Aprendiendo a vivir

Otro blog de Opusdeiblogs.es

Compasión

Archivado en: General — Kristin a las 9:19 pm en Lunes, Mayo 17, 2010  Etiquetado

Por Pedro López.

En Edipo de Sófocles, el rey descubre cuál es su origen y cómo fue entregado, en su más tierna infancia, a un pastor para que fuese asesinado; pero éste, movido a compasión, desobedeció la orden y lo entregó a otro pastor extranjero, pensando que así nunca más se sabría del niño, y evitaba de esta forma un acto de crueldad.

Mencio, pensador confuciano del siglo IV-III A.C., señaló que los seres humanos poseemos una mente que no tolera ver el sufrimiento de los demás. Y el gran poeta Eliot, en el siglo XX, señala que el hombre no soporta demasiada realidad.

Tomás de Aquino escribió acerca de la importancia de la misericordia como virtud configurada por el apropiado juicio racional. Porque la misericordia es la virtud que acoge la aflición ajena como propia (del latín, miseria, desgracia; cordis, corazón). La misericordia es, por tanto, tomar la aflicción de otra persona en el propio corazón. Pero todos, a su vez, somos seres, en cierto sentido, carentes: necesitados a su vez de compasión (del latín cum passio, padecer con). Quizá esa persona con el rostro desfigurado por un accidente de tráfico, podría ser yo. Hay que considerar, ante estados de dependencia: yo he podido ser él.

Alasdair MacIntyre, en su libro Animales racionales dependientes, señala que el cuidado que se requiere de los demás y el cuidado que los demás requieren de mí exigen una entrega y una consideración que no esté condicionada.

Esto choca con el planteamiento que habitualmente hacemos: yo no tengo necesidad de nadie; ya soy “adulto”, autónomo. Por eso mismo, la grandeza de ánimo no consiste sólo en dar, sino también en saber recibir, pedir ayuda.El capaz de dar y sentirse satisfecho, pero no de recibir, es la imagen del hombre autosuficiente: esa fantasía ilusoria que todos nos forjamos, de una manera u otra, de nosotros mismos. Y de otra parte, ante la indigencia de no poder valerse por sí mismo, es frecuente la consideración de sentirse un inútil que no sirve para nada, de estar dando la vara a los demás, de sentirse enterrado en vida, y “yo no lo puedo soportar”.

MacIntyre nos pone en guardia ante esta doble falsedad: por una lado, como animales, estamos necesitados de comida, bebida, etc.; y como racionales, de comunicación, cariño, etc.

Por otra parte, somos esencialmente vulnerables y la discapacidad domina la vida humana: en la infancia todos hemos sido indigentes, necesitados de los cuidados ajenos. En la senectud, posiblemente nos pase otro tanto. Y a lo largo de nuestra biografía nos podremos encontrar en situación de dependencia: cuando se padece alguna lesión o enfermedad física o psíquica, más o menos temporal o crónica. Y subraya cómo esta doble necesidad –de dar y recibir- es en definitiva el factor más humanizante, pues nos abre al reconocimiento de que tú me conciernes; y a la gratitud por lo que yo te importo: el crisol de las relaciones humanas. De esto, nos ha hablado la Semana Santa, el Crucificado.

¡Ánimo!

Archivado en: General — Kristin a las 2:10 pm en Miércoles, Abril 7, 2010  Etiquetado

pa

¡Ánimo! Llora, sufre, si quieres un día reír y gozar.
– Pide, gime, si quieres recibir, para luego dar y darte mejor a los demás.
– Esfuérzate si pretendes ser alguien y llegar a un ideal.
– ¡No te arredres! Has de superar… lo insuperable.
– Se constante… si quieres perseverar y conseguir el fin.
– Se positivo, alegre, animoso… si pretendes ayudar.
– Sonríe… si deseas animar, alentar a quien esté a tu lado.
– Se sacrificado, mortificado… si buscas servir de verdad.
– Renúnciate… si pretendes una voluntad recia.
– ¡Ánimo! Debes sufrir, morir…  si de verdad quieres vivir.
Todo Viernes Santo nos lleva a un Domingo de Resurrección.

Teresa de Jesús pedía ánimo y valor al decir:

«Baja si quieres subir.
Sufre si quieres gozar.
Muere si quieres vivir.
Sirve si quieres reinar».

