Aprendiendo a vivir

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Los tres mensajes de Fátima

Archivado en: General — Kristin a las 3:14 pm en Sábado, Mayo 15, 2010  Etiquetado ,

Pablo H. Breijo en La Razón

Corría el 13 de mayo de 1917 cuando a tres niños de la localidad portuguesa de Cova de IríaJacinta, Francisco y Lucía– se les apareció la Virgen María. Este hecho ocurrió aquella jornada y se estuvo repitiendo durante los seis meses posteriores a la primera aparición.

La Virgen pidió a los tres pequeños que transmitieran la importancia del rezo del rosario para la conversión de los pecadores. Además, reveló tres mensajes a una de las niñas, Lucía, quien contaba con 10 años en aquel momento y era la mayor de los pastores.

En primer lugar, mostró a los niños el infierno; en el segundo de los mensajes, la Virgen aseguró que «Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia».

Los pastores vieron «en una inmensa luz que es Dios a un obispo vestido de blanco» el cual, «llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon» y, junto a él, «del mismo modo murieron unos tras otros los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones», reveló la Virgen. La interpretación que la Iglesia católica hace de este hecho es que se trata de un símbolo de las persecuciones contra los cristianos, que causaron alrededor de 45 millones de víctimas a lo largo del siglo XX.

El baile del sol

En la última aparición, en octubre del año 1917, en torno a 70.000 personas se congregaron para recibir el mensaje mariano. La Virgen les dijo que construyeran allí una capilla en su honor. Posteriormente, «el sol tembló, hizo increíbles movimientos repentinos fuera de cualquier ley cósmica, el sol bailó», recogió al día siguiente el escritor Avelino de Almeida en el diario portugués «O Século» .

El 13 de mayo del año 1981, 64 años después de las apariciones marianas en Fátima a los tres pequeños pastores, el papa Juan Pablo II saludaba a millares de personas en la plaza de San Pedro de Roma cuando el turco Ali Agca le disparó. El Pontífice cayó malherido. Un año después de este ataque, el Papa visitó Fátima y pidió que la bala que casi acaba con su vida fuese engarzada en la corona de la imagen de la Virgen. Hoy puede verse en el museo del santuario.

La verdad del sacerdocio

Archivado en: General — Kristin a las 9:59 pm en Sábado, Abril 24, 2010  Etiquetado , , ,

sacerdotecristo

Palabras de Benedicto XVI
(14-IV-2010)

En la Iglesia, Cristo no está nunca ausente; al contrario, está presente de una forma totalmente libre de los límites del espacio y del tiempo. El sacerdote representa a Cristo. Las tres tareas del sacerdote -enseñar, santificar y gobernar- son una especificación de esta representación eficaz. Éstas son en realidad las tres acciones del Cristo resucitado, lo mismo que hoy en la Iglesia y en el mundo enseña y así crea fe, reúne a su pueblo, crea presencia de la verdad y construye realmente la comunión de la Iglesia universal; y santifica y guía.

La tarea de enseñar resulta particularmente importante. Vivimos en una gran confusión sobre las elecciones fundamentales de nuestra vida y los interrogantes sobre qué es el mundo, de dónde viene, a dónde vamos, qué tenemos que hacer para realizar el bien, cómo tenemos que vivir, cuáles son los valores realmente importantes. La función in persona Christi del sacerdote hace presente, en la confusión y en la desorientación de nuestros tiempos, la luz de la palabra de Dios. El sacerdote no enseña ideas propias, no habla desde sí mismo, no habla por sí mismo, quizás para crearse admiradores o un propio partido; sino que, en la confusión de todas las ideologías, el sacerdote enseña en nombre de Cristo presente, propone la verdad que es Cristo mismo, su palabra, su modo de vivir y de ir adelante.
La enseñanza que el sacerdote está llamado a ofrecer, las verdades de la fe, deben ser interiorizadas y vividas en un intenso camino espiritual personal, para que así, realmente, el sacerdote entre en una profunda e interior comunión con Cristo mismo. El sacerdote cree, acoge e intenta vivir, ante todo como propio, lo que el Señor ha enseñado y la Iglesia ha transmitido.

En guerra contra Dios

Archivado en: General — Kristin a las 12:15 am en Domingo, Abril 18, 2010  Etiquetado , , ,

La embestida mediática contra la Iglesia Católica permite, al público en general, dimensionar los esfuerzos de manipulación a los que todos estamos siendo sometidos.

La feroz campaña de algunos medios de comunicación contra Benedicto XVI sobre los casos de abuso ocurridos dentro de la Iglesia Católica parecieran buscar desacreditar a la misma Iglesia, o si no, a todo el cristianismo; sin embargo, el objetivo de esos mal-informadores y sus patrocinadores es mucho más ambicioso: buscan desprestigiar a Dios.

Al Dios de los católicos, los musulmanes, evangélicos, judíos, mormones… Se pretende quitar a Dios de en medio, a esa “gran conciencia” para que, desvinculadas del referente religioso, las masas sean más fácilmente manipuladas.

Es una agresión a los creyentes de parte de aquellos que buscan se “sustituya la laicidad (aconfesionalidad) del Estado por un laicismo que promueva reducir el factor religioso al ámbito privado, negándole todo espacio y toda expresión pública”

Una agresión de quienes ven minado su negocio por ser contrario a la doctrina de las grandes religiones; aquellos que favorecen la “industria” del aborto, la prostitución, la pornografía, la farmacéutica volcada en las enfermedades de trasmisión sexual, que en 45 años han pasado de dos a más de 20, etcétera.

