
“Yo creo que morir
es estar es estarse
por fin en lo absoluto
en lo definitivo.
Sorpresa de lo eterno
de lo que ya no cambia
y que es sin embargo
cada vez diferente.
Y en ese estar están
lo humano y lo divino.
Todo lo que se toca
todo lo que se siente
y en esos brotes de luz
deslumbrantes, escasos
que arrebatan la vida
y nos la dan de nuevo.
Morir es una rosa
que se nos da de balde
un perfume cuajado
en amor para siempre.
(Ernestina de Champourcín)

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