Sóc Lliure

El confesionario

8 Agosto 2009 · No hay comentarios

confesonario

En un comentario a mi entrada de ayer sobre el Santo cura de Ars, Gonzalo escribe lo siguiente:

“Hace poco leí por encima un artículo en el que se hablaba de que la gente cada vez se confesaba menos. Y decía que para hacer la confesión más “atractiva” cada vez en más iglesias desaparecían los confesionarios y se hacían en el despacho del párroco.

Es cierto…, tristemente cierto. Pero a mi entender, se consigue lo contrario a lo buscado. Echo de menos el pasar por una iglesia “a deshora” (es decir, no justo antes de misa) y asomarme para encontrar a un paciente sacerdote esperando en un confesionario. Creo que eso es mucho más atractivo que el “pasar consulta” en el despacho.”

Hasta aquí, Gonzalo.

La verdad es que el confesonario resulta mucho más duro para el confesor que para el penitente. Haga frío o calor, aunque la iglesia esté vacía, necesitamos sacerdotes que estén siempre a la espera, con un rosario en la mano, un libro y nada más. El pescador necesita tener paciencia.

Es una tarea oculta y silenciosa, pero tan rentable a la larga que nunca deberíamos dejarla. Así nos lo ha pedido el Santo Padre este año en su carta a los sacerdotes.

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