Si el objetivo es Dios… ¿Por qué atacar a la Iglesia Católica?
¿Conoce Usted al líder mundial de alguna de las otras grandes religiones del mundo? ¿Conoce acaso al líder mundial de la religión judía; de los evangélicos, musulmanes, mormones y otros?

Siendo el catolicismo la única de las grandes religiones que cuenta con un líder mundial visible y universalmente reconocido, resulta altamente efectivo debilitar la fe de la gran masa de creyentes, independientemente de sus creencias, golpeando a la imagen religiosa más representativa del planeta.

La Manipulación Informática de los “Abusos”
Es claro que no hay justificación alguna para cualquiera que haya lastimado a un niño; en esto no debe caber duda.
Por eso, lo que aquí se discute es el daño social que está causando la irresponsable manipulación de algo que representa el día de hoy un gravísimo peligro para la niñez, cuya raíz y amenaza fundamental están fuera de cualquier institución religiosa. Veamos los hechos…

Noticias de Izquierdas y Derechas
Desafortunadamente, muchos medios de comunicación se han ideologizado; como si las noticias tuvieran color o partido; como si la verdad debiera acomodarse a sus opiniones particulares, llegando incluso a omitir datos para distorsionar la realidad a su conveniencia.

Y en el mejor de los casos, dicen ser neutrales, pero de entrada ya nos dan las noticias “editorializadas”; en los periódicos, enfatizando palabras, agregando signos de admiración, interrogación o comillas para sesgar la percepción del lector; juegan con los títulos de las noticias, sabedores de que el 80% de los lectores leen básicamente los encabezados y los pies de fotos.
En la TV, los locutores dan las noticias acompañadas de expresiones, gestos o comentarios influyendo en la opinión del auditorio.

La Crisis en la Iglesia Católica
Pues nada, que hoy no hay crisis. Lo que hay es una Iglesia Católica renovándose; reconociendo problemas del pasado para avanzar fortalecida hacia el futuro.

Hoy no hay más crisis que la inventada por algunos medios de comunicación. Porque los cuatro casos emblemáticos de esta “crisis” ocurrieron hace ya muchísimos años:
El Informe Ryan del 2009 sobre los problemas de la Iglesia Católica de Irlanda, se refiere a situaciones vividas en ese país hace ya, de entre 30 y 60 años (entre 1950 y 1980)
 La noticia sobre el fallecido sacerdote Lawrence Murphy con relación a una escuela de sordos en EEUU, pertenece a hechos ocurridos hace ya, de 35 a 60 años (entre 1950 y 1975)
 Los problemas del Coro de Ratisbona, fueron hace ya, de entre 37 a 52 años (de 1958 a 1973)
 El caso de un colegio católico de Berlín, se refiere a sucesos ocurridos hace ya, de 30 a 50 años (entre 1960 y 1980)

Así, los dos casos más recientes incluidos en esta campaña contra la Iglesia Católica corresponden a un religioso de 69 años, que fue condenado en Europa porque “al menos en dos ocasiones le tocó el pecho por encima de la ropa y en una de ellas la barriga por debajo de la camiseta” a una niña de 10 años en el 2009. Y el otro, es el de un religioso de 53 años sentenciado este año en Sudamérica “por almacenamiento de pornografía infantil”

Así que estamos hablando de un análisis histórico de algo ocurrido en la Iglesia Católica en el tercer cuarto del siglo pasado; un análisis muy importante, pero que no trata una situación reciente y mucho menos generalizada. “La plaga de la pedofilia (dentro de la Iglesia) es una tragedia del pasado, que se está combatiendo con eficacia”.

Hay de Abusos a Abusos
En las acusaciones a la Iglesia Católica se hace referencia a “ABUSOS” de manera generalizada; pero dentro de esta palabra acumulan cosas tan radicalmente distintas, que van desde una bofetada hasta un abuso sexual.

Pero además, se maneja el término “ABUSO SEXUAL” para cosas tan disímbolas como un tocamiento (como el mencionado en párrafos anteriores) y una violación; distorsionando gravemente la dimensión de los hechos.

Por ejemplo, Georg Ratzinger, hermano del Papa Benedicto XVI, ha pedido perdón por haber abofeteado a algunos niños del Coro de Ratisbona; lo cual no era necesario, pues la pedagogía de los años 60´s y 70´s era aquella de que “la letra con sangre entra”; eran los tiempos de la nalgada, el “reglazo” y la bofetada… y, además, no pasaba nada.

Esta manipulación de las palabras la encontramos en los encabezados de muchas notas periodísticas, los cuales no coinciden con el contenido de la nota; aquí algunos ejemplos:
 “La Iglesia…. pide perdón por los casos de abusos sexuales”
El arzobispo… lamenta la violencia física y mental practicada por religiosos…”
 “…prisión para un religioso que abusó de dos niñas…”
“Un religioso… ha sido condenado… por realizar tocamientos a dos niñas…”
 “La Iglesia católica irlandesa ocultó los abusos sexuales a menores…”
“El Informe Ryan…, es un catálogo de… tropelías, de agresiones físicas y verbales cometidas por sacerdotes, monjas y personal seglar…”
 “Las denuncias de abusos de niños… siguen apareciendo…”
“…seis personas dijeron haber sido abofeteadas y golpeadas… en los años 70”

Pronosticando el Pasado
Estimado lector, ¿Cuándo fue la primera vez que Usted oyó o supo del significado de las palabras pederastia y pedofilia o paidofilia?; ¿Hace 5, 10 o 15 años?

¿Cómo habría reaccionado Usted hace 40 años si se enterara de que su hijo o su hermano es un pederasta? …Es difícil de saber, ¿no?