J.M. Alimbau en La Razón

Transfundir ánimo

Archivado en: General — Kristin a las 5:56 pm en Viernes, Febrero 12, 2010  Etiquetado

Vive el momento presente con ánimo… vivirás mejor.
–Sé generoso… experimentarás la alegría interior.
– Sonríe… romperás barreras, reducirás distancias.– Sé amable… transmitirás confianza.
– La cordialidad muestra, al interlocutor, buenos deseos.
–Si amas de verdad… imposibilitarás la envidia en ti.
– Aprende a servir… Ello indica voluntad y mejor espíritu.
– Intenta reír y reírte de ti mismo. Ganarás en salud.– Haz el bien. Serás recordado. Se te premiará.
– Irradia luz, energía, coraje… a quien está caído, hundido.
– Para dar espiritualidad, uno ha de poseer vida espiritual.
– Si pretendemos reanimar a otra persona, habremos de transfundirle «sangre», «coraje», «fuerza», «ilusión», «entusiasmo», «ayuda»… tal como nos pide Jesús.
Para todo ello, es imprescindible poseer un corazón generoso, dadivoso, espléndido, sin egoísmo ni envidias ni bajezas, que ofrezca vida y amor. Y tener un alma grande, llena a rebosar de los dones del Espíritu. Así transmitiremos paz, gozo, alegría, ánimo, espiritualidad.

Por José Mª Alimbau.

¡Puedes!

Archivado en: General — Kristin a las 11:58 pm en Domingo, Enero 10, 2010  Etiquetado , , ,

mont

¿Cómo podemos animar a otros para dar lo mejor de sí mismos?

La mayoría de las personas desean sentirse útiles y apreciadas. Además, tienen el potencial de hacer mucho más con sus vidas que lo que están haciendo actualmente. Nosotros podemos ayudarles a lograr este potencial si recordamos las siguientes verdades:

· Cuando alguien aprecia lo que hacemos, generalmente nos sentimos bien y en el futuro tratamos de hacer mejor todavía.

· Cuando alguien se fija en nuestro potencial y nos da la oportunidad de desarrollarlo, nos sentimos alentados a intentar cosas nuevas.

· Cuando por medio de estas nuevas experiencias logramos desarrollar nuevas capacidades, experimentamos gozo y alegría.

Motivación

Para alentar a los demás, debemos tomar en cuenta estas características fundamentales de los seres humanos.

Podemos comenzar alentando a los demás por medio de “descubrirlos” haciendo algo bien. Estamos muy acostumbrados a fijarnos cuando alguien comete un error. Cuando hace algo correcto, lo tomamos como normal y no lo comentamos.

No nos damos cuenta que las personas responden a las percepciones que tenemos de ellas. Al llamar la atención constantemente a sus cualidades negativas, las reforzamos más.

Una vez alguien preguntó a ‘Abdu’l-Bahá cómo podía servir con tanto amor a tantas personas diferentes, algunas de ellas muy desagradables y difíciles de amar. El respondió: “Veo el rostro de Dios en cada uno. Entonces, es fácil amarlos.”

Cuando encontramos una buena cualidad en una persona, nos fijamos en su potencial, y tratamos de facilitar su desarrollo, esto nos ayuda a ver el “rostro de Dios” en la persona.

Felicitar

Cuando estamos enseñando una nueva capacidad a una persona, él aprenderá más rápidamente si:

1) comentamos las cosas que hace correctamente, y

2) le sugerimos sin críticas cómo puede mejorar otros aspectos de su rendimiento.

Al enfocar lo positivo y expresar nuestra confianza en que la persona puede lograr su objetivo, él o ella se sentirá alentado a seguir esforzándose.

Pero hay que cuidarse de no caer en un tipo de alabanza manipuladora que sólo tiene el fin de influir en la persona para que haga lo que nosotros queramos, o en un tipo de alabanza generalizada que puede llevar a inflar el ego de la persona y crear una actitud de autocomplacencia. Dos prácticas nos pueden ayudar a evitar estos errores.

1) Hablar siempre con sinceridad, afirmando sólo la verdad, como la percibimos.

2) Al felicitar a alguien, mencionar la acción concreta que él o ella hizo bien y expresar la felicitación como nuestra propia reacción. Por ejemplo, decir: “Me gustó su explicación. Fue muy clara y bien ordenada”.

