemaría Escrivá</strong> a <strong>san Pio da Pietrelcina</strong>, <strong>san Giuseppe Cafasso</strong> o<strong> san Leopoldo Mandić</strong></em>” (Discurso a los participantes en el Curso promovido por la Penitenciaria Apostolica, 2011).</p>
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		<title>Diez claves para la comunicación de la fe</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Sep 2011 09:20:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kristin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Artículo publicado en L’Osservatore Romano por Juan Manuel Mora, Vicerrector de Comunicación Institucional de la Universidad de Navarra. Entre 1991 y 2006 trabajó en el Departamento de Comunicación del Opus Dei en Roma. En su especialidad, la Comunicación institucional, ha combinado el ejercicio profesional y la consultoría con la docencia y la investigación. La comunicación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><a href="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/09/periotecnologias.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1456" src="http://opusdeiblogs.es/kristin/files/2011/09/periotecnologias-162x300.jpg" alt="" width="162" height="300" /></a><span style="color: #800000">Artículo publicado en <strong>L’Osservatore Romano</strong> por <strong>Juan Manuel Mora</strong>, Vicerrector de Comunicación Institucional de la <strong><a href="http://unav.es/"><span style="color: #800000">Universidad de Navarra</span></a></strong>. Entre 1991 y 2006 trabajó en el Departamento de Comunicación del <a href="http://opusdei.es/"><span style="color: #800000"><strong>Opus Dei</strong> </span></a>en Roma. En su especialidad, la Comunicación institucional, ha combinado el ejercicio profesional y la consultoría con la docencia y la investigación.</span></span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">La comunicación de la fe es una cuestión antigua, presente en los dos mil años de vida de la comunidad cristiana, que siempre se ha considerado mensajera de una noticia que le ha sido revelada y es digna de ser comunicada. Es una cuestión antigua, pero es también un tema de candente actualidad. Desde Pablo VI hasta Benedicto XVI, los Papas no han dejado de señalar la necesidad de mejorar la comunicación la fe.</span><br />
<span style="color: #000080"> Con frecuencia, esta cuestión se relaciona con la “nueva evangelización”. En ese contexto, Juan Pablo II afirmó que la comunicación de la fe ha de ser nueva &#8220;en su ardor, en sus métodos, en su expresión&#8221;. Aquí nos referiremos en particular a la novedad en los métodos.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">Hay factores externos que obstaculizan la difusión del mensaje cristiano, sobre los que es difícil incidir. Pero cabe avanzar en otros factores que están a nuestro alcance. En ese sentido, quien pretende comunicar la experiencia cristiana necesita conocer la fe que desea transmitir, y debe conocer también las reglas de juego de la comunicación pública.</span><br />
<span style="color: #000080"> Partiendo, por un lado, de los documentos eclesiales más relevantes y, por otro, de la bibliografía esencial del ámbito de la comunicación institucional, articularé mis reflexiones en una serie de principios. Los primeros se refieren al mensaje que se quiere difundir; los siguientes, a la persona que comunica; y los últimos, al modo de transmitir ese mensaje en la opinión pública. Ante todo, el mensaje ha de ser ser positivo. Los públicos atienden a informaciones de todo género, y toman buena nota de las protestas y las críticas. Pero secundan sobre todo proyectos, propuestas y causas positivas.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><strong>Características del mensaje </strong></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">1. <strong>Positivo.</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> Juan Pablo II afirma en la exhortación apostólica Familiaris consortio que la moral es un camino hacia la felicidad y no una serie de prohibiciones. Esta idea ha sido repetida con frecuencia por Benedicto XVI, de diferentes maneras: Dios nos da todo y no nos quita nada; la enseñanza de la Iglesia no es un código de limitaciones, sino una luz que se recibe en libertad.</span><br />
<span style="color: #000080"> El mensaje cristiano ha de transmitirse como lo que es: un sí inmenso al hombre, a la mujer, a la vida, a la libertad, a la paz, al desarrollo, a la solidaridad, a las virtudes&#8230; Para transmitirla adecuadamente los demás, antes hay que entender y experimentar la fe de ese modo positivo.</span><br />