Hoy es más fácil juzgar estas conductas por la información de la que disponemos; pero hace 40 años, al enterarnos de uno de estos casos en algún familiar cercano, de seguro nos llevaría de la sorpresa a la desesperación, el coraje, la confusión… ¡cualquier mezcla de emociones y actitudes!

Por eso me sorprende que algunos sabios periodistas y críticos de la Iglesia Católica, hagan reclamos al Papa Benedicto XVI, no porque no haya actuado, sino porque no reaccionó con la velocidad que a ellos les gustaría —desde su perspectiva de hoy— a algunos casos de pederastia de hace 40 años.

¡Es que es muy fácil pronosticar el pasado!

Dimensionando el Problema

Un solo caso de pedofilia o pederastia debe ser causa de indignación y repugnancia; por eso mismo, cuando el fanatismo anticlerical quiere hacer parecer que alguno de esos problemas está generalizado entre los sacerdotes católicos, hay que pararlos en seco.
Es necesario que los datos de esta vergüenza eclesial sean expuestos en su justa dimensión con relación a la totalidad brutal del problema. Aquí algunas cifras…
 En EEUU, donde hay 109,000 sacerdotes y religiosos, fueron condenados 54 de ellos (en 42 años) por casos de pedofilia. Asimismo, durante ese periodo fueron condenados, alrededor de 6,000 entrenadores y profesores de gimnasia, por el mismo delito…
 En Alemania, durante los últimos 15 años se han denunciado 210,000 casos de delitos contra menores; donde los casos sospechosos dentro de la Iglesia Católica son 94.
 En Irlanda, (Informe Ryan-2009) de los testimonios de 1,090 personas con casos de violencia (no sólo sexuales, sino sobre todo física y psicológica) en el sistema escolar de la isla, de 1914 al 2000, los religiosos acusados de abuso sexual a niños fueron 23.
 A nivel mundial, durante los últimos nueve años se analizaron los delitos de pederastia cometidos en los últimos 50 años por unos 300 sacerdotes y religiosos; que representan el 0.07% de los 410,000 que hay en el mundo entero.

Conclusión

El problema de la pederastia y la pedofilia es muy grave en todos los ámbitos de la sociedad y está creciendo.
Y aquí habría que preguntar a los “amos de la manipulación”: ¿Por qué distraen la atención del problema central atacando esa Iglesia que ha enseñado a la humanidad el reconocimiento a la dignidad humana, a esa que inventó los hospitales y las universidades mientras que actúa con disimulo ante el creciente “negocio” de la prostitución y pornografía infantil?
¿Por qué no hay un ataque tan frontal de los medios a problemas como el de que México es el primer lugar en descargas de pornografía infantil de internet y el tercer productor mundial de la misma?
Es pregunta…

Juan M. Dabdoub Giacoman
juan123xyz@yahoo.com.mx
Monterrey, N.L.;México-13 de Abril de 2010

Carta de los jóvenes al Papa

Archivado en: Benedicto XVI — Kristin a las 4:31 pm en Martes, Abril 6, 2010  Etiquetado , , ,

joven2

Santo Padre,

Somos universitarios de 30 países del mundo. Provenimos de culturas diversas, no todas cristianas o católicas, pero queremos escribir al Papa para manifestar la gratitud que nos une.

Gracias, Santo Padre, por estos cinco años de Pontificado; por su ejemplo de servicio, y por su ejemplo en la búsqueda de la verdad. Gracias por sus encuentros con los jóvenes: lo decimos en nombre de los millones de personas que han podido escuchar la palabra del Papa en Colonia, Cracovia, en São Paulo, en Loreto, en Nueva York, en Sydney, en París, en Yaoundé, en Luanda, en Praga… Gracias por su servicio infatigable y por el ejemplo de apertura al diálogo que nos ofrece constantemente, para buscar la verdad de las cosas.

Gracias por haber establecido este Año Sacerdotal para la Iglesia y para el mundo. Vemos cómo muchos toman ocasión de hechos dolorosos para la Iglesia y para el Papa y siembran dudas y sospechas. A estos sembradores de desconfianza queremos decir con claridad que no aceptamos su ideología. Les respetamos, pero exigimos de ellos también el respeto por nuestra fe y el reconocimiento del derecho que tenemos de vivir como cristianos en una sociedad plural.

Cada uno de nosotros, también quien no tiene el don de la fe, conoce directamente innumerables sacerdotes, capellanes universitarios, párrocos, directores espirituales y confesores. Les conocemos personalmente, no por los periódicos, y estamos agradecidos por su presencia disponible, eficaz, sacrificada, abierta a todos. A todos ellos, y al Papa en primer lugar, queremos decir: ¡Gracias!

Gracias, Santidad, por el valor con que invita a todos los fieles de la Iglesia a seguir a Cristo con una entrega total, sin dejarse “intimidar por las falsas apariencias de las opiniones dominantes.” Y gracias, también, a Dios, que ha entregado a su grey un Pastor que desde el primer momento ha dicho que la Iglesia hoy es joven y está viva.

También en nombre de todos nuestros amigos y conocidos queremos decirle que estamos con Usted, Santo Padre, mediante nuestra oración, nuestro afecto y nuestro trabajo cotidiano. Le pedimos la bendición para nuestro estudio, para nuestras familias, para el empeño de cada uno de nosotros en la amistad con Dios y con los demás, en la universidad, en el voluntariado, en el deporte y en la diversión.

¡Gracias y muchísimas felicidades por estos primeros cinco años como Vicario de Cristo!

Robert Weber (Austria)
Presidente del Congreso UNIV 2010

Resumen Carta Pastoral del Papa a los fieles irlandeses.