Un comentario así tiene un efecto mucho mejor que generalidades que realmente no dicen nada a la persona sobre su comportamiento y pueden inflar su ego en vez de alentar su desarrollo, tales como: “Tú hablas muy bien.”

“Si se trata a un hombre como lo que es, seguirá siendo lo que es; si se trata a un hombre como él puede y debe ser, llegará a ser lo que puede y debe ser.” Goethe

Ternura

Archivado en: General — Kristin a las 6:45 pm en Miércoles, Noviembre 11, 2009  Etiquetado ,

t

Por José Mª Alimbau

Cuenta Georges Huber, testigo presencial: «Entre las camas de los niños enfermos del hospital del Niño Jesús, de Roma, el Papa Juan XXIII iba visitando a todos los niños enfermos. Les sonreía y saludaba. Ellos le devolvían el saludo y la sonrisa. Algunos niños le gritaban: «¡Papa Giovianni, vieni qui!» («Papa Juan, ven aquí») o sencillamente: «¡Giovanni, Giovanni!» («¡Juan, Juan!»). El santo Padre se paró ante la cama de un niño, de nombre a Ángelo, y le dijo:
«Tú te llamas Ángelo. Antes yo también tenía el mismo nombre. Después me lo hicieron cambiar por otro nombre».

Al llegar delante de la cama del niño Carmine Leinma, ciego a consecuencia de una meningitis, el «Papa bueno», lleno de ternura, no pudo por menos que ponerse a llorar, sin poder pronunciar ni una palabra. El niño ciego le dijo: «¡Tú eres el Papa Juan! ¡Lo sé! Pero no puedo verte…» Y la tristeza pesaba en la cara del niño ciego. Entonces el Papa se sentó al lado de su cama. Le abrazó y le acarició la el rostro del niño ciego, en un largo silencio lleno de amor y de ternura»…

San Roberto Belarmino afirmaba: «Más vale una onza de caridad –de amor, de bondad, de ternura– que cien carretadas de razones».

¿No deberíamos ofrecer más amor, más bondad, más ternura?

Artistas que dan la cara

Archivado en: General — Kristin a las 9:19 pm en Lunes, Septiembre 21, 2009  Etiquetado ,

Pilar Soto

Pilar Soto

En España es habitual que miembros del mundo de la farándula se posicionen en torno a determinados partidos políticos y hagan gala de ello. A veces parecen titireteros que actúan a sueldo del partido de turno en el poder.

Pero cada vez son más los actores, escritores, artistas… que no dudan en contar que son católicos y practicantes.

Hace unos días, leí en el semanario Alba una entrevista a Fabio de Miguel, en otro tiempo Fabio Mcnamara, que junto con Pedro Almodóvar, protaganizó las noches más locas en la movida madrileña de los 80.

Cuenta que logró dsintoxicarse gracias a la Virgen de Lourdes, donde peregrinó y no duda de la intervención de María en su curación.

Hoy, Fabio, converso, se dedica a la pintura religiosa. Dice que se siente redimido pintando a la Virgen; y que no duda en cruzar cada mañana medio Madrid para asistir a la Santa Misa en el Oratorio del Caballero de Gracia .

Otro ejemplo es María Vallejo- Nágera, que no ha dudado en contar en numerosas ocasiones su conversión en Medjugore. Igual que la presentadora Pilar Soto, cuyo testimonio podéis leer aquí.

Y la última sorpresa para mí ha sido la del actor Santi Rodríguez, que nos cuenta en la web oficial del Opus Dei, por qué ha asitido al simposio sobre san Josemaría. No os perdáis el vídeo.

Felicidades a todos por su valentía.

Amabilidad

Archivado en: Virtudes humanas — Kristin a las 12:00 am en Domingo, Agosto 2, 2009  Etiquetado ,

amabilidadEl padre José Luis Martín Descalzo narraba una anécdota que le sucedió a un compañero de trabajo. Este amigo suyo volvía de la oficina a su casa. Al llegar a la estación compró, como siempre, un billete de metro, pero al pagar se llevó una sorpresa. La chica que le atendía, con una sonrisa tímida, le respondió:

«Hoy no tiene usted que pagar».

El hombre se quedó de una pieza. Preguntó el porqué.

