Llegó el calor y las vacaciones, grandes amigos del atrofamiento cerebral. La pereza nos inunda. Y cuidado, es más peligrosa que el virus A-H1N1, porque no requiere periodo de incubación. Su efecto es instantáneo: horas y horas de aburrimiento tumbado en el sofá.
Somos muchos los que esperamos que en el periodo estival tendremos tiempo para todo. Pero debemos ser relistas: cuando hay demasiado tiempo, lo malgastamos. Por eso os propongo un pequeño remedio para esta terrible situación: hazte un calendario diario. Vete rellenándolo, primero con tus labores epirituales (lectura, oración, misa,…), sigue con actividades culturales (leer, repasar lo que has hecho en el curso, aprender idiomas,…), no te olvides de unas horitas para ayudar en casa, después con las actividades de ocio (si vas por un club, también cuenta esto),… seguro que ya te quedan un par de horas como mucho. Esas son las horas “mágicas”, se acabarán rellenando solas, y las aprovecharás al máximo.
Efectos Garantizados.