Archivado en: General — Kristin a las 6:16 pm en Lunes, Marzo 22, 2010  Etiquetado

bxvi

Fuente: agea.org

El Papa ha enviado una carta pastoral a todos los católicos de Irlanda para expresar su consternación ante los abusos sexuales de jóvenes por parte de representantes de la Iglesia y por la forma en que fueron afrontados por los obispos y superiores religiosos de Irlanda. Pide que la carta se lea con atención en su totalidad. El Santo Padre habla de su cercanía en la oración a toda la comunidad católica irlandesa en este momento doloroso y sugiere un camino de curación, renovación y reparación.

El Santo Padre pide a los fieles que se acuerden de la roca de la que fueron tallados (cf. Is 51, 1) y, en particular, de la válida contribución que los misioneros irlandeses aportaron a la civilización de Europa y a la propagación del cristianismo en todos los continentes. En los últimos años ha habido muchos desafíos a la fe en Irlanda, debido a un rápido cambio social y a una menor fidelidad a las tradicionales prácticas devotas y sacramentales. Este es el contexto en el que hay que comprender la forma con que la Iglesia ha afrontado el problema de los abusos sexuales de menores.

El problema es consecuencia de muchos factores: una formación moral y espiritual insuficiente en los seminarios y noviciados, una tendencia en la sociedad a privilegiar el clero y otras figuras de autoridad, una preocupación desmedida por el buen nombre de la Iglesia y para evitar escándalos han llevado a la falta de aplicación, cuando era necesario, de las penas canónicas existentes. Sólo examinando cuidadosamente los numerosos elementos que dieron origen a la crisis es posible identificar con precisión sus causas y encontrar los remedios eficaces.

Durante su visita “ad limina” a Roma en 2006, el Papa exhortó a los obispos irlandeses a “establecer la verdad de lo sucedido en el pasado, a tomar todas las medidas necesarias para evitar que se repita otra vez, a garantizar que los principios de justicia son plenamente respetados y, sobre todo, a curar a las víctimas y a todos aquellos que están afectados por estos crímenes atroces”. A partir de entonces, el Papa se encontró con algunas víctimas en más de una ocasión, escuchó sus historias personales, rezó con ellos y por ellos, y está dispuesto a hacerlo de nuevo en el futuro. En febrero de 2010 llamó a los obispos irlandeses para que vinieran a Roma con el fin de examinar con ellos las medidas que estaban adoptando para solucionar el problema, con especial referencia a los procedimientos y protocolos actualmente en vigor dirigidos a garantizar la protección de los niños en los ambientes eclesiales y responder con prontitud y justamente a las denuncias de abusos. En esta carta pastoral, se dirige directamente a una serie de grupos dentro de la comunidad católica de Irlanda, a la luz de la situación que se ha creado.

Dirigiéndose en primer lugar a las víctimas de abusos, el Papa reconoce la terrible traición que han sufrido y les asegura que siente mucho lo que han tenido que soportar. Reconoce que en muchos casos nadie estaba dispuesto a escucharles cuando encontraron el coraje para contar lo que les había sucedido. Comprende cómo se debían sentir los que vivían en internados al no poder escapar de su sufrimiento. Si bien reconoce lo difícil que debe resultar para muchos de ellos perdonar o reconciliarse con la Iglesia, les exhorta a no perder la esperanza. Jesucristo, que fue víctima de sufrimientos injustos, comprende la profundidad de su dolor y la persistente secuela en sus vidas y sus relaciones. A pesar de todo, precisamente las heridas de Cristo, transformadas por su sufrimiento redentor, son los medios por los cuales se destruye el poder del mal y renacemos a la vida y a la esperanza. El Papa insta a las víctimas a buscar en la Iglesia la oportunidad de encontrar a Jesucristo y de hallar la curación y la reconciliación, redescubriendo el infinito amor de Cristo por cada uno de ellos.

En sus palabras a los sacerdotes y religiosos que han abusado de los jóvenes, el Papa recuerda que deben responder ante Dios y ante los tribunales legítimamente constituidos de las acciones pecaminosas y criminales que han cometido. Han traicionado una confianza sagrada y han provocado vergüenza y deshonra a sus hermanos. Se ha causado un gran daño no sólo a las víctimas, sino también a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa en Irlanda. Mientras les pide que se sometan a las exigencias de la justicia, les recuerda que no deben desesperar de la misericordia que Dios ofrece incluso a los pecadores más grandes, si se arrepienten de sus acciones, hacen penitencia y piden perdón humildemente.

El Papa anima a los padres a que perseveren en la difícil tarea de educar a los hijos a reconocer que son amados y apreciados y a desarrollar una sana autoestima. Los padres tienen la responsabilidad primordial de educar a las nuevas generaciones en los principios morales que son esenciales para una sociedad civil. El Papa invita a los niños y jóvenes a hallar en la Iglesia una oportunidad para un encuentro vivificante con Cristo, y a no desanimarse por las faltas de algunos sacerdotes y religiosos. Tiene confianza en la contribución de los jóvenes para la renovación de la Iglesia. Exhorta también a los sacerdotes y religiosos a no desanimarse, sino más bien a renovar su dedicación a los respectivos apostolados, trabajando en armonía con sus superiores. De esta manera aportarán nueva vida y dinamismo a la Iglesia en Irlanda a través de sus testimonios vivos de la obra redentora del Señor.

Dirigiéndose a los obispos de Irlanda, el Papa señala los graves errores de juicio y el fracaso de la acción de gobierno de muchos de ellos, porque no aplicaron correctamente los procedimientos canónicos en respuesta a las denuncias de abusos. Aunque a menudo resultara difícil saber cómo hacer frente a situaciones tan complejas, sin embargo hay que resaltar que se cometieron errores graves con la consiguiente pérdida de credibilidad. El Papa les anima a seguir luchando con determinación para poner remedio a los errores del pasado y evitar que se repitan, aplicando plenamente el derecho canónico y cooperando con las autoridades civiles en sus áreas de competencia. También pide a los obispos que se comprometan a ser santos, a dar ejemplo, estimulando a los sacerdotes y a los fieles a cumplir con su papel en la vida y en la misión de la Iglesia.

Por último, el Papa propone algunas medidas concretas para estimular la renovación espiritual de la Iglesia en Irlanda. Pide a todos que ofrezcan su penitencia de los viernes, durante un año, en reparación por los pecados de los abusos que se produjeron. Recomienda recurrir con frecuencia al sacramento de la reconciliación y a la práctica de la adoración eucarística. Anuncia su intención de que se realice una visita apostólica en algunas diócesis, congregaciones religiosas y seminarios, con la participación de la Curia Romana, y propone una misión nacional de los obispos, sacerdotes y religiosos en Irlanda. En este Año Sacerdotal, presenta a la figura de San Juan María Vianney como modelo e intercesor para un ministerio sacerdotal revitalizado en Irlanda. Después de agradecer a todos los que han trabajado duramente para afrontar con firmeza el problema, concluye proponiendo una oración por la Iglesia en Irlanda, para que la usen todos los fieles.

ORACIÓN POR LA IGLESIA EN IRLANDA


Dios de nuestros padres,
renuévanos en la fe que es nuestra vida y salvación,
en la esperanza que promete el perdón y la renovación interior,
en la caridad que purifica y abre nuestros corazones
en tu amor, y a través de ti, en el amor de todos nuestros hermanos y hermanas.

Señor Jesucristo,
Que la Iglesia en Irlanda renueve su compromiso milenario
en la formación de nuestros jóvenes en el camino de la verdad, la bondad, la santidad y el servicio generoso a la sociedad.

Espíritu Santo, consolador, defensor y guía,
inspira una nueva primavera de santidad y entrega apostólica
para la Iglesia en Irlanda.

Que nuestro dolor y nuestras lágrimas,
nuestro sincero esfuerzo para enderezar los errores del pasado
y nuestro firme propósito de enmienda,
den una cosecha abundante de gracia
para la profundización de la fe
en nuestras familias, parroquias, escuelas y asociaciones,
para el progreso espiritual de la sociedad irlandesa,
y el crecimiento de la caridad, la justicia, la alegría y la paz en toda la familia humana.

A ti, Trinidad,
con plena confianza en la protección de María,
Reina de Irlanda, Madre nuestra,
y de San Patricio, Santa Brígida y todos los santos,
nos confiamos nosotros mismos, nuestros hijos,
y confiamos las necesidades de la Iglesia en Irlanda.

Benedicto XVI habla del divorcio

Archivado en: General — Kristin a las 5:50 pm en Martes, Febrero 9, 2010  Etiquetado , ,

divorcio

Respondiendo al mito de que el divorcio no afecta a los hijos y que en algunos casos podría ser la “mejor” solución, el Papa Benedicto XVI recordó hoy que esta ruptura matrimonial tiene serias consecuencias sobre los niños, que siempre necesitan vivir y desarrollarse en medio de una familia unida que rece, dialogue y esté fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer que se complementan.

El Santo Padre explicó en su discurso de hoy al Pontificio Consejo para la Familia que la institución familiar “fundada sobre el matrimonio entre hombre y mujer es la ayuda más grande que se puede ofrecer a los niños. Ellos quieren ser amados por una madre y un padre que se aman, y necesitan vivir, crecer y estar juntos con los dos padres, porque las figuras materna y paterna son complementarias en la educación de los hijos y en la construcción de sus personalidades y su identidad”.

Por ello, dijo el
Papa Benedicto, “es importante entonces que se haga todo lo posible para hacerlos crecer en una familia unida y estable. Para tal fin, es necesario exhortar a los cónyuges a no perder nunca de vista las razones profundas y la sacramentalidad de su pacto conyugal y a reafirmarlo con la escucha de la Palabra de Dios, la oración, el diálogo constante y el perdón mutuo”.

Finalmente Benedicto XVI resaltó que “un ambiente familia no sereno, la división de los padres y, en particular, la separación con el divorcio, tienen consecuencias sobre los niños, mientras que sostener a la familia y promover su verdadero bien, sus derechos, su unidad y estabilidad es siempre el mejor modo de tutelar los derechos y las auténticas exigencias de los menores”.

Benedicto XVI habla de su ordenación sacerdotal

Archivado en: Benedicto XVI — Kristin a las 11:43 pm en Jueves, Enero 28, 2010  Etiquetado ,

benedicto-xvi

El día de mi ordenación

Después de la guerra, tras una larga espera, finalmente había llegado el momento en el que el Seminario de Frisinga podía abrir la puerta a cuantos volvían. Éramos felices, no sólo porque finalmente habíamos escapado a las miserias y a las amenazas de la guerra y del dominio nazi, sino también porque éramos libres y, sobre todo, porque estábamos en el camino al que nos sentíamos llamados. Sabíamos que Cristo era más fuerte que la tiranía, que el de la ideología nazi y que sus mecanismos de opresión. Sabíamos que a Cristo pertenecen el tiempo y el futuro, y sabíamos que Él nos había llamado y que nos necesitaba, que había necesidad de nosotros. Sabíamos que la gente de aquellos tiempos cambiados nos esperaba, esperaba sacerdotes que llegaran con un nuevo empuje de fe para construir la casa viva de Dios.

Recuerdo, durante mi ordenación sacerdotal, el estar tumbados por tierra durante las Letanías de los santos. Uno se hace consciente una vez más de la propia pobreza y se pregunta: ¿De verdad soy capaz de ello? Y al mismo tiempo resuenan los nombres de todos los santos de la Historia y la imploración de los fieles: «Escúchanos, ayúdalos». Crece así la conciencia: Sí, soy débil e inadecuado, pero no estoy solo, hay otros conmigo, la entera comunidad de los santos está conmigo.

Recuerdo la imposición de las manos por parte del venerable cardenal Faulhaber, y la conciencia de que es el Señor el que pone sus manos sobre mí y me dice: Me perteneces a mí, no te perteneces simplemente a ti mismo, te quiero, estás a mi servicio. Y también la conciencia de que esta imposición de las manos es una gracia, que no crea sólo obligaciones, sino que es sobre todo un don, que Él está conmigo y que su amor me protege y me acompaña.

(20-I-2010)

Suscitad los sueños

Archivado en: General — Kristin a las 8:01 pm en Miércoles, Noviembre 25, 2009  Etiquetado

creation

El Papa se ha reunido con 260 artistas de todo el mundo para invitarles con urgencia a sentirse responsables en la transmisión de la belleza.

21 de noviembre de 2009
El Papa ha invitado a los artistas a transmitir “la auténtica belleza que lleva al corazón humano al deseo profundo de conocer, de amar, de ir hacia el otro”.

“Vosotros sois custodios de la belleza. Vosotros tenéis, gracias a vuestro talento, la posibilidad de hablar al corazón de la humanidad, de tocar la sensibilidad individual y colectiva, de suscitar sueños y esperanzas, de ampliar los horizontes del conocimiento y el compromiso humano”, comentó Benedicto XVI.

“Estad, por tanto, agradecidos por los dones recibidos y sed plenamente sabedores de la gran responsabilidad de comunicar la belleza, de haceros comunicar en la belleza y a través de la belleza. ¡Sed también vosotros, a través de vuestro arte, anunciadores y testimonios de esperanza para la humanidad!”, agregó.

Contra la esclavitud del egoísmo

“Demasiado a menudo, la belleza de la que se hace propaganda es ilusoria y falaz, superficial y deslumbrante hasta el aturdimiento y, en vez de hacer salir a los hombres de sí mismos y abrirles a horizontes de verdadera libertad atrayéndoles hacia lo alto, los aprisiona en sí mismos y los hace aún más esclavos, faltos de esperanza y de alegría”, afirmó el Papa.

“Se trata de una seductora pero hipócrita belleza, que aviva el ansia, la voluntad de poder, de posesión, de abuso sobre el otro y que se transforma, enseguida, en su opuesto, asumiendo la expresión de la obscenidad, de la transgresión o de la provocación”, añadió.

Según Benedicto XVI, no era casual que el encuentro se celebrara en la Capilla Sixtina, “un lugar precioso” en el que el genio renacentista Miguel Ángel dejó “una de las creaciones más extraordinarias de toda la historia del arte”.

Un sacerdote español en Tierra Santa

Archivado en: General — Kristin a las 12:56 pm en Viernes, Octubre 9, 2009  Etiquetado , , ,
 

don santiago quemadahttp://www.unsacerdoteentierrasanta.blogspot.com es la tarjeta de presentación del sacerdote logroñés don Santiago Quemada, que vive en Jerusalén desde hace años. Desde su blog narra al exterior las andanzas y vicisitudes de un sacerdote en una tierra no siempre fácil para los cristianos.

¿Qué hace un sacerdote español en Tierra Santa?

Yo soy un sacerdote del Opus Dei. La Obra está extendida por los cinco continentes, y tiene vocación universal. En Tierra Santa llevamos pocos años todavía; por tanto, que haya venido a Tierra Santa tiene que ver con la labor de la Obra en este país. He venido aquí para servir a la Iglesia de esta manera, con la finalidad de promover la santificación de los cristianos en su vida ordinaria, en su vida familiar y en su trabajo profesional, ayudándoles a hacerlo con perfección y ofreciéndoselo a Dios. Pienso que esto es algo muy necesario en todo el mundo, pero en esta Tierra de un modo especial es importante la virtud de la justicia en el trabajo y en las relaciones sociales.

¿Cuáles son las principales dificultades con las que se ha ido encontrando?
Los idiomas son una dificultad grande. En Jerusalén más o menos la gente habla inglés, pero cuando me iba a Nazaret me encontraba con personas que sólo hablaban árabe o hebreo. Después de estos años, me manejo con el árabe, pero todavía noto que me queda. Cuando me sienta más seguro, espero empezar con el hebreo. También hay muchos rusos en el país. Nos hemos encontrado personas que viven en lugares de Israel donde sólo hablan ruso. En fin, el problema de los idiomas aquí es grande, pero nunca he dejado de comunicarme con alguien que tuviera interés en hablar conmigo.

Cuenta usted en su blog que trabaja con niños, entre otras cosas. ¿Cómo son los niños de Tierra Santa?
He atendido durante tres años los clubes que tenemos aquí, y he podido conocer bien a niños y niñas de estos lugares. Los niños de aquí son iguales que en todos los lados. Tienen las virtudes de los niños: sencillez, confianza, audacia… Y también las dificultades de la sociedad actual: se distraen mucho, están todo el día jugando con el ordenador o la Play Station. Si están fuera de su casa, siempre llevan su móvil y no paran de jugar con él. Como también comprobé en España, para el trato con Dios, si se les enseña, tienen una piedad especial, facilitada por las virtudes que decía antes: sencillez, confianza… Les atraen mucho las cosas de Dios, y muchas veces dan ejemplo a sus padres para que recen más y se acerquen a Dios.

¿Es fácil, para un cristiano, vivir allí? Muchos hablan de pesimismo, de soledad…
Los cristianos aquí tienen muy poca formación. No suelen conocer bien su fe, aunque tienen una profunda conciencia de su identidad cristiana. Viven de la tradición que han recibido de sus familias, y se agarran a eso con gran seguridad y convicción. Les falta conocer y profundizar su fe. No suelen hablar de cuestiones de religión con otras personas, en parte porque les faltan ideas, argumentos. Ésta es una de nuestras primeras labores aquí: dar formación cristiana. San Josemaría decía que el Opus Dei era una gran catequesis. Otra tarea que también tiene que ver con la fe es el optimismo. La visión que nos encontramos aquí es muy pesimista. Muchos árabes cristianos han ido, poco a poco, abandonando esta tierra para irse a vivir fuera. Los que se quedan aquí conviven con la mentalidad de que no hay esperanza. Este pesimismo se ha ido trasladando, también, sin darse cuenta, al aspecto personal, una visión de la vida negativa.
La vida de un cristiano en Tierra Santa no es fácil. Su vida aquí es una vocación a mantener viva la fe en la Tierra donde nació, vivió, murió y resucitó nuestro Señor. A los que rezan y profundizan en la fe, esto les llena de ilusión, y les lleva a quedarse y procurar formar un núcleo familiar cristiano que vaya, poco a poco, influyendo en la sociedad. Es necesario que así sea, y ésta es nuestra misión aquí.

Publicado en www.alfayomega.es

Corasón, corasón, corasón

Archivado en: Benedicto XVI,don Álvaro del Portillo,General,Juan Pablo II,Opus Dei — Kristin a las 11:40 pm en Domingo, Julio 5, 2009  Etiquetado , , ,

CORASÓN, CORASÓN, CORASÓN

El cachondo de Dan Brown, poco escrupuloso de las precisiones geográficas, sitúa la sede central del Opus Dei en Lexington Avenue, que es algo así como transplantar el Pentágono a la comisaría de la calle Leganitos; también adereza sus intrigas con ‘monjes’ de la Obra, confundiéndola quizá, en pleno delirium tremens, con la orden benedictina.

Pero la pobre gente alienada se traga estas mentecateces y se queda tan pancha, convencida además de haber accedido a una forma de conocimiento superior. Decididamente, Chesterton tenía razón: se empieza dejando de creer en Dios y se acaba creyendo en cualquier cosa, incluidas las paparruchas seudoesotéricas y la morralla que injuria las imprentas. Hace una mañana exacta como un verso del Dante, la primera después de tantas mañanas sin más rima que la establecida por la lluvia. Cerca del hotel donde me hospedo, en Via Bruno Buozzi 73, se halla la verdadera sede del Opus, conocida como Villa Tevere, un edificio menos suntuoso de lo que mi imaginación, tan calenturienta, había presagiado. Me he citado aquí con monseñor Joaquín Alonso, un sacerdote que contribuyó a engrasar el español de Juan Pablo el Grande en los albores de su Papado. Monseñor Alonso, secretario del Prelado Javier Echevarría, como anteriormente lo fuera de Álvaro del Portillo, es un septuagenario enjuto y todavía ágil que no ha logrado desprenderse, pese al medio siglo de éxodo romano, de su acento sevillano; habla con una celeridad que hace inútiles los esfuerzos de este cronista por transcribir sus palabras, en una ventolera de frases que brincan como saltamontes de uno a otro asunto y se encaraman en el trampolín ameno de la divagación, omitiendo aquí y allá algún sujeto o predicado, hasta convertir su monólogo en un delicioso mogollón. Monseñor Alonso viste una sotana que adelgaza aún más su figura; es un hombre inquieto, vivaz, que no deja de remejerse en el sillón orejero que ocupa durante la entrevista, seguramente porque preferiría estar de pie, bailando al ritmo de su sintaxis premiosa.

“Conocí al Cardenal Wojtila en un curso de conferencias que organicé en la Residencia Universitaria Internacional. Era un hombre vigoroso, de una simpatía contagiosa y una fe firme como una roca. Me permití solicitarle una entrevista sobre el sacerdocio. Él por entonces hablaba un italiano todavía defectuoso comiéndose los artículos; me prometió que contestaría mis preguntas por escrito y en polaco. Cumplió su promesa: en el texto manuscrito que me envió al cabo de varias semanas, figuraba en el encabezamiento de cada página una frase alusiva a la Virgen, o un versículo inspirador: su pensamiento iba siempre unido a la oración”, rememora don Joaquín. Me ha tendido unos folios en los que rastreo la caligrafía espaciosa y decidida de Wojtila; algunas tachaduras ratifican, aquí y allá, el hilo del discurso. “Para los años 77 y 78, las comidas del cardenal Wojtila con monseñor Álvaro del Portillo y conmigo mismo eran ya relativamente frecuentes. Luego, cuando lo nombraron Papa, me eligió, junto a Monseñor Abril, actual nuncio en Eslovenia, para recuperar su español, que había aprendido leyendo a los místicos, durante sus estudios doctorales en el Angelicum. Era un superdotado para los idiomas; no tenía miedo de equivocarse, diría incluso que aprendía equivocándose. Yo le advertía: ‘Como buen sevillano, seseo; tenga en cuenta Su Santidad que, aunque yo pronuncie corasón y saserdote, lo correcto es decir corazón y sacerdote’. Pero él gustaba de repetir: corasón, corasón, corasón”.

Y el Papa perseveraría en el seseo, incluso durante la lectura de sus discursos, cada vez que viajaba a un país de lengua española. “Mientras preparábamos su viaje a la Conferencia con el Episcopado Sudamericano que se celebró en Puebla, en enero de 1979, me propuso don Álvaro que le regalase una casete con canciones populares mejicanas, La Morenita, Chapala y tantas otras; cuando fuimos a visitarlo al Gemelli un par de años después, mientras se recuperaba de la infección que le volvió a postrar en cama tras el atentado de Alí Agca, descubrí con emoción que entretenía la convalecencia escuchándolas”. Monseñor Alonso, entre el barullo de recuerdos que van y vienen, rescata el sentido del humor que galardonaba al Pontífice: “En cierta ocasión, al entrar en sus aposentos, reparó en mi calvicie. ‘Don Alonso –me dijo con ironía– ¿ha reparado usted en que se está quedando sin pelo? Vamos a darle la bendición, a ver si vuelve a crecer’. Y, desde ese día, antes de comenzar las clases, me besaba la calva. Pero ya lo ve… –don Joaquín suspira y se pasa la mano por el cráneo desguarnecido–: Ni los besos papales obraron el milagro”.

ALEGRÍAS Y TRISTEZAS

Las anécdotas fluyen por los labios de Monseñor Alonso como ráfagas de ametralladora: “Don Álvaro del Portillo me pidió que le llevara al Papa un vídeo divulgativo sobre la Obra. Unos días después, lo sorprendí partiéndose de risa mientras lo contemplaba: en la pantalla del televisor, transcurría una entrevista con un matrimonio keniata; mientras la mujer hablaba y hablaba sin descanso, el marido asentía medroso y reverencial a sus palabras, mudo como una estatua. Su Santidad comía todos los domingos con el cardenal Deskur, al que quería como a un hermano; Deskur había sufrido un ictus cerebral, pero la adversidad no había disminuido su talante jocoso. Al Papa le encantaba que el cardenal Deskur le contase los chistes que circulaban por el Vaticano, chistes que solían elegirlo invariablemente como protagonista y que él acogía con carcajadas de regocijo –una sonrisa merodea los labios de Monseñor Alonso, súbitamente como una liebre–. Pero por pudor los omitiré”.

Este cronista, algo menos púdico que monseñor Alonso, se atreve por el contrario a confiarles uno de esos chistes, muy divulgado en los mentideros vaticanos y que, según le consta, provocaba la hilaridad del Pontífice difunto. “Ha llegado la hora de que los cardenales Carlo Maria Martini y Joseph Ratzinger y el mismo Papa Juan Pablo rinden cuentas ante Dios. San Pedro los aguarda ceñudo a las puertas del cielo y les ordena pasar de uno en uno a su despacho. Martini es el primero en afrontar la entrevista; al poco vuelve mohíno con los otros dos y les confía: ‘San Pedro deniega mi entrada. Asegura que Jesús supo predicar el Evangelio sin salir jamás de Judea y Galilea. Yo, en cambio, apenas he pisado mi diócesis de Milán’. El siguiente en someterse al rapapolvo es Ratzinger; vuelve contrito y declara a sus compañeros: ‘San Pedro deniega mi entrada, por haberme atrevido a rectificarle un error teológico deslizado en una de sus epístolas’. El Papa se dispone a pasar el mal trago; al rato regresa resignado: ‘También a mí me deniega el paso. Según él, Jesús pronunció el sermón de la montaña; yo, en cambio, he pronunciado una montaña de sermones’”.

En los almuerzos con Deskur, salpimentados de chanzas, asistía con frecuencia Sor Tobiana Pododka, el ángel custodio de Juan Pablo II, vigía insomne de su salud, que con frecuencia le forzaba a infringir el muy severo ayuno que el Pontífice se imponía. “Ya lo ve, Don Alonso –decía Su Santidad con sorna–: el cardenal y yo compartimos director en el seminario, allá en nuestra juventud; ahora en nuestra vejez, compartimos madre superiora”.

No todos los recuerdos que Joaquín Alonso guarda del Papa difunto son festivos, sin embargo; algunos permanecen asociados a los episodios más dolorosos de su biografía. “En marzo de 1994 viajé con nuestro Prelado, Álvaro del Portillo, a Tierra Santa; desde Jerusalén, después de celebrar su última misa en el Cenáculo, don Álvaro escribió una postal al Pontífice, en la que se despedía asegurándole que permaneceríamos fideles ‘usquam mortem‘. A las pocas horas de llegar a Roma, monseñor Del Portillo fallecía de edema pulmonar, en mitad de la madrugada; aquellas palabras cobraban repentinamente un sentido premonitorio. Al amanecer llamé a don Stanislaw Dzwiwisz para comunicarle la triste nueva. Esa misma tarde, Su Santidad visitó la capilla ardiente; de hinojos en el reclinatorio, rezó una Salve que nos puso los pelos de punta”. Las manos delgadísimas de Don Joaquín, que no han parado de agitarse durante la entrevista, como pájaros en desbandada, se posan un momento y se entrelazan, buscando un nido de momentáneo silencio; observo entonces que la edad las ha empezado a salpicar de manchas sigilosas. Pero enseguida recupera el brío y su sintaxis de ametralladora: “Escuchar. El Papa sabía sobre todo escuchar. Incluso a alguien tan insignificante como yo”. Se ha puesto de pie, esbelto como un junco; en su gracioso seseo, muy celosamente preservado, se esconde el mejor homenaje al hombre que gustaba de repetir, como una letanía andaluza: corasón, corasón, corasón.

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