Adios al 2009

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Finaliza el 2009, ha sido un año difícil, he querido hacer un examen del año que termina y solo viene a mi mente… los que se han ido.

Hilario Ayala, fallecido en Febrero; Miguel López que murió a  principios de Agosto; los 7 niños muertos en el  incendio durante las fiestas patrias; sin duda muchos otros pero estos son los que más hondo han marcado nuestro corazón.

Cualquiera diría que la muerte es lo cotidiano en el trabajo de un Bombero, pero se equivocan; lo propio en el trabajo de un Bombero es La vida. Nosotros trabajamos para y por la vida –incluso la nuestra- por eso cuando las cosa no salen como quisiéramos, cuando alguien muere siempre nos queda una herida.

Ante esto, me viene a la mente las heridas de Nuestro Señor, Cristo resucitado no quiso ocultar sus heridas, se presento con un cuerpo Glorificado sí, pero aun con las heridas de la crucifixión, heridas que causaron mucho dolor pero hechas por amor.

Nosotros deberíamos hacer lo mismo; no debemos intentar borrar las heridas que nuestro trabajo ha dejado, tal vez acabemos acudiendo a consuelos materiales que lo único que hacen es cubrir pero no sanar. Penetremos en la profundidad de las heridas y descubramos en ellas el amor que nos ha llevado a trabajar en esto, pidamos a la Virgen que nos de consuelo y nos enseñe a ofrecer nuestro dolor a su Hijo para que se conviertan en verdaderos actos de Amor.

Un año nuevo viene, y con el muchas cosas buenas -¿Cómo lo sé?, no puede ser de otra manera.

Año nuevo, lucha nueva.

 

Luis Rogelio Orozco Aguirre.

Bombero municipal

Zapopan, Jalisco México.



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