<span style="color: #000080"> Adquieren particular valor en este contexto unas palabras del Cardenal Ratzinger: “La fuerza con que la verdad se impone tiene que ser la alegría, que es su expresión más clara. Por ella deberían apostar los cristianos y en ella deberían darse a conocer al mundo”. La comunicación mediante la irradiación de la alegría es el más positivo de los planteamientos.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">2. <strong>Relvante</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> En segundo lugar, el mensaje ha de ser relevante, significativo para quien escucha, no solamente para quien habla. Tomás de Aquino afirma que hay dos tipos de comunicación: la locutio, un fluir de palabras que no interesan en absoluto a quienes escuchan; y la illuminatio, que consiste en decir algo que ilustra la mente y el corazón de los interlocutores sobre algún aspecto que realmente les afecta.</span><br />
<span style="color: #000080"> Comunicar la fe no es discutir para vencer, sino dialogar para convencer. El deseo de persuadir sin derrotar marca profundamente la actitud de quien comunica. La escucha se convierte en algo fundamental: permite saber qué interesa, qué preocupa al interlocutor. Conocer sus preguntas antes de proponer las respuestas. Lo contrario de la relevancia es la auto-referencialidad: limitarse a hablar de uno mismo no es buena base para el diálogo.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">3. <strong>Claro</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> En tercer lugar, el mensaje ha de ser claro. La comunicación no es principalmente lo que el emisor explica, sino lo que el destinatario entiende. Sucede en todos los campos del saber (ciencia, tecnología, economía): para comunicar es preciso evitar la complejidad argumental y la oscuridad del lenguaje. También en materia religiosa conviene buscar argumentos claros y palabras sencillas. En este sentido, habría que reivindicar el valor de la retórica, de la literatura, de las metáforas, del cine, de la publicidad, de las imágenes, de los símbolos, para difundir el mensaje cristiano.</span><br />
<span style="color: #000080"> A veces, cuando la comunicación no funciona, se traslada la responsabilidad al receptor: se considera a los demás como incapaces de entender. Más bien, la norma ha de ser la contraria: esforzarse por ser cada vez más claros, hasta lograr el objetivo que se pretende.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><strong>Cualidades de la persona que comunica</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> 1. <strong>Credibilidad</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> Para que un destinatario acepte un mensaje, la persona o la organización que lo propone ha de merecer credibilidad. Así como la credibilidad se fundamenta en la veracidad y la integridad moral, la mentira y la sospecha anulan en su base el proceso de comunicación. La pérdida de credibilidad es una de las consecuencias más serias de algunas crisis que se han producido en estos años.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">2. Empatía</span><br />
<span style="color: #000080"> El segundo principio es la empatía. La comunicación es una relación que se establece entre personas, no un mecanismo anónimo de difusión de ideas. El Evangelio se dirige a personas: políticos y electores, periodistas y lectores. Personas con sus propios puntos de vista, sus sentimientos y sus emociones. Cuando se habla de modo frío, se amplía la distancia que separa del interlocutor. Una escritora africana ha afirmado que la madurez de una persona está en su capacidad de descubrir que puede “herir” a los demás y de obrar en consecuencia. Nuestra sociedad está superpoblada de corazones rotos y de inteligencias perplejas. Hay que aproximarse con delicadeza al dolor físico y al dolor moral. La empatía no implica renunciar a las propias convicciones, sino ponerse en el lugar del otro. En la sociedad actual, convencen las respuestas llenas de sentido y de humanidad.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">3. <strong>Cortesía</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> El tercer principio relativo a la persona que comunica es la cortesía. La experiencia muestra que en los debates públicos proliferan los insultos personales y las descalificaciones mutuas. En ese marco, si no se cuidan las formas, se corre el riesgo de que la propuesta cristiana sea vista como una más de las posturas radicales que están en el ambiente. Aun a riesgo de parecer ingenuo, pienso que conviene desmarcarse de este planteamiento. La claridad no es incompatible con la amabilidad.</span><br />
<span style="color: #000080"> Con amabilidad se puede dialogar; sin amabilidad, el fracaso está asegurado de antemano: quien era partidario antes de la discusión, lo seguirá siendo después; y quien era contrario raramente cambiará de postura.</span><br />