«Porque ayer se fue sin coger la vuelta”

¿Acaso recordaba su rostro? ¿Conocía quién era? Nada de eso. La chica ni siquiera había estado el día anterior; pero una compañera le había dicho por la mañana: «Cuando venga el señor que siempre nos da las buenas tardes, dile que hoy no tiene que pagar». Con esta referencia, la muchacha en turno supo puntualmente de quién se trataba.

Una hermosa experiencia que hace brillar la nobleza de un corazón.

Sin embargo, esta misma luz pone de manifiesto la oscuridad de tantas personas que han olvidado ya ser amables con los demás. ¡Cuántas personas pasarían por aquellas taquillas del metro madrileño! Y sólo una de ellas era inconfundible porque era «el señor que siempre nos da las buenas tardes».

En la cultura que se ha ido imponiendo en nuestros días parece que ser amable es ser amilanado, débil o, simplemente, tonto. Expresiones que denotan respeto y educación se evitan, ya que el usarlas nos haría quedar mal delante de nuestro “círculo de amistades”.

Si le doy las gracias al camarero que me sirve la mesa dejaría entrever que estoy necesitado de su servicio. Como en todos los casos implica una degradación de nuestra grande personalidad, mejor no usarlas para poder aparecer como alguien fuerte y seguro de sí mismo.

Ser amable no es sinónimo de falta de reciedumbre. Todo lo contrario, produce más admiración y gratitud quien dice: «pase usted» que quien simplemente se echa a un lado para quitarse de enfrente de la puerta. Ser cordial indica mayor entereza y domino que poner un rostro frío de absoluta indiferencia. El “duro” se hace respetar, el cortés es respetado por lo que es.

Ocasiones no faltan

Siempre tenemos cientos de oportunidades para ser amables con los demás. Basta pensar que, cada mañana, podemos decir «buenos días» a nuestros padres, a nuestro cónyuge, a nuestros hijos, a los profesores, a los compañeros de oficina o al conductor del autobús.

Ceder el asiento en el metro a una señora o a un anciano se puede hacer con facilidad. Desear un buen día de trabajo al camarero de nuestro café preferido no cuesta mucho. Oportunidades, desde luego, no faltan; sólo hay que descubrirlas y hacer la costumbre.

Este tipo de detalles es el que cambia rostros y alegra atmósferas enteras. Las relaciones se estrechan. Las sonrisas se multiplican. El trabajo se disfruta. El corazón rejuvenece. Se acrecienta el deseo de compartir el tiempo. ¿Por qué? Porque la gente se siente tratada con el respeto y la dignidad de lo que verdaderamente son: personas e hijos de Dios. Y todo esto depende tan sólo de un sencillo «buenos días».

¡Vence el mal con el bien!

Por Andrés Ocádiz Amador

El futuro en sus manos

Archivado en: Educación,Familia,Virtudes humanas — Kristin a las 3:33 pm en Jueves, Julio 30, 2009  Etiquetado , ,

j

Crisis de valores. Es lo que argumentan algunas voces en los medios para justificar los desagradables sucesos que estamos viviendo: la desaparición de Marta del Castillo, y las diversas violaciones a menores por parte de adolescentes o crímenes pasionales.

Cierto es que la ausencia de valores, que no los proporciona ni el prototipo de juventud que promociona la televisión; ni el fomento de la promiscuidad; ni el fácil acceso al alcohol y las drogas; crea un caldo de cultivo ideal para que pequeños delincuentes campen a sus anchas sin ningún tipo de límite.

Por eso, cuando una tiene conocimiento de que aún quedan padres que no están dispuestos a claudicar en la formación de sus hijos, experimenta el alivio de que no todo está perdido. Existen medios y soluciones, aunque requieran el esfuerzo tanto de los padres como por parte de los hijos.

Tal es el caso del Proyecto Genia, que desde hace un par de años se pone en práctica en varias asociaciones culturales juveniles. Es un completísimo programa, del que se benefician adolescentes de 9 a 15 años. Los padres, junto con monitoras especializadas, invierten en la formación y educación de sus hijos en aquellos aspectos que parecen estar en desuso, pero que la experiencia está demostrando que son absolutamente necesarios.

Este proyecto puede ser adquirido por asociaciones y colegios, de modo que puedan beneficiarse de él chicos y chicas de cualquier parte del país.

Se intenta fomentar la dignidad de la mujer, eliminando cualquier elemento sexista. Los chicos aprenden nociones de protocolo, de urbanidad, cocina, decoración, técnicas de estudio que mejoren su rendimiento académico, moda, espíritu de servicio … todo esto bajo la suervisión paterna.

Ni que decir tiene que los padres están encantados, ya que ellos se están implicando más en la educación de sus hijos; y esto se manifiesta en la evolución positiva de los chicos. Lo que contibuye a la armonía familiar.

Triste es que los medios no se hagan eco de estos proyectos tan positivos para la sociedad y sólo se difundan noticias desagradables.

Muchos jóvenes dedican estos días estivales para colaborar con distintas ONGS en la India, en Sudamérica, África o en países europeos del Este que necesitan tiempo y ayuda para reconstruirse tras las guerras padecidas en los últimos años del s. XX.

Así es una mujer brillante

Archivado en: General — Kristin a las 5:39 pm en Domingo, Julio 26, 2009  Etiquetado , ,
faceEllas sonríen cuando quieren gritar,
Cantan cuando quieren llorar,
Lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas.
Luchan por lo que quieren.
No toman un “no” por respuesta cuando creen que hay una mejor solución.
Andan sin zapatos nuevos para que sus hijos los puedan tener.
Van al medico con una amiga asustada.
Aman incondicionalmente.
Son felices cuando se enteran de un nacimiento o un nuevo matrimonio.
Sufren con la pérdida de un miembro de la familia, aunque son fuertes cuando creen haber perdido la fuerza.
Saben que un beso y un abrazo pueden curar un corazón herido.
Ellas conducen, vuelan, caminan, corren o escriben por correo electrónico para demostrarte cuanto les importas.
El corazón de una mujer es lo que hace al mundo girar.
Las mujeres hacen más que dar a luz. Traen alegría y esperanza. Ellas dan compasión e ideales.
Dan apoyo moral a sus familiares y amigos.
Las mujeres tienen mucho que decir y mucho que dar.

Assumpta Marti Carbonell

La virtud de la paciencia

Archivado en: General — Kristin a las 5:03 pm en Viernes, Julio 17, 2009  Etiquetado ,

paciencia

Sin duda una virtud indispensable en nuestro caminar, es la paciencia. Y la necesitamos cada día, cada hora, siempre.Juan XXIII, el Papa Bueno, tenía por escrito este propósito: “Con el prójimo, mansedumbre, longanimidad, paciencia, paciencia, paciencia sin fin”.

Sí, la virtud de la paciencia hay que ejercitarla y para ello sobran oportunidades. En el hogar, en los viajes, en el trabajo, en el estudio, en el deporte, con el cónyuge, con los hijos, con los abuelos, con los vecinos, detrás y ante el mostrador… y con nosotros mismos.

Las sorpresas que nos presentan la vida, esas dificultades y contratiempos inesperados, nos obligan a practicar la paciencia. Esas molestias que debemos soportar son como la materia prima para construir nuestra santificación. Y esa es nuestra vocación. Y donde pasan los pacientes, los santos, se va quedando Dios.

Quien sabe soportar y aceptar con alegría los defectos que aparecen en el prójimo, se va convirtiendo en héroe. San Pablo, escribiendo a los de Éfeso les recomienda: “Sean humildes, amables, pacientes y sopórtense unos a otros con amor” (Efesios 4, 2)

Si rechazamos a personas molestas y “pesadas”, o escapamos diplomáticamente de una responsabilidad, desperdiciamos la ocasión que nos ofrece Dios de practicar la virtud de la paciencia.

La virtud de la paciencia nos ubica en un camino de autodisciplina que nos ejercita para saber callar, evitar roces, a no ventilar sufrimientos o aventuras ajenas, ni dolores propios… porque las lamentaciones nublan el día, entristecen el corazón y descontrolan la paz.

Dicen que no hay rosas sin espinas… Que en el jardín de nuestra vida florezcan la rosas de las buenas obras, pero que sus espinas no hieran a nadie. Aquí viene bien recordar el pensamiento poético de Teresa de Jesús:

“Nada te turbe,

nada te espante.

Todo se pasa.

Dios no se muda.

La paciencia todo lo alcanza.

Quien a Dios tiene nada le falta.

Sólo Dios basta”.

La práctica de la virtud de la paciencia nos da equilibrio y vigoriza nuestra personalidad.

Entradas siguientes »