<span style="color: #000080"> Recuerdo un cartel situado a la entrada de un “pub” cercano al Castillo de Windsor, en el Reino Unido. Decía, más o menos: “En este local son bienvenidos los caballeros. Y un caballero lo es antes de beber cerveza y también después”. Podríamos añadir: un caballero lo es cuando le dan la razón y cuando le llevan la contraria.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080"><strong>Principios sobre el modo de comunicar</strong></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">1. <strong>Profesionalidad</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> “Gaudium et Spes” recuerda que cada actividad humana tiene su propia naturaleza, que es preciso descubrir, emplear y respetar, si se quiere participar en ella. Cada campo del saber tiene su metodología; cada actividad, sus normas; y cada profesión, su lógica. La evangelización no se producirá desde fuera de las realidades humanas, sino desde dentro: los políticos, los empresarios, los periodistas, los profesores, los guionistas, los sindicalistas, son quienes pueden introducir mejoras prácticas en sus respectivos ámbitos.</span><br />
<span style="color: #000080"> San Josemaría Escrivá recordaba que es cada profesional, comprometido con sus creencias y con su profesión, quien ha de encontrar las propuestas y soluciones adecuadas. Si se trata de un debate parlamentario, con argumentos políticos; si de un debate médico, con argumentos científicos; y así sucesivamente. Este principio se aplica a las actividades de comunicación, que están conociendo un desarrollo extraordinario en los últimos años, tanto por la calidad creciente de las formas narrativas, como por las audiencias cada vez más amplias y por la participación ciudadana cada día más activa.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">2. <strong>Transversalidad</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> El segundo principio podría denominarse transversalidad. La profesionalidad es imprescindible cuando en un debate pesan las convicciones religiosas. La transversalidad, cuando pesan las convicciones políticas.</span><br />
<span style="color: #000080"> En este punto, vale la pena mencionar la situación de Italia. Al hacer la declaración de la renta, más del 80% de los italianos marcan la casilla correspondiente a la Iglesia, porque desean apoyar económicamente sus actividades. Eso quiere decir que la Iglesia merece la confianza de una gran mayoría de ciudadanos, no solamente de quienes se reconocen en una tendencia política.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">3. <strong>Gradualidad</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> El tercer principio relativo al modo de comunicar es la gradualidad. Las tendencias sociales tienen una vida compleja: nacen, crecen, se desarrollan, cambian y mueren. En consecuencia, la comunicación de ideas tiene mucho que ver con el “cultivo”: sembrar, regar, podar, limpiar, esperar, antes de cosechar.</span><br />
<span style="color: #000080"> El fenómeno de la secularización se ha ido consolidando en los últimos siglos. Procesos de tan larga gestación no se resuelven en años, meses o semanas. El cardenal Ratzinger explicaba que nuestra visión del mundo suele seguir un paradigma “masculino&#8221;, donde lo importante es la acción, la eficacia, la programación y la rapidez. Y concluía que conviene dar más espacio a un paradigma “femenino&#8221;, porque la mujer sabe que todo lo que tiene que ver con la vida requiere espera, reclama paciencia.</span><br />
<span style="color: #000080"> Lo contrario de este principio es la prisa y el cortoplacismo que llevan a la impaciencia y muchas veces también al desánimo, porque es imposible lograr objetivos de entidad en plazos cortos.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="color: #000080">4. <strong>Caridad</strong></span><br />
<span style="color: #000080"> A estos nueve principios habría que agregar otro que afecta a todos los aspectos mencionados: al mensaje, a la persona que comunica y al modo de comunicar. El principio de la caridad.</span><br />
<span style="color: #000080"> Algunos autores han destacado que, en los primeros siglos, la Iglesia se extendió de forma muy rápida porque era una comunidad acogedora, donde era posible vivir una experiencia de amor y libertad. Los católicos trataban al prójimo con caridad, cuidaban de los niños, los pobres, los ancianos, los enfermos. Todo eso se convirtió en un irresistible imán de atracción.</span><br />
<span style="color: #000080"> La caridad es el contenido, el método y el estilo de la comunicación de la fe; la caridad convierte el mensaje cristiano en positivo, relevante y atractivo; proporciona credibilidad, empatía y amabilidad a las personas que comunican; y es la fuerza que permite actuar de forma paciente, integradora y abierta. Porque el mundo en que vivimos es también con demasiada frecuencia un mundo duro y frío, donde muchas personas se sienten excluidas y maltratadas y esperan algo de luz y de calor. En este mundo, el gran argumento de los católicos es la caridad. Gracias a la caridad, la evangelización es siempre y verdaderamente, nueva.</span></